¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

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lunes, 22 de febrero de 2010

Hotel Palazzo Sasso






Web
Sin errores. No puedo más que puntuarla con sobresaliente. Muy bien organizada se puede encontrar la información que se desea rápidamente y con un gusto en el diseño propio del gran hotel del que vamos a hablar. Perteneciente a Preferred Hotels of the World, puede ser reservado directamente desde la web oficial del establecimiento como desde la web de Preferred Hotels of the World o vía telefónica en español desde la central de reservas.
Es de agradecer la elección de las fotografías, de muy alta calidad y el orden y la armonía en la que se navega en todo momento dentro de la página.

Ravello y la Costa Amalfitana
Par
a saborear el lujo y la clase no hace falta irse muy lejos. No hay más que viajar a la costa de Nápoles y saber elegir un hotel. Antes de seguir tengo que afirmar que conozco muy bien toda la Costa Amalfitana, la visito frecuentemente junto a sus dos islas principales, Capri e Ischia. Conozco, porque me he hospedado en ellos, la mayoría de los hoteles de lujo de la zona; poco a poco iré hablando de cada uno de ellos.

Nos encontramos ante el centro del turismo con clase del mundo. Sí, han leído bien, el centro, el no va más, la clase, la elegancia... en definitiva lo que queda de la casi desaparecida "dolce vita", quitando de dicho término sus definiciones más hedonistas y .
La "Costiera Amalfitana" engloba una porción de terreno que va desde Sorrento hasta Ravello, aproximadamente, geográficamente algo más. En ella nos encontramos bellos municipios entre los que cabe destacar aparte de los mencionados, Amalfi y Positano junto a las islas de Capri e Ischia.
Ravello quizá el más escondido y justo encima de un acantilado es, posiblemente, el más bello. De "complicado" acceso desde Cappodichino Airport, aeropuerto internacional de Nápoles, no te quita nadie la hora y cuarto en coche por carretera farragosa. Pero la llegada merece con creces la pena.
Por todo, no me ha sido difícil elegir al Palazzo Sasso como comienzo de mis críticas a varios hoteles de la Costa Amalfitana.


Ch
eck-in
Salvo una vez que tuve el atrevimiento a alquilar un coche en el aeropuerto y -sin gps- plantarme en Ravello, siempre un shuttle privado nos espera a mi acompañante y a mí desde llegadas del aeropuerto para conducirnos hasta el hotel.
La recepción es inmejorable. Ante todo, con voz muy baja - cómo se agradece - y con una sonrisa siempre, el check-in es rápido y cortés. En el caso que nos ocupa, reservé directamente a través de la web del hotel; había reservado una "junior suite" que por un amable "upgrade" pasó a ser una "superior junior suite".
De la habitación solo puedo decir maravillas, posiblemente sea la mejor cuidada en la que haya estado. De amplitud considerable sin ser kilométrica, combinaba un diseño moderno con muebles clásicos y alfombras persas con un gusto inmejorable. La terraza, con vista parcial al mar, era un oasis de relax y el cuarto de baño sin lujos ostentosos era dominado por el mármol, el jacuzzi y por la elegancia de sus fragancias de Bulgari. Antes eran de Etro. El suelo de la "room" era de cerámica de Vietri, como alguna decoración del hotel, cerámica de la que me enamoré desde mi primera visita a la costa de Nápoles.
Como distintivos, el hotel cuenta con una carta de sábanas desde el género de raso hasta el algodón más exquisito. Tan solo tienes que rellenar un papel marcando la que te apetece cada día. Con un servicio de "cobertura" delicioso no puedo decir nada malo del servicio ni de la habitación.

El Hotel

Como
he insinuado antes, me atrevo a afirmar que es el establecimiento con más clase de la costa amalfitana. El hotel es una villa italiana de siglo XII situado en el acantilado de Ravello a unos 350 metros a nivel del mar dominando una vista del Mediterráneo absolutamente impresionante. Desde su última reapertura en 1997, el Palazzo Sasso está catalogado por las más prestigiosas críticas hosteleras como uno de los mejores hoteles del mundo.
Consta con una piscina de agua caliente, no muy grande pero suficiente con cascada de agua y con vistas al mar y a la montaña; desde hace tres años cuenta entre sus jardines con un Spa con fabulosos tratamientos de belleza de “Carita, Paris”, piscina de hydromasaje, sauna y baño turco. La última adquisición del hotel ha sido un "beach club" situado en Marmorata, un pequeño municipio a pocos minutos en coche del hotel, justo debajo del acantilado de Ravello. Aparte de poder sumergirse en las azules aguas del mediterráneo, consta este recinto de un bar y de una pequeña piscina y solarium. El hotel ofrece a sus huéspedes un servicio de "shuttle" de cortesía para poder acceder a este "beach club Sasso by the Sea".
Son multitud la cantidad de "celebrities" que se han hospedado en el Palazzo Sasso o en el "Hotel Palumbo" - así se denominaba antes de su última reapertura -. Los detalles de todas las estancias comunes son cuidados hasta el más mínimo detalle. Las obras de arte contemporáneas combinan con los muebles de estilo, de tal manera que puedes observar un grabado de Warhol encima de un sofá isabelino. Que conste que el hotel posee 32 habitaciones y 11 suites a una media aritmética de 2 empleados por habitación. No se puede pedir más a un servicio.
A ser posible compensa visitar Ravello durante su Festival de Música de conciertos. De marzo a julio y septiembre y octubre tienen lugar en los frondosos jardines de Villa Rufolo, muy próximo al hotel, conciertos de música clásica. El paraje es inmejorable.
No hay que olvidar que el Palazzo Sasso, como la mayoría de hoteles de costa mediterránea está abierto solo en temporada estival, es decir, de abril a octubre. Si conviene evitar algunos meses el visitar Ravello o cualquier otro lugar de la costa amalfitana, suprimiría julio y agosto, ambos meses donde hay cierta masificación de turistas entre los que destacan los "del día", es decir, los que o bien desde Nápoles o Sorrento visitan en el día el lugar y luego se van, también los "del día" pero los que "sueltan" desde esos cruceros baratos a pasar la mañana en Capri y luego tienen que volver con la lengua fuera al barco y siempre tienen el mismo buffet de cena y, por último, los que intentan hacer un turismo más de clase y no pueden - por su trabajo - tomar sus vacaciones más que en estos meses.

El hotel no es un resort, de hecho no es muy grande pero, desde sus miradores se contempla una puesta de sol como pocas veces se puede ver.
No puedo continuar sin nombrar a Antonio Ferrara, gerente del "front office" del hotel. Antonio es el "relaciones con los huéspedes" más amable y eficaz que me he encontrado jamás en ningún hotel. Si yo fuera hostelero, daría una fortuna por tenerlo en mi equipo. Enhorabuena, Sr. Ferrara.

Bares y Restaurantes

"Rosselinis Restaurant". Mención especial hay que hacer a uno de los templos gastronómicos italianos. Mucha gente acude desde lejos solo a probar la comida de su chef Pino Lavarra. Pino estuvo varios años con el célebre Raymond Blanc de Le Manoir, cerca de Oxford. Rosselinis ya cuenta con dos estrellas de la prestigiosa Michelín y demuestran el talento prodigioso del chef.

Los manteles, de hilo color salmón, entonan a la perfección con el color de las paredes y la decoración de la sala; hasta el hilo musical con un tenor de fondo ayuda, mientras saboreas un "bloody mary", a disponerse para la cena.
Sin embargo, del menú poco puedo decir puesto que no acerté en mi elección. No soy entendido en gastronomía, por tanto no entraré en detalles pero Pino hizo hincapié en las verduras y hortalizas y no era esa mi apetencia en el momento. El carré de cordero, muy bien presentado, no supe valorarlo del todo y el postre, con un festival de cuatro tipos de chocolate, ninguno me supo a lo que indicaba el nombre del plato. Tengo ganas de repetir -nunca llego a atreverme- para quitarme de encima esta espina que llevo clavada.
Como notas a mejorar se encuentra la luz de la sala. Ya sé que en muchos restaurantes europeos - incluso en algún "quiero y no puedo" español- se cena a muy poca luz, casi tan solo a la luz de una o dos velas. Es superior a mis fuerzas. Es cierto que confiere intimidad y relaja el ambiente pero no me deja ver bien lo que hay dentro del plato. Pues bien, Rosselinis tiene muy poca luz; uno de los puntos a mejorar. ¡Ojalá muchos restaurantes solo tuvieran este punto a cambiar!
Perdón por el cambio pero otra noche fuimos a cenar a un restaurante cercano llamado "Cumpa Cosimo" donde una "mamma" nos dió un pescado y una pasta como pocas veces he probado. Varias mesas estaban ocupadas por huéspedes del hotel que coincidieron conmigo y con mi acompañante la noche anterior en Rosselinis.

"Caffé dell'Arte". Con suelo de mármol y camareros con chaleco negro y oro, al Caffé dell'Arte le guardo un especial cariño. Es en donde me han servido el mejor mojito que he probado nunca. Me parece, no estoy seguro, se llamaba Salvatore el que lo mezcló. Lugar delicioso para poder hacer un almuerzo o una cena informal o tomarse un cóctel antes o después de cenar. Cuando el tiempo lo permite se puede saborear desde una de sus terrazas con vistas infinitas.

Check-out
Cuesta mucho despedirse de un hotel tan maravilloso como el Palazzo Sasso. Antonio nos acompañó con la amabilidad que le caracteriza. Como apunte mi tarjeta de crédito se había estropeado debido a un imán en forma de clip que utilizaba para atrapar billetes. Ni siquiera me dijeron que la tarjeta no funcionaba; marcaron a mano el número y ya está. Todo un lujo en el servicio.

Notas para futuros huéspedes

Los que ya hayan leído alguno de mis anteriores post se habrán dado cuenta que tengo cierta aversión por el turista dominguero y ruidoso. Por favor, absténganse de hospedarse en este hotel los que frecuenten este tipo de turismo. Tampoco lo recomiendo si se va con niños aunque todo depende de la educación de los mismos y -hay que ser justos- del carácter de los chavales.
El precio de las habitaciones oscila aproximadamente entre los 300 y los 2.000 euros por día teniendo en cuenta el tipo de la habitación y la temporada.
Para los que quieran seguir disfrutando de la maravillosa Costa Amalfitana, recomiendo los siguientes hoteles:


Ravello: Hotel Caruso. A Orient Express Hotel


Amalfi: Hotel Santa Caterina. A Leading Hotels of the World

Positano: Holtel Le Sirenuse. A Leading Hotels of the World // Il San Pietro. A Relais and Chauteaux Hotel.


Sorrento: Grand Hotel Excelsior Vittoria. A Leading Hotels of the World


Capri: JK Place Capri // Hotel Quisisana. A Leading Hotel of the World // Capri Palace and Spa. Anacapri. A Leading Hotel of the World.


Ischia: Albergo della Regina Isabella. Lacco Ameno. A Preferred Hotels of the World. // Mezzatorre Hotel and Spa. Lacco Ameno. A Leading Hotels of the World.

Poco a poco, de todos ellos intentaremos hablar.

Como siempre, muchas gracias por su atención y quedo a la espera de cualquier comentario que desee hacerme.


Alfredo

martes, 12 de enero de 2010

Gran Hotel Bahía del Duque Resort







Web

Nos encontramos ante un hotel con una web www.bahia-duque.com bastante funcional, de un diseño sencillo y con fácil acceso a los diferentes menús y submenús de la misma. Acceso cómodo a la consulta de disponibilidad y precios de las diferentes habitaciones y villas y completo album fotográfico del Resort. No obstante, nos encontramos con un hotel lo suficientemente amplio como para que sea complejo reflejar toda la información del mismo. La gestión de reserva la realizan a través de "yourreservation" que junto a "ihotelier" me parecen las mejores y más completas a la hora de proceder a la reserva de una estancia en un hotel. Como puntos a mejorar estaría la actualización de la página, debería hacerse con mayor frecuencia y un mayor número de fotografías de sus habitaciones y villas.

Reserva de estancia
Como ya he comentado en otras ocasiones, creo que debería hacerse solo de tres maneras. Si bien es cierto que podríamos introducir una cuarta, a través de algunas agencias de viajes serias y con clase debido a que el Gran Hotel Bahía del Duque Resort es lo suficientemente conocido y está dentro de algunos -odio ese nombre- "paquetes vacacionales". Lo odio porque muchas veces hacen honor a su nombre, son unos auténticos "paquetes" vacacionales.

Bien, la primera opción, sería hacer la reserva directamente a través de la web del hotel. Se hace de una manera sencilla y queda muy bien explicado -exceptuando las "casas ducales"- el contenido de todas las "amenities" de la reserva; es decir, qué va y qué no va incluido en el precio de la reserva.

La segunda opción, es la que yo he elegido, es telefónicamente a través del teléfono de reservas del hotel. Esta opción, cada vez se utiliza menos, es mi preferida. El trato que recibí por parte de la agente de reservas fue excelente, estando muy atenta y explicándome todos los pormenores de las preguntas que le realizaba. Además, la política de precios de este hotel y la de otros muchos hoteles de lujo, está ya muy unificada, por tanto, no vas a encontrar en una recóndita web del universo de internet una oferta de la misma habitación con los mismos extras por la mitad de precio. Te lo aseguro. Aparte, como bien explicaré más abajo, este complejo hotelero es lo suficientemente amplio y con tantos tipos de habitaciones y villas que es conveniente asesorarse bien para poder elegir la habitación que más se adecua a tus preferencias. Por tanto, aconsejo reservar el Gran Hotel Bahía del Duque Resort a través del teléfono de reservas del mismo hotel. En el caso que nos ocupa yo reservé una "casa ducal" por cuatro noches en el mes de octubre por el precio de 1.400 euros, estancia en ducal y desayuno incluido.

La tercera opción, es hacerlo a través de la página web de la central de reservas "The Leading Hotels and the World" www.lhw.com, esta central de reservas que engloba a los mejores hoteles de lujo del mundo, también te permite el proceder a la reserva a través de teléfono con agentes muy profesionales que, si bien, no te asesoran tan puntualmente como directamente en el hotel, están muy en contacto con el mismo para solucionarte cualquier duda que te pueda surgir. Además puedes hablar en español. Aconsejo a los amantes del buen gusto y de los hoteles selectos posean la tarjeta "leaders club" para poder conseguir ciertos beneficios en la reserva del hotel.

Check-in
Antes de proceder a relatar el check-in hay que explicar que el Gran Hotel Bahía del Duque Resort tiene, con carácter general, tres tipos de estancias, una las habitaciones del, llamémosle "main building" o edificio principal - que no son uno sino varios - , otra las "casas ducales", construidas e inauguradas hace unos siete años y, por último, las villas. Las tres tienen diferentes recepciones según sea la estancia elegida. En el caso que estamos estudiando, "casa ducal", la recepción, independiente, me la hicieron sirviéndome un café, en una pequeña terraza del edificio. Fue muy agradable y atenta sin caer en la pedantería aunque un tanto agresiva por la cantidad de datos transmitidos en tan breve espacio de tiempo. Los que saben de hoteles con clase y de hoteles de lujo me entienden. El acompañamiento por el mayordomo - todos van ataviados con traje regional - a la habitación fue correcto. La entrada a la habitación, gratificante, suficientemente espaciosa -era doble normal-, el cuarto de baño amplio y cómodo, ducha separada, amenities de baño "aqua di parma" -las mejores-, eso sí, mezcladas con unas especiales no sé de qué fabricante en exclusiva para el hotel que dejaban mucho que desear. Cuarto de baño bien iluminado y provisto de albornoz y zapatillas - lógicamente -, bien nutrido de toallas (de las que secan). La habitación con televisor y equipo hi-fi, ambos B&O, cama King, muy cómoda - por cierto -, almohadas aceptables, armarios amplios pero un tanto incómodos - no me gustan los armarios de corredera -, mueble bar bien nutrido, cubitera con hielos - pero solo la primera noche - si no pedías más, fallo, mesa con dos butaquitas adyacentes pero en la misma estancia y un balcón solarium que daba directamente a los jardines, piscinas y caminos (muchos) del hotel. Muy buena privacidad tan solo alterada por algún pavo real que pulula por la finca.

Resort
Son 19 los edificios con los que cuenta este majestuoso hotel de la Costa Adeje Tinerfeña, todos inspirados en la arquitectura canaria del XIX. Sin ánimo de ser exhaustivo, la zona más exclusiva son las villas, con tres categorías, "las palmeras", "Las mimosas" y "Las retamas", si bien cada una es más espaciosa que la anterior, todas gozan de absoluta privacidad, amplia superficie y piscina privada. Difícil encontrar por menos de 700 euros al día una de ellas. Son 40 y fueron inauguradas en 2008. Tienen servicio de mayordomía. Justo abajo de las villas se encuentra situado el SPA, abajo tiene capítulo independiente, y dentro de muy poco se va a inaugurar un campo de golf de 9 hoyos por lo que ya su vecino Abama en Guía de Isora, no le hará competencia.
Las piscinas, ditribuidas por los jardines son múltiples. Cinco piscinas, tres de ellas de agua dulce (dos climatizadas), dos de agua salada y una para niños. Algunas piscinas se conectan entre sí con cascadas de aguas. Todo ello entre una vegetación frondosa que te transporta a cualquier isla recóndita del pacífico.
El hotel posee un "mini-club" para los huéspedes de 3 a 12 años abierto hasta las 18:00 horas. No puedo negar que el Gran Hotel Bahia del Duque Resort es un establecimiento perfectamente equipado para pasar unas buenas vacaciones en familia. También, bajo petición, dispone de servicio de niñera.
Las "casas ducales", donde me alojaba, decoradas por Pascua Ortega, poseen más privacidad que las habitaciones. Tienen "servicio ducal" de mayordomo privado, aún lo estoy esperando, y sirven canapés y bebidas de cortesía en todo momento. Acceso directo al "Bussines Center". Aparte de la ausencia de mi mayordomo que no apareció nada más que en el check-in, hay que decir que la privacidad de la mesa de recepción es nula, me enteré, mientras disfrutaba por las tardes de mi gin-tonic de problemas de las diferentes casas ya que no hay ninguna separación entre la recepción y la sala de estar. Uno de ellos fué un matrimonio inglés de edad avanzada que ya era el tercer día que la botella de su "champagne" francés estaba caliente justo a las five o´clock, hora a la que siempre pedían que la tuvieran dispuesta. Un gran fallo. Aparte, el personal, solía quejarse de vez en cuando, poniendo alguna mala cara. Ciertamente este hotel, siendo de gran lujo, no podemos pedirle que tenga el servicio exquisito de un Four Seasons o de un Ritz. En las "casas ducales" también se podía desayunar aunque todo el mundo prefiere el festín del "buffet breakfast" del que hablaré en el apartado "Bares y Restaurantes".
El resto de habitaciones, repartidas por los diferentes edificios, poseen su entrada por el edificio principal, muchas tienen vista al mar, jacuzzi en la terraza - un poco absurdo teniendo en cuenta las múltiples piscinas - y se pierden por el entramado de los diferentes pasillos de los muchos edificios del Resort. Todo él está siempre comunicado por coches tipo "buggy", algo muy de agradecer porque el hotel queda en cuesta y, después de relajarte en el Spa, no tiene ningún "glamour" subir las rampas andando hasta llegar a tu alcoba. Los coches son conducidos por personal del hotel.

Bares y Restaurantes
En primer lugar, comentar que, debido a la localización del hotel, te ves casi condenado a tener que realizar las comidas diarias dentro del mismo. En el paseo marítimo, ya no pertenece al recinto, hay alguna cosa pero nada de calidad a no ser un Italiano que no me acuerdo de su nombre, ya lo siento.

El Bernegal.
Es el restaurante bufet del hotel. En el uno se desayuna un esplédido bufet y, cada noche, tienen otro temático para cenar. Parto de que no soy muy amigo de los bufets, restan mucha clase al hotel teniéndote que codear con obesas alemanas con camisas de flores rosas, plato en mano haciendo cola para que les sirvan un huevo frito o en "coquette" en el desayuno. Dicho lo cual, el "Buffet Breakfast" del Gran Hotel Bahía del Duque es el mejor que he visto nunca. Y digo visto porque más que probado, merece la pena ser visto. Es kilométrico, dando toda la vuelta al recinto de "El Bernegal". Posee la opulencia de lo "nuevo rico" aunque hay que decir que la calidad no es mala. No es mala pero es mejorable. Llama la atención una fuente de chocolate de varios pisos que me da un poco de asco y una millonaria entrada de productos muy diversos, la mayoría de los cuales - creo- nadie prueba. El zumo de naranja NO era natural, parecía como si llevara mezcla. Total, al final, uno acaba con los cereales, un poco de fruta, algo de fiambre, queso; los más glotones huevos, bacon y repostería, muy buena, por cierto.
Para las cenas no quise repetir la liturgia del desayuno y no probé este restaurante aunque es más de lo mismo.

Las Aguas
Es el restaurante capitaneado por mi cocinero favorito, Salvador Gallego, propietario de "El Cenador de Salvador" en Moralzarzal, Madrid. Además, Salvador es mi maestro en cocina. Con todo me desagradó. Nunca me han gustado los restaurantes que capitanean pero no regentan los grandes chefs. Son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer.
Cené en el una vez. Lo mejor, el "bloody mary" del aperitivo. Unas vieiras, muy frescas pero bañadas en salsa de remolacha que no pegaba ni con cola. El cochinillo confitado no estaba mal pero un poco grasiento de más, del postre no me acuerdo por lo que ni fú ni fa. El servicio no es malo, no obstante el personal, incluido el "maitre" y el "soumiller" los vi al día siguiente trabajando en el restaurante del Spa. Eso es inaceptable en un restaurante como el que pretende ser "Las Aguas". Por otro lado, eso no es responsabilidad del hotel, la mesa de al lado estaba ocupada por una familia de rusos que, en un restaurante con clase, los habrían echado a la calle. Posiblemente el 80% de la ocupación de septiembre de 2009 del Gran Hotel Bahía del Duque Resort fueran rusos. No sé de donde salen tantos, además tienen la misma clase que una laca barata o un pisacorbatas, son huéspedes de "palillo" o mondadientes - ambos vocablos son igual de horribles -. Pero claro, tienen dinero y, por desgracia, hoy en día atascan los hoteles de lujo y no de lujo de las zonas cálidas. Los rusos de la mesa de al lado, una familia con tres hijos, el pequeño no tendría más de cuatro años y comía caviar - "¡se terrific!"-, la hija, menor de edad enseñaba casi por completo la inmensa desproporción de sus senos de lo escotada que iba. Además era rechoncha como un repollo. Gritaban como hurracas y acabaron con una melopea del trece - incluida la menor de edad -. Mi acompañante, no daba crédito como yo de semejante espectáculo y ambos sonreíamos levemente mientras acababa su "rissoto" bastante insulso y anodino. En fin, este restaurante necesita mejorar y espero que mi maestro lea mi blog y pueda solucionar este asunto.

La Brasserie
Restaurante de corte francés - que no francés - situado en el corazón del complejo justo al lado de la plaza donde cada noche hay espectáculo. Pues pides algo de pato, de ese que ya viene confitado en lata, untas el pan con la mantequilla, bebes algo de vino y ya está. Sobre todo, en la terraza tiene una muy privilegiada vista a la pista de baile donde van pasando modelitos la clase pasiva rusa e inglesa. Mucha lentejuela -"¡Mon-dieu!" - qué pintarán en Costa Adeje las lentejuelas! Todas ataviadas como si pasaran una velada en el vagón cenador del Orient Express camino la noche antes de llegar a Cracovia. No estaría de más una cabina en el hotel con varios endocrinos para tratar semejantes obesidades obscenas. Lo único decente que se veía era operado ó teñido.

La Trattoria
Restaurante de "estilo" italiano (pasta y pizzas) situado muy cerca del anterior. Hay que decir que, a la entrada de la estancia en el hotel, te dan una hojita con el horario de apertura de los restaurantes durante la semana. No siempre están abiertos todos. Cuando está el francés no está el italiano... y así todos menos el famoso "El Bernegal" del que ya hemos hablado. No quiero derivar mi crítica a lo absurdo pero la oferta gastronómica de Gran Hotel Bahía del Duque Resort, siendo múltiple, no es de gran calidad. Aparte, me fastidia que todos los restaurantes no estén abiertos todos los días de la semana. No obstante para saborear una pizza no está mal.

The Beach Club
Es un bonito restaurante para degustar pescados y arroces. Solo está abierto para almorzar con vista a la piscina principal del hotel. Recomiendo probar el arroz negro. El servicio es amable aunque un tanto rústico. Cuidado con las vistas pues los rusos e ingleses sesentones están cerca tostándose al sol como lagartijas y hace que no se saboreen del todo los buenos pescados.

La Tasca
Cocina "tipo española". Lo probé una vez y, la verdad, tiene más atracción para los huéspedes no españoles. No siempre está abierto. Situado por la zona de piscinas.

La Hacienda
Este restaurante, aún perteneciendo al hotel, está fuera del complejo, justamente en el paseo marítimo. Muy bullicioso, bastante agradable para la cena. Es de corte mejicano y tiene una peculiariedad que aún a día de hoy me la pregunto. Los precios son extremadamente más baratos que en el resto de restaurantes del complejo. Me imagino que la respuesta será porque a él pueden acceder personas no alojadas en el hotel pero me parece injusto. Y no lo digo porque crea que los precios del resto de restaurantes del Resort sean exorbitados -exceptuando "Las Aguas" no lo son, lo digo porque deberían guardar la misma política. Al fin y al cabo es un restaurante más del hotel. Este restaurante, junto con el café "La Bahía" son los únicos que están fuera del hotel exceptuando el chiringito de la playa.

El "Bar Azul", donde puedes pedirte una hamburguesa o un sandwich solo abre por las mañanas; algo que no entiendo puesto que después de ponerte hasta arriba con el bufét de "El Bernegal", nadie exceptuando los rusos que comen a todas horas, pueden pimplarse una comida a las dos. En "La zumería" puedes pedir un zumo de frutas a cualquier hora- hasta las seis de la tarde-. En el "Piano Bar" del edificio principal puedes degustar un "Manhattan" con piano en directo. El "Moët Gastro Tapas" estuvo cerrado todos los días de mi estancia.


El Spa
Merece capítulo aparte este maravilloso oasis de armonía y serenidad abierto en invierno de 2008. Sin duda, lo mejor del hotel con diferencia. Me atrevo a decir que el Spa de Gran Hotel Bahía del Duque Resort es el mejor spa del mundo, al menos de los mejores. Muy pocos espacios destinados a la salud por el agua se pueden permitir el lujo de estar al aire libre. Este, emerge valientemente teniendo como cúpula el azul del cielo y las estrellas del firmamento. Al anochecer, un espectáculo de cromoterapia adorna la piscina y el recinto, llegando al sumum de la relajación y el bienestar. Con zona de solarium y zona cubierta- yo siempre elijo la última porque no me gustan los cangrejos- antes de entrar te someten a un pequeño test para prevenir enfermedades. El servicio - todo chicas perfectamente educadas y serviciales - te mantienen en cada momento en un limbo de placer y tranquilidad. Las taquillas del vestuario están provista de clave electrónica, albornoces de media manga con zapatillas conjuntadas, cientos de toallas a tu disposición, secador-centrifugador de traje de baño, en fin, un verdadero templo del lujo y de la armonía. La sauna a la temperatura adecuada, el "hammán" que te purifica pero no te axfisia y la piscina, amplísima con múltiples tratamientos de chorro. Jarras de agua con limón y menta dispersas por todo el recinto - se agradece -, y con todo, esperando relajadamente que llegue la bendita hora del tratamiento reservado. Puntualmente, mi acompañante y yo elegimos un tratamiento en pareja, dos profesionales nos recogieron y procedimos en peregrinaje a la sala concertada. Durante la procesión, velas, aromas, luces ténues, voces bajas, todo lo necesario para disfrutar de un tratamiento holístico en toda regla. A la entrada de la sala, dos camillas y, con mucho pudor te disponen para la sesión. Todos los productos son by "Espa", sin duda, los mejores. En España, solo este hotel trabaja con esta firma inglesa. Las camillas son eléctricas adoptando suavemente la posición necesaria. La música relajante va subiendo lentamente en intensidad conforme va avanzando el ritual. Las manos de las técnicos van al compás de la música, la luz siempre a la intensidad adecuada. Silencio, mucho silencio, roto solo por algún chasquido de placer por parte del paciente sin pizca de erotismo. Al terminar, utilizamos el otro spa de la planta superior, zona VIP, separado por sexos. Otra sauna, otro "hammán casi mejor que el anterior, hielo, toallas, otra piscina de relajación al aire libre, hamacas y camas comodísimas. No hay prisas, quien las tenga en este lugar mejor estaría en uno de esos hormigueros que hay muy cerca por toda la Costa Adeje. Repito, volveré, Dios mediante, en cuanto me sea posible.

Check-out
Ciertamente fue rápido y eficaz. El taxi solicitado con destino Los Rodeos ya estaba esperando. No hubo ninguna incongruencia en la factura. Eso sí, como bien dije antes, la mesa de recepción tiene tan poca intimidad que otros clientes ven como sacas el dinero para pagar. Es lo más desagradable que te puede pasar en un hotel. Espero que lo cambien rápido. No quiero ni pensar el espectáculo de esos rusos que, por supuesto pagan a tocateja, habiendo disfrutado de dos meses en el hotel. Poco "glamour".

Comentarios finales
Aprovecho siempre esta sección final para relatar alguna impresión que pueda ayudar a entender mejor la crítica realizada anteriormente.
El Spa, auténtico templo de la serenidad solo es interrumpido por los gritos de las parejas de madrileños findesemaneros que se creen que están en la piscina pública de su barrio. Alguno hasta se tiraba al agua, en vez de entrar en ella; incluso hubo uno que utilizó el estilo "bomba".
Aconsejo a los futuros huéspedes que no salgan del hotel a no ser que sea para dar una vuelta por el paseo marítimo. Costa Adeje es como una urbanización sin plan urbanístico donde las tiendas de todo a cien, los bares baratos y los hoteles de la tercera edad lo invaden absolutamente todo. No obstante es tan buena la oferta del Resort que no hace falta salir del mismo.
Por favor, caballero, no introduzca en su maleta su camiseta de tirantes. Si no vence la tentación, anule su reserva.
Por favor, señora, no olvide introducir en su maleta la parte de arriba de su traje de baño o biquini, los niños se lo agradecerán... y los mayores también.
Por favor, padres, no olvidéis la autoridad paternal al entrar al complejo, el resto de huéspedes os lo agradecerán y las encargadas del "mini-club" también.
Por favor, parejas de enamorados, consumar vuestro amor en la intimidad de vuestra alcoba, no utilicéis los espacios comunes
Sin duda, uno de los mejores Resorts europeos, por no decir el mejor. Gran spa, miles de metros cuadrados para perderse -exceptuando temporada alta-, acceso directo a la playa del Duque para quien le guste llenarse de arena el traje de baño, múltiple oferta gastronómica, servicio eficaz pero con falta de clase y todo con un clima tan apetecible como el de las Islas Canarias.

Alfredo.

viernes, 8 de enero de 2010

The Ritz London








Web
Si bien es cierto que le hace falta un lavado de cara, la web oficial de The Ritz London www.theritzlondon.com la podemos considerar como práctica y funcional donde no es difícil encontrar la información que se busca. Eso sí, las fotografías dejan algo que desear y los "virtual tours" no funcionan correctamente - algo que suele pasar en las webs de muchos establecimientos. (Tengo el Java bien instalado).No obstante la información es completa y fidedigna con la realidad.

Reserva de estancia
Las opciones no son muchas. Por supuesto, voy a dejar al margen la posibilidad de reservar este tipo de "luxury hotels" por páginas web de mayoristas o por agencias de viajes de arrabal que cuando les solicitas un hotel como este te miran con cara extraña intentando convencerte que vayas a otro cercano pero mucho más barato. Un hotel como The Ritz London solo puede ser reservado de tres maneras;
Una, telefónicamente, hablando directamente con reservas del hotel. Reivindico este tipo de reserva puesto que ya está casi en desuso debido a las guerras de precios. Por supuesto que, cualquier persona - salvo que sea tonta - quiere la mejor habitación al mejor precio con los más extras posibles pero, muchas veces, suele pasar que es por teléfono cuando las consigues. Además, es el momento de empezar a averiguar el trato y el servicio del local. Si quieres un hotel barato, es absurdo intentarlo en The Ritz London.
Dos, a través de su página web. El hotel trabaja con "ihotelier", como muchos. Me parece una forma útil y completa de proceder a una reserva. Además tiene la posibilidad de "currency converter", de seleccionar varios extras y de poder elegir algún "package". No me gustan las opciones "non-refundables" pero, bueno, qué le vamos a hacer. Tiene alguna.
Tres, a través de la central de reservas "The leading Hotels of the World" www.lhw.com. Aconsejo tener siempre en cuenta esta opción. Se puede realizar a través de su web o telefónicamente eligiendo el idioma. Es la principal central de reserva de hoteles de lujo del mundo, en ella están asociados la mayoría de los mejores hoteles. Es aconsejable hacerse socio de esta central obteniendo la tarjeta "Leaders Club". Dicha tarjeta te da tratamiento VIP, "upgrade" de habitación y algunas "amenities" de regalo. La básica es gratuita. Pues bien, esta fue la opción que elegí para reservar tres noches - del 1 al 4 de enero de 2010 - en The Ritz London. La realicé telefónicamente y la operadora (trabajan todos en Europa desde Munchen - me parece-) tuvo un trato conmigo encantador, se puso en contacto telefónico con el hotel para solucionar y aclarar el tipo de cama de la habitación. Al final opté por un paquete weekend con desayuno e impuestos y tasas incluidos por un precio total de 975 libras esterlinas. El tipo de habitación fue "Superior King". Lo explicaré más abajo. La política de cancelación muy buena, sin penalización si cancelas hasta las 13:00 horas del mismo día.

Check-in
The Ritz London es el hotel que cualquier amante de los hoteles debe conocer. En el 150 de Picadilly y, justo a la salida de metro de "Green Park" "mapa" encuentras su fachada llena de clase y de historia que, a cualquier turista que pasa por delante, le hace desviar la mirada con la incógnita de qué se mueve dentro.
En nuestro caso opté por el "Gatwick Express" hasta Victoria y desde allí, una sola parada de metro a "Green Park". Buena elección ya que el "New Year´s Day Parade London" mantenía cortada Picadilly para los taxis. No obstante, la mejor manera de llegar a The Ritz London es en taxi por su entrada de "Arlington Street".
La impresión al entrar por su puerta giratoria, una vez saludado al portero es la esperada, a la izquierda el mostrador de recepción y un poco más adelante a la derecha, el "concierge". Todo lujo y distinción. Muy amablemente pero sin pedantería nos recibió el recepcionista y, rápidamente nos preparó la entrada. Sucedió que eran las dos de la tarde exactas y aún le faltaba a la camarera jefa dar el visto bueno a la preparación de la habitación por lo que un mayordomo, de impecable uniforme entre frac y chaqué nos acompañó a un salón "The Queen Elizabeth Room", donde esperamos a que la habitación estuviera totalmente lista. La verdad era el primer día del año y este pequeño contratiempo fue gratamente comprendido, no solo por la belleza del salón donde esperábamos sino por la amabilidad con la que nos acompañaron.

Habitación
Al poco tiempo el mismo mayordomo nos acompañó a la "room" cuya entrada fue muy agradable. Quién espere en The Ritz London una habitación de última generación con diseño minimalista y muebles de estilo vanguardista que no reserve aquí. Los muebles son de estilo isabelino, la habitación - Executive King - debido a un "upgrade" por ser miembro de "Leaders Club" suficientemente amplia para no estorbarse dos personas, estaba preparada con una botella de "champagne", fruta fresca, frutos secos y un libro de recetas de té obsequio para mi acompañante; todo ello de cortesía por parte del hotel. La cama, de "King size" lujosamente decorada pero blanda de más y, junto con las almohadas, podemos decir que fue lo peor de la habitación. No, lo peor fue el aparato de aire acondicionado que no dejaba de hacer un pequeño ruido todo el tiempo, incluida la noche, y eso que estaba desconectado ya que no me gusta pasar calor en las habitaciones. Los armarios generosos, tanto en espacio como en perchas -de madera lógicamente -, amplia caja fuerte y completo minibar con cubitera llena de hielos. No quisimos que el mayordomo nos deshiciera el equipaje debido a que no traíamos mucho y que, como español que soy, aún no estamos muy habituados a este servicio muy personal.
El cuarto de baño amplio, funcional pero algo anticuado. Todo muy limpio ¿Por qué no penalizan el usar las cortinillas de la bañera? Para algo están las mamparas de baño. Un gran fallo. Dos lavabos y un bidé - lógicamente estamos en Londres -. Las "amenities" de baño eran de "Garden of Highgrove", producidas exclusivamente para el hotel, mezcla de extractos de fragancias de hierbas y plantas y, pocas veces las he probado mejores.
El servicio de "coberture" vespertino es excelente. Nunca molestan y tienes antes de acostarte la cama perfectamente descubierta y preparada para descansar, "mineral water" de cortesía, reposición de hielos, toallas o productos de baño, en fin, lo necesario para pasar una buena noche. El detalle de dos tallas de zapatillas o la tela cubre cabecero con el logo del hotel junto con el "please, non disturb" a mano para colgarlo en el pomo de la puerta hacen esta segunda revisión de la habitación diaria por encima de lo común.

Estancias, Bares y Restaurantes
En primer lugar, si no te gusta la etiqueta en el vestir ¿qué haces intentando alojarte o acudir a este hotel? Sí. Es así y, a mi juicio, una de las reglas que se mantienen ya en pocos lugares, y que hace que The Rizt London, sea un referente en el lujo y en servicio. "Jacket and tie" es necesario para moverse por los diferentes salones y estancias del hotel. Es decir, bares y restaurantes. Por supuesto, incluyo el tan ansiado por unos y famoso "Afternoon tea". Solo los orientales y los nuevos ricos rusos bajaban a desayunar a "The Ritz Restaurant" sin corbata. No entiendo porqué no les llamaban la atención puesto que en el check-in te lo recuerdan con una carta explícita. Todo ello no quiere decir que siempre haya que usarla, por ejemplo si vas o vuelves de la calle, pero para el resto, si piensas no llevarla, vete mejor al "Sanderson Hotel" o al "Soho Hotel" o a cualquier otro hotel de Londres que, incluso más caro, no tienen estas reglas.
El "Afternoon tea" debes reservarlo con antelación, si bien es cierto que lo sirven desde las doce hasta las siete. Es obligatorio si quieres empaparte de buen gusto y glamour y de los vestidos infumables de la alta sociedad londinense. Un escaparate lleno de curiosidades.
El "Rivoli Bar", con entrada por "Picadilly Street" es un lugar maravillorso para dejarse ver y ser visto tomándose un "Bloody Mary" antes de la cena o un "Mohito" con ron blanco después de una velada. Aunque para esto último no hay que dejar de visitar "The Ritz Club Casino", donde todos los huéspedes del hotel son socios durante el tiempo que dure su estancia. Vale para cenar, tomarse una copa o jugarse unas libras al "Black-Yack". Ni qué decir tiene que quien no tenga la mano suelta para gastar, no debería ni intentar entrar a hoteles como este. Quién quiera una oferta de fin de semana en Londres que se vaya a una web de esas que casi te pagan por alojarte en uno de medio pelo. A "The Ritz London" se va por su clase y servicio y nada más.
El "Breakfast" es inmejorable. Lejos quedan esos kilométricos mostradores de bufet con todo tipo de estupideces que nadie come jamás y esas damas rechonchas despavoridas dando "culazos" por agenciarse antes que yo un trozo de pan o una de esas salchichas que, junto con los huevos revueltos que ni son huevos y solo están revueltos, pululan por cualquier hotel sin clase, por muchas estrellas que tenga.
El desayuno tiene una pequeña mesa de bufé donde tienes salmón ahumado de la mejor calidad, jamón, queso, alguna salsa que tanto gusta a los ingleses pero de muy buena calidad, cereales, frutas secas y escarchadas y fruta fresca.
Posteriormente, el desayuno es totalmente a la carta. Sus "Eggs Benedict" son soberbios, así como sus "Eggs Frite" con "Black Pudding" - como morcilla española -. Tú lo pides y te lo sirven. No hace falta levantarte veintisiete veces como en otros bufets donde me salen hasta agujetas del esfuerzo.
El zumo de naranja frío y recién exprimido servido en jarras de alpaca es delicioso, las tostadas también te las sirven, así como el pan y la bollería; por supuesto también el té o café. La vajilla y la cubertería digna de "Buckingham Palace".
Una copa de "champagne" aprovechando el salmón ahumado no desmerece nada. Hay que tomárselo con tranquilidad, no hace falta ir a la trágala mirando el reloj porque no llegamos a "Portobello Market" para comprar idioteces. Si eres un coleccionista de tres al cuarto, no puedes alojarte en The Ritz London e ir luego a esos sitios de turismo barato y masificado sin ninguna clase.
No cené ningún día en el hotel puesto que tenía preparado una serie de restaurantes para probar que más tarde comentaré. El "Concierge" efectivísimo me hizo todas las "Book a tables" que le solicité. Es recomendable hacerlo así debido a que, como llaman desde The Ritz, en el restaurante te dan una mesa mejor que si haces la reserva por internet o por esos canales de ahora totalmente deshumanizados a través de la red.
No queria seguir sin comentar una obviedad como que no se puede fumar en ninguna estancia del hotel. The Ritz London no tiene un cenicero en la puerta de entrada por lo que es recomendable el uso personal de un "ashtray pocket" para no verse en la difícil tesitura de tener que tirar al suelo la colilla del cigarrillo creyendo que nadie te ha visto cuando no es así. Cesar Ritz, fundador de la cadena, si levantara la cabeza y viera que en su hotel no se puede fumar, la volvería a meter en su ataud.
Por último, hay que hacer mención al "seventh floor heaven" donde, sin llegar a ser un SPA, tienen preparadas cabinas para masajes y tratamientos de belleza en la séptima planta con productos producidos especialmente para The Ritz London por "Aromatherapy Associates", empresa de reconocido prestigio en los productos de tratamientos de belleza.

Check-out
Fue rápido, eficaz y distinguido, como todo lo que huele a este hotel. No hubo ninguna equivocación.

Comentarios finales
He intentado desglosar la crítica en varios apartados para que no parezca todo un batiburrillo de datos sin conexión. Rogaría me hicieran cualquier tipo de recomendación o sugerencia si también han disfrutado de este espléndido hotel, origen y modelo del lujo y servicio que otros muchos han intentado copiar y copian no con mucho éxito.
Como curiosidad, cada lunes a las doce de la mañana suena una alarma de incendio pero solo es un simulacro por protocolo de seguridad. Lo avisan con la elegancia que les caracteriza.

Alfredo.