¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

Mostrando entradas con la etiqueta gran hotel. Mostrar todas las entradas
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martes, 21 de diciembre de 2010

El nuevo rico. Manual del turista educado. 6ª entrega y última



Muy importante es esta última sección de nuestro manual, donde podemos enumerar los rasgos más definitorios de esta nueva raza en nuestro planeta. El nuevo rico.
Antes de seguir, quiero explicar que no hace falta ser asquerosamente rico para pertenecer a esta saga sino comportarse dentro de las maneras que les son propias.

- El nuevo rico es aquella persona que nunca pregunta ni se preocupa por las tarifas del hotel a la hora de hacer su reserva. Él sabe que tiene dinero para pagar cualquiera y, por tanto, le resbala el que pueda acogerse a algún "packages" u oferta del hotel para las fechas en las que hace efectiva la reserva.

- El nuevo rico es aquel que mira por encima del hombro al personal del hotel porque sabe que con la propina que va a soltar al final, todos quedarán contentos aunque no les mire a los ojos.

- El nuevo rico no facilita jamás las cosas al personal del hotel. No cambia el tarjetón que pende del pomo de la puerta para que entren o dejen de entrar a realizar el servicio, habla en alto por los pasillos del hotel a horas intempestivas mientras se dirige a su suite, tira las toallas al suelo del baño sin utilizarlas, sólo por el placer miserable de que se las repongan; consume a todas horas sin tener necesidad de hacerlo, suele montar broncas en las recepciones de los hoteles por cualquier tontería. Y si viaja con niños, no le preocupa que se comporten como trogloditas.

- El nuevo rico no suele cumplir con las recomendaciones de vestimenta que imparte el hotel. Él tiene dinero y, por tanto, es lo único que le da seguridad para actuar como le da la gana en cada momento.

- Aunque es muy sencillo descubrir a uno, existe una regla que no falla. Fíjense en sus modales en la mesa. Son de chimpancé. Empuñan los cubiertos, agachan la cabeza hasta el plato, comen con gorras o sombreros, se llevan la comida a la boca con el cuchillo; piden, piden, piden y dejan, dejan, dejan.

- Existen ciertos hoteles que les atraen más que otros. Por ejemplo, si viajan a Milán se alojarán antes en el Bulgari que en el Baglioni o en el Gran Hotel; si viajan a Londres se alojarán antes en el Sanderson que en el Ritz; si viajan a Amsterdam, irán antes al Dylan que al Intercontinental. No sé porqué pero es así.

- Cuidado con los rusos que atiborran los hoteles de nuestro país. No tengo nada contra ellos, es más, aportan riqueza a nuestra economía y al sector turístico. Pero la gran mayoría son nuevos ricos.

- Como ven, la diferencia entre un nuevo rico y un maleducado es mínima. Sólo el dinero. De hecho, si han leído mis otros capítulos del "Manual del Turista Educado", suele pasar que el nuevo rico, se lo monta con su pareja en cualquier zona común del hotel, si es mujer le encanta pasear sus "domingas" al aire, suele ser un mirón de piscinas empedernido, come en las terrazas del hotel desprovisto de camiseta , o lo que es peor, provisto de camiseta de tirantes, no guarda ningún tipo de pudor en los vestuarios del Spa y, casi siempre, lleva bañador "tipo nadador". Lo tiene todo el "jodío".

Pido perdón a mis lectores por no haber seguido el régimen de entradas que me es asiduo. He estado de viaje y le he dedicado menos tiempo. A partir del 10 de enero reanudaremos nuestra marcha, Dios mediante.
Aprovecho para felicitaros a todos la Navidad y desearos un feliz año 2011.

jueves, 20 de mayo de 2010

El lujo de los pequeños detalles



Algunas veces puedo dar la sensación de ser un fanático del lujo y de la ostentosidad, nada más lejos de la realidad. Tan sólo quiero huir de lo vulgar. Decía Chesterton que vulgar es estar delante de algo increíble y maravilloso y no darse cuenta de ello. Pues bien, ese es mi lema y, para conseguirlo, afirmo que no hay nada mejor que cuidar particularmente los pequeños detalles de todo lo que nos rodea. Concretamente, en el tema que trata este blog, puedo llegar a demostrar que un hotel de lujo no es el que tiene la grifería bañada en oro sino el que cuida hasta la saciedad la perfección en los pequeños detalles, sobre todo de servicio, de su cometido.

Para muestra, voy a relatar algunos puntos que, a simple vista, pueden pasar inadvertidos pero demuestran lo dicho anteriormente y que, creo, deben ser tenidos en cuenta por los grandes hoteles.

1.- Al hacer el check-in en un hotel, hay que devolver al cliente inmediatamente su documento de identidad. La fotocopia debe hacerse al instante y no vale que el botones suba a la media hora a entregarlo o, lo que es peor, que a la salida del hotel, nos peguen un grito llamándonos para recogerlo en recepción.

2.- Muy al hilo de lo anterior, es un detalle muy de agradecer, llamar por teléfono antes de entrar y molestar en la habitación. Por ejemplo, si hemos venido en coche y nos lo aparca el portero, mejor que nos llame antes de plantarse en nuestra habitación para devolver las llaves. La hora después del check-in es intensa, donde, salvo que haya servicio de mayordomía para deshacer maletas, te encuentras en esa labor, te duchas, cambias de ropa, etc. Es muy molesto en esos instantes que te interrumpan para entrar en tu cuarto.

3.- La camarera de habitaciones debe estar segura de que no hay nadie en la habitación para proceder al servicio de "turn-down" o segunda entrada a la habitación. Es conveniente ayudarla con los colgadores que penden del pomo de la puerta.

4.- A la hora de hacer la cama por parte del servicio del hotel, hay que tener en cuenta que el "remeterlas" muy apretadas entre sí, hasta el punto que tienes que ser Rambo para poder abrir la cama, es propio de hostales baratos. La cama debe estar bien hecha y debe abrirse suavemente.

5.- El extremo opuesto también es de hotel de barrio, es decir, utilizar un edredón nórdico y dejarlo caer como si lo hubieran tirado de un tercer piso. Salvo en países escandinavos, los europeos estamos acostumbrados a dormir con sábanas y mantas. Solo los idiotas se tapan con el cubrecama; pieza esta que solo sirve para embellecer mientras no dormimos.

6.- A la hora del desayuno, en la mayoría de hoteles suele ser tipo buffet, los camareros deben estar pendientes de retirar los platos que se hayan utilizado en la mesa y que estén vacíos, de tal forma, que los comensales estén cómodos a la hora de volver a coger otro y no se tengan que ver en la difícil tesitura de poner varios platos uno encima de otro, cual número de circo. El camarero debe estar también atento para reponer algún cubierto si en la retirada del plato se encontraba el antiguo.

7.- Los camareros, con la elegancia del que parece que no lo está haciendo, deben mirar a los ojos de los clientes por si ellos requieren su llamada. A mi juicio es la Regla de Oro del buen camarero. Los malos camareros siempre miran hacia abajo porque saben que, de esa manera, será más difícil conseguir que el comensal capte su atención y, por tanto, trabajarán menos; o eso creen ellos. El llamar a un camarero a gritos, o lo que es peor, con un chasquido de dedos, solo cabe en mentes depravadas absolutamente repletas de vulgaridad.
En este punto quiero comentar lo que me acaeció en The Ritz London. Estar en los pequeños detalles no es una tarea conquistada para nadie y requiere un esfuerzo diario de profesionalidad.
Me sucedió que en el último desayuno antes de mi partida, no se encontraba el jefe de sala y los camareros no estaban supervisados mientras mi acompañante y yo disfrutábamos en el precioso "dinning room" del hotel. Pues bien, a diferencia de lo que había sucedido días atrás, hubo un momento en que tardé más de tres minutos en que un camarero se cruzara la mirada conmigo. Había ocho mesas y cuatro camareros, suficiente para que no anduvieran muy estresados. La "descarga" de tensión al no encontrarse el jefe hizo que se bajara la guardia en el servicio.
Por favor, camareros, mirada alta y sonrisa en la boca. Quien lo lleve a cabo le aseguro que ascenderá rápido y se sentirá orgulloso, hay muchos clientes y jefes que saben agradecerlo.

8.- Aunque ya muchos lo hacen, es un detalle de cortesía por parte del hotel y muy de agradecer, depositar por la tarde una botella de agua mineral en cada una de las mesillas de noche acompañada de una pequeña vitola donde se explique que es por cortesía del hotel. El agua es un bien universal y no se debe cobrar. El vino también lo es pero esto ya son otros menesteres.


Como se ha podido observar, en este texto solo he hablado de cosas tan comunes como el agua, una mirada a los ojos, una sonrisa, una cama, una sábana, una llamada de teléfono, un plato.
No he hablado de caviar, ni de reverencias, ni de altanería ni de dinero. Tan solo he hablado de los pequeños detalles para hacer la vida agradable a los demás.

lunes, 22 de marzo de 2010

The Westin Palace, Milán









Es muy complicado elegir un hotel en Milán puesto que la oferta es enorme. Me he decantado esta vez por el Westin por dos motivos; el primero porque ha sido elegido el hotel con la tercera mayor puntuación en Italia según la revista "Travel and Leisure 500 World´s Best Hotels 2010", detrás del "Grand Hotel Baglioni" de Bolonia y de "Il San Pietro" en la Costa Amalfitana; el segundo porque alguno de mis lectores me lo ha solicitado.

Web

Con una web muy funcional, compartido su diseño con todos los Westin del mundo, la del Palace de Milán no tiene ningún elemento diferenciador al resto. No puedo ponerle muchas pegas, tan solo que me parece un tanto escasa de información y de fotografías pero, no puedo achacar tal escasez al hotel sino a la cadena Starwood a la que pertenece dicho hotel. Eso sí, tiene una facilidad enorme para consultar con rapidez y clarividencia la disponibilidad y precio de las habitaciones. El sistema de reservas es también rápido y claro, propiedad de Westin.

Check-in

Este viaje no lo realicé solo con mi acompañante. Con dos amigos más compartimos esta experiencia y, es cierto, los cuatro la recordamos con gran cariño y alegría pues fueron dos noches en Milán llenas de bonitos recuerdos.
El avión aterrizó, esta vez en Bérgamo y decidimos probar el servicio de "shuttel bus" hasta "Milano Centrale", estación de ferrocarril de la ciudad. Aunque el viaje no es muy largo, echamos de menos un taxi, por tanto, nada más llegar al final del recorrido del bus, nos montamos en uno que nos llevó directamente al Westin Palace. Las dos habitaciones, categoría classic, estaban a mi nombre y el proceso de check-in fue rápido y eficaz. Muy de agradecer pues eran ya las nueve de la noche y una mesa reservada nos esperaba en el restaurante "Papermoon", uno de mis preferidos de la ciudad situado en la Vía Bagutta, paralela a Montenapoleone. Justo el tiempo necesario para deshacer malamente la maleta y darnos una ducha, el taxi nos dejaba en la puerta a las diez de la noche. A "Papermoon" no van turistas, es frecuentado por la clase media milanesa y, créanme, merece la pena.
Al regresar, pude empezar a investigar la habitación, un detalle que me agradó fue que el "turn-down" estaba hecho. La "room" en tonos ocres era espaciosa con muebles de madera noble pero sin ninguna ostentosidad, un poco anticuado, eso sí, el cuarto de baño con dos lavabos en mármol y grifería monomando. La bañera disponía de mampara y no de cortinilla, algo muy de agradecer y las "toiletries" eran de "Heavenly", igual que la cama registrada por Westin "Heavenly Bed". El problema surge cuando nos encontramos con la moqueta, como sucedió. Detesto ese nido de ácaros pero, qué le vamos a hacer, son reminiscencias del pasado que aún no se han depurado.

El desayuno, no tuve ocasión de probarlo. Sí le eché un vistazo ya que era "tipo buffet", bien surtido y ordenado. Sucede que mis acompañantes y yo, preferimos desayunarnos en "Cova", la "pasticceria, confetteria" más emblemática de Milán, abierta desde 1817, situada en un lugar privilegiado de la calle Montenapoleone. Su "panettone" es el más famoso del mundo. Sentarse en una mesa junto a "momias" con peluca portando caniches malcriados, "blaziers" de colores chillones y corbatas estampadas, "gafas de Prada XXL", fusiladoras de Visa haciendo un "break", "autobronceados de toallita", rusos que pagan en Gucci con "cash"... es todo un espectáculo digno de admirar el periplo de la clientela de Cova.

El Hotel

The Westin Palace Milan combina, con resultado muy aventajado, el ser un hotel de negocios y de descanso y serenidad; ciertamente pocos pueden permitirse ambos privilegios.
Situado en un extremo de la Plaza de la República, si bien es cierto que queda un poco lejos del Duomo, Spiga, Corso Como, etc, hay que afirmar que está muy bien comunicado en metro, justo enfrente del hotel. Parada esta (República) que comparte con otro hotel emblemático de la ciudad, el "Principe di Savoya". Si uno no se quiere complicar, mejor taxi.
Como sucede en ya todos los Westin y en casi todos los hoteles de Europa, tienen una política de no fumar en todas las instalaciones del hotel. El Westin tiene un detalle con los fumadores al sacar unas mesas fuera, justo en la esquina del porche donde -gracias al buen tiempo- pasamos muy buenos momentos mis amigos y yo degustando buenos gin-tonic y controlando la entrada y salida de los huéspedes del hotel, buen escaparate.
El restaurante "Casanova", tampoco lo probé, ofrece cocina italiana europeizada pero no creo que sea un emblema en la gastronomía de la ciudad.
El "lounge bar", muy atractivo y acogedor con sillones tipo "chester" invita a tomarte una última copa antes de acostarte.
Posee tratamientos de Spa aunque no tiene piscina de hidroterapia. Sauna cómoda y gimnasio bien repleto de maquinaria que yo jamás utilizo en ningún hotel ya que visito los hoteles para descansar y pasármelo bien, no para sacrificarme y sudar camisetas.
El servicio de "concierge" multilingüe", muy eficaz para reservas en restaurantes. No hizo falta hablar en inglés puesto que uno de mis amigos hablaba italiano fluido.

Check-out

Sin inconvenientes y todo en regla, con recepción muy bien atendida tanto en buen servicio como en número de personas, el taxi ya estaba esperando en la puerta para conducirnos a Bérgamo pues esta vez no deseamos volver a pasar por el maltrecho autobús que parte desde la estación Central.

Comentarios finales

Milán es mi ciudad favorita, plagada de muy buenos hoteles. Por citar algunos, el "Grand Hotel et de Milan", el "Bulgari", el "Seven Stars Galleria" situado en las galerías Vittorio Enmanuelle", el "Carlton Hotel Baglioni", el "Exedra" de la cadena Bóscolo, el "Hyatt", el "Four Seasons", "The Gray".

Para disfrutar de la gastronomía milanesa no hace falta frecuentar locales con precios disparatados; recomiendo "Il Solferino", comida tradicional ; "Asso di Fiori", situado en el paseo del "Naviglio Grande" donde se degusta verdadero queso italiano. Por último el "Corso Como 10", ambiente "chic" y desenfadado para un almuerzo o cena rápidos.

A mi entender, París y Milán son las ciudades más caras de Europa y es difícil encontrar habitación en alguno de estos hoteles por menos de 300 euros la noche. El Westin, sin embargo, ofrece en determinadas temporadas precios algo más atractivos. Quiero hacer esta anotación debido a que algún seguidor me achaca que hablo siempre de los hoteles más caros. Como se ve, no siempre es así. Aunque no es el caso de esta visita que tuve a Milán, he encontrado habitación en este hotel por 130 euros.
A ser posible, intente visitar Milán de lunes a jueves donde se encuentra en todo su fragor la vida milanesa, abarrotada de metrosexualidad y glamour al más puro estilo italiano.

martes, 16 de marzo de 2010

Qué es y cómo debe realizarse el "turn down"



El "turn down", también llamado servicio de "coberture", cobertura o descubierta, es la segunda entrada en la habitación por el equipo de camareras al caer la tarde.
Dicho servicio tiene como finalidad disponer la "room" para que el cliente, una vez vuelva a su cuarto para pasar la noche, se lo encuentre listo con detalles muy agradables que le ayudarán a pasar una buena noche.

Una buena cobertura consta de una apertura delicada de la cama y retirada del cubrecama. Si el cabecero de dicha cama es de material no sintético, de madera noble o delicado, se debe cubrir con un paño de hilo que suele llevar bordado el emblema del hotel.

Se debe colocar otro paño, a modo de alfombra, a cada uno de los lados de la cama y depositar encima las zapatillas.

Como no puede ser de otra manera se procede a cerrar las ventanas y persianas y descorrer las cortinas para conseguir oscuridad.

El "turn down" también consta en la reposición de las "toiletries" que se han ido gastando durante el día, sobre todo el "shower gel" y el champú. Las toallas usadas que el cliente ha abandonado se deben reponer. En cada mesilla de noche se depositará una botella de agua mineral con una copa, nunca jamás un vaso. Ahora que hablo de vasos, permítanme que les comente que los detesto salvo cuando, en algún cóctel, su servicio es necesario. El agua ha de beberse en copa de cristal, a ser posible, cristal muy fino.

No es este el momento de proceder a volver a limpiar la habitación. Es de buena educación que el huésped mantenga la habitación ordenada en todo momento para que la camarera pueda realizar la cobertura con comodidad y no tenga que ir saltando obstáculos de zapatos, bolsas o enseres repartidos por el suelo de la habitación. Para algo están los armarios y los cajones.

Si durante el día nos han proporcionado una bandeja de frutas de temporada, si tal fruta nos la han servido pelada y cortada -como debe ser servida-, se procederá a su retirada o reposición. La fruta es perecedera y se oxida.

Por último, se agradece el detalle de ofrecer algún chocolate; algunos hoteles optan por depositar finamente pétalos de rosas encima de la cama. A mí no me gusta esa práctica, aparte de ser un tanto cursi, hay quien es alérgico a las flores. Otro detalle que se agradece es dejar en la mesa de noche o encima de la cama una pequeña tarjeta con la previsión meteorológica del día siguiente o con alguna noticia de relevancia -lógicamente relacionada con el hotel- que la dirección considere conveniente dar a conocer al cliente. Debajo de dicho tarjetón, es de buen gusto dejar la cartulina que contiene la petición de desayuno en la habitación para que se pueda rellenar y colgar del pasamanos de la puerta.

Para ayudar al servicio se recomienda a los clientes del hotel que coloquen la etiqueta de "entry", o la proporcionada en cada momento, colgada del pomo de la puerta para que se proceda a realizar dicho servicio.

El servicio de cobertura de habitación es un medidor excelente para afirmar que nos encontramos ante un hotel de lujo con muy buen servicio. Un hotel que no lo tenga, no se puede considerar excelente por muchas estrellas que posea. Un hotel que posea dicho servicio y lo haga mal; debe mejorarlo rápidamente o eliminarlo radicalmente. Lo que se hace regular, o se mejora o no se hace. El peligro y el desastre de este servicio radica cuando el cliente -una vez llegado a su habitación- debe llamar por teléfono para solicitarlo puesto que se ha encontrado su cuarto igual que antes de salir a cenar. Un fracaso semejante no se lo puede permitir ningún gran hotel.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cómo diferenciar un hotel de lujo de un "pufo" (2ª entrega)



7- Suelen ser fiables las páginas como esta -lógicamente- donde vienen reflejados comentarios sobre hoteles. Pero si lo que buscas antes de hacer una reserva es ver los comentarios que han hecho otros clientes respecto a su estancia en un hotel determinado, huye de esas páginas que incluyen desde un "top luxury" hasta el "Hotel Palas" que no "Palace". Es decir, no valen las que contienen críticas de hoteles de arrabal ni las que engloban desde el mejor hasta el peor.


8- La fiebre de las ofertas o "packages" ha llegado hasta la hostelería de lujo. Es un hecho que hay que aceptar. Ahora bien, ten cuidado de esos hoteles que, en tarifa web (oficial) te dan un precio y puedes encontrar el mismo hotel y la misma habitación en las mismas fechas un 30 o 40% más económico en una central de reservas o en una web de esas generalistas de reservas de hoteles. Es injusto pero sucede, tal acto le resta clase y gallardía al establecimiento que debería cuidar el importe de sus tarifas en toda la red y, muy importante, también están obligados a cuidar de que la solicitud de precio vía telefónica directamente con reservas del hotel vaya en consonancia con las consultadas a través de internet.


9- Si lo hemos hecho mal y nos vemos inmersos en un "pufo" de hotel, lo primero es no ponernos nerviosos. Lo segundo es jurar no volver a pisarlo y eliminarlo de nuestra base de datos y lo tercero es jamás decirle a nadie que se ha estado alojado en semejante recinto. Está de mas quejarse puesto que el error no ha sido del hotel sino tuyo por no haberte asesorado bien.


10- Nunca, jamás, bajo ningún concepto, hagas caso de esa pareja de amigos tuyos que te intentan asesorar sobre un viaje si ellos han realizado alguna vez un "crucero" con una compañía que no sea "Silversea" u otra muy parecida. Eso que muchos llaman "cruceros" no son otra cosa que fletamentos de barcazas de más o menos envergadura, absolutamente poblados de camisetas de tirantes y obscenos "top-less" con camarotes más poblados que el de los Hermanos Marx y con un menú más repetitivo que el de un mal restaurante de polígono. Salvo si deseas dar la vuelta al mundo en un camarote suite del Queen Elisabeth II, si intentas tener clase, evita los abordajes a semejantes buques.


11- El número de estrellas no siempre es correlativo a la categoría y a la clase del hotel. Nos podemos encontrar con un hotel de cinco estrellas pero sin cobertura de ninguna central de reservas ni de ninguna cadena hotelera. De elegirlo, seguramente estamos abocados al fracaso. A mí me ha pasado alguna vez, no soy perfecto. Detesto los hoteles calificados como cuatro estrellas superior. En definitiva, guíate mejor por el prestigio de la cadena hotelera a la que pertenece el local que por el número de estrellas de un hotel y recuerda que en Francia, la máxima categoría son 4 estrellas, no 5; aunque esto cambiará en breve.


12-Hay portales generalistas de reservas de hoteles que, bajo el reclamo de reservar una habitación más barata, no te proporcionan el nombre del hotel hasta que has pagado (y suele ser tarifa "non refundable"). Bien, ante esto que veo muy bien para cualquier hotel normal, solo me cabe decir que si sueles hacer este tipo de reservas, mejor que no sigas leyendo mi blog. Reservar un hotel con clase de esta manera demuestra la clase de la persona que hace la reserva. Y, aunque los hoteles con clase no suelen colaborar con este tipo de tarifas y webs (a algunos se la cuelan), también demuestra la clase de la hospedería.

viernes, 26 de febrero de 2010

Cómo evitar ser un turista grosero



La clase ¿Nace o se hace? Lo primero, seguro; lo segundo, afirmo que - aunque más difícil -, también. Porque no lo olvidemos, en el siglo XXI la clase no es otra cosa que la muy buena educación, el saber estar como se debe estar en cada momento y las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida. Por tanto, no nos confundamos, la clase no tiene que ver con la alta capacidad adquisitiva -durante la historia pocas veces han ido de la mano- ni con la pedantería cursi y amanerada del que cree que por sus rarezas va a ser aceptado en cierto nivel social.

Vayamos por partes. Hemos dicho que tener clase es:

"La muy buena educación y el saber estar como se debe en cada momento":

Si hay algún error por parte de la recepción en el tipo de habitación que hemos elegido ¿Por qué levantamos la voz? ¿Por qué utilizamos frases soeces como "yo lo he pagado" o "yo soy el que paga"? O como "usted no tiene ni idea, cállese y deme la habitación que había pedido" O como si aún no está preparada "Pues empezamos bien", etc.
¿Por qué en los hoteles de "playa" dejamos las toallas secar en el balcón? ¿Por qué vamos a comer en dichos hoteles en "chanclas"? ¿Por qué en los espacios comunes de estos hoteles los hombres no cubrimos nuestro atractivo pecho con -al menos- una camiseta? ¿Por qué gritamos o levantamos en exceso la voz, aunque nos lo estemos pasando extremadamente bien? ¿Por qué hablamos alto cuando vamos por los pasillos de un hotel, sobre todo si son más de las doce de la noche, creemos que estamos solos en el local? ¿Por qué si utilizamos uno de esos hoteles que -en mi pobre opinión- son detestables llamados "Todo Incluido" nos hartamos como cochinos a comer absolutamente cualquier alimento que se nos pone por delante o bebemos cantidades ingentes de alcohol hasta acabar semiinconscientes en una birria de piscina de azulejo barato; acaso por ser gratis o "ya lo he pagado"? ¿Por qué empujamos como hipopótamos a "culazos" a todo aquel que se acerca a servirse algo en el buffet del desayuno, acaso creemos que se va a acabar y voy a estar 40 días sin comer? ¿Por qué abro y cierro las puertas de acceso a mi habitación y la de los armarios de las mismas dando portazos que serían capaces de despertar a una momia? ¿Por qué tratamos al servicio del hotel como si fueran nuestros sirvientes? ¿Por qué si en un hotel de lujo me exigen cierta etiqueta en el vestir no la cumplo, acaso porque tengo mucho dinero? ¿Por qué no utilizo el albornoz -si es que lo tenemos a nuestra disposición- para desplazarme por ciertos espacios comunes del hotel? ¿Por qué arramblo en mi check-out con todas las "amenities" de la habitación que dejo, incluido el calzador, el abridor de botellas y la "body lotion" que criará malvas eternamente en un cajón olvidado de nuestro cuarto de baño?, ¿Por qué no damos propina ni al botones que acaba de salvar a nuestra querida acompañante de un incedio que hemos tenido en nuestra habitación y sí somos capaces de gastarnos en cervezas baratas el doble del importe que en conciencia deberíamos haber gratificado al héroe de nuestro botones?, ¿Por qué en ocasiones que frecuentamos un hotel de lujo andamos cohibidos como creyendo que no somos de la clase del resto de los huéspedes, acaso no somos todos iguales?

"las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida".

¿Por qué no SIEMPRE cedemos el paso un señor a una señora y un joven a un mayor?¿Por qué no SIEMPRE utilizamos en la prestación de un servicio el gracias, habiendolo pedido por favor?, ¿Por qué, al pasear por un hotel no cruzamos una sonrisa con los que están a nuestro alrededor -espero que se me entienda esta frase- ?, ¿Por qué llamamos a gritos al camarero y le tuteamos?, ¿Por qué salpicamos como nutrias en la piscina?, ¿Por qué en los recintos comunes odiamos a los niños que gritan o se portan mal si son solo niños?¿ Por qué, si somos padres, no cuidamos de que nuestros hijos no entorpezcan y disturben el descanso del resto de los huéspedes?¿Por qué bajamos al desayuno con una pinta como si estuvieramos recién levantados, incluidas las legañas, qué sucede que nos da apuro gastar gel por si luego no llega para "apropiarnoslo"?, ¿Por qué atracamos y llenamos el bolso de productos del desayuno, acaso tenemos dinero para una semana en un "resort" y no para un "break" de media mañana?

lunes, 25 de enero de 2010

1ª revisión a la crítica del Gran Hotel Bahía del Duque Resort



Sin ánimo de pedantería, justo después de mi última visita al Gran Hotel Bahía del Duque Resort, Salvador Gallego deja el mando del restaurante "Las Aguas" del Resort. Esto fue bastante antes de realizar mi crítica por lo que no creo que se deba a ella. Es más, mi blog solo es leido por los fantasmas del ciberespacio, ni siquiera sale en google; bien es cierto que no soy ningún entendido en los temas de posicionamiento.

Pues sí, no ha llegado ni a dos años la supervisación de Salvador Gallego en "Las Aguas". He intentado indagar en los motivos y, por ahora, los desconozco. Por tanto, espero que se me permita no hacer ninguna valoración de los mismos; eso sí, me reafirma en lo comentado en mi reseña anterior y me atrevo a felicitar a Salvador Gallego ya que un gran chef es el que está metido en los fogones día tras día, saliendo a saludar a los invitados que disfrutan de lo preparado por él en su casa. Salvo que se tenga el don de la ubicuidad, estar en dos o más sitios a la vez es complicado. Para muestra, mi estimado Gordon Ramsay. Creo que va a abrir un local con su firma en Socuellamos, última localidad en el mundo donde le queda "poner el huevo". Salvo en su restaurante de Londres en el 68 de "Royal Hospital Road" y en el Hotel Claridge´s de la misma ciudad, nunca he comido bien en cualquiera de los cientos de locales que llevan su nombre. Aprovecho para felicitar a Mark Askew, jefe ejecutivo de cocina de Ramsay, sin el cual no hubiera alcanzado el tercer michelín.
Perdón por desviarme del tema. El nuevo chef del restaurante "Las Aguas" desde 1 de enero de 2010 se llama Braulio Simancas del que poco puedo decir por ahora puesto que no he visitado su casa. Sí que sabemos que es una gran representación de la joven cocina canaria y que, me parece, es jefe de cocina del restaurante "El silbo gomero" de San Cristobal de la Laguna. Yo lo recuerdo en una pasada edición de "Madrid Fusión" haciendo un estudio sobre los "mojos" canarios.
Felicito a Braulio deseandole lo mejor en su singladura por "Las Aguas" y, en mi próxima visita al hotel, no dejaré, Dios mediante, de probar su cocina.
Por último, felicito a la dirección del hotel por el cambio puesto que, espero, Braulio Simancas estará presente en sus fogones y no ningún colaborador suyo.
Aprovecho la ocasión para pedir a todos mis lectores - cuatro o cinco - que, si son tan amables, me envíen información o reseñas sobre el ahora nuevo, restaurante "Las Aguas".

Alfredo

martes, 12 de enero de 2010

Reid´s Palace









Web
Poco puedo decir en detrimento de esta página. El hotel que nos ocupa, Reid´s Palace,www.reidspalace.com, pertenece a la empresa "Orient Express" y gestiona con el mismo diseño todos sus establecimientos hoteleros. Hoteles tan emblematicos como el que ahora sometemos a estudio, el "Hotel Cipriani & Palazzo Vendramin" y el fabuloso "Hotel Splendido" de Portofino pertenecen a esta cadena. Todos utilizan igual diseño de web. A mi entender, las mejores webs de hoteles pertenecen a "Orient Express" y el Reid´s Palace no podía ser menos. Página funcional, con un diseño eminentemente elegante, utilizando fotos de altísima calidad, combina la clase con la información detallada ordenada rigurosamente y no dando pie jamás al desmerecimiento del hotel. Con página propia de reserva - igual para todos los hoteles hermanos -, gran facilidad para personalizar la estancia y actualizada apropiadamente, no puedo hacer ningún comentario más.

Reserva de estancia
Como pueden observar mis lectores, tiendo siempre a guardar, más o menos, el mismo orden en las críticas que elaboro. Por tanto, para no ser repetitivo, agradecería se pudiera consultar el estudio realizado a "The Ritz London" en este apartado.
Aún así, si no se gestiona por teléfono, directamente hablando con reservas del hotel, recomiendo hacerlo a través de la central de reservas "The Leading Hotels of the World", utilizando la tarjeta "Leaders Club" de la que ya he hablado en otras reseñas o a través de su número de teléfono eligiendo el idioma preferido. En este caso, opté por reservar a través de esta central de reservas un "Package" "Great Affordables". Dicho "Package" con "copiright de Leading" -odio la palabra paquete referida a estos hoteles- incluía cuatro noches de alojamiento en habitación superior, "Full English Breakfast", una cena con candelabros en "The Dinning Room" para mi acompañante y para mi y un té de las cinco, también para ambos. El coste de dicho "Package" fue de 1.400 euros en julio de 2007

Check-in
El chófer de un Mercedes nos estaba esperando en llegadas del aeropuerto de Funchal; después de que el piloto de TAP hubiera realizado una maniobra de aproximación a la pista de sublime ejecución, le entregamos los bultos de nuestro equipaje -tampoco me prodigo mucho utilizando el vocablo "maleta"- y en media hora de trayecto llegábamos a la puerta del hotel. En mi reserva apunté que me dedicaran el servicio de "transfer" que no iba incluido en el precio del "package".
El recinto se encuentra en "a Estrada Monumental", una avenida largísima a las afueras de Funchal repleta de hoteles para turistas con camisetas de tirantes y chanclas de plástico. El "Reid´s Palace" es un reducto apartado de distinción en ese lugar. En recepción, muy amablemente, nos hicieron rápidamente el check-in y un mayordomo nos acompañó hasta nuestra habitación. Situada en un piso alto, aún recuerdo la fabulosa vista que se podía contemplar desde su pequeño balcón. La "room", sin lujos ostentosos, quizá un tanto pequeña para ser "superior", disponía de cama tamaño "King", un amplio armario con muchos cajones, baldas y perchas de madera, minibar bien dotado y un cuarto de baño con dos lavabos solo enturbiado por esa manía inglesa de no usar mampara en la bañera sino "cortinilla" y que los portugueses la han copiado. "Amenities" de baño de producción exclusiva para el hotel de fragancia clásica, bien iluminado y, por supuesto, muy limpio. Como nota negativa, la habitación no disponía de persianas sino de cortinas opacas y de unas "contras" que no llegaban a conseguir la absoluta oscuridad de la alcoba. ¡Ah! Y una botella de "champage" en su hielera y unos "Godiva" nos esperaban para celebrar nuestra estancia, por cortesía de la dirección.

El complejo
Perderse por la frondosa vegetación del Reid´s Palace con su múltiple variedad de especies vegetales es un capricho de dioses. Diez acres de jardines subtropicales plagados de salvia y geranios abrazan el mar y contemplan el infinito azul del Atlántico. El numeroso equipo de jardineros no descuida absolutamente ni el menor recoveco de la parcela.
El Reid´s Palace cuenta con tres piscinas, dos de agua de mar de agua caliente y otra, bajando el acantilado, excavada sobre roca que se llena según sube la marea. Para bajar a dicho sitio se puede hacer, en un ascensor propiedad del hotel o por las escaleras plagada de lagartijas que acompañan el descenso. Una vez a nivel del mar y, siempre sobre roca, puedes también pegarte un chapuzón o tomar el sol en las múltiples hamacas repartidas por el complejo. Ya en la parte superior del complejo, dos piscinas rodeadas de hamacas y sobrillas están listas para ser disfrutadas por los huéspedes siendo contempladas por la "Pool Terrace" buen lugar para un "lunch" informal.
El hotel, muy recomendable para pasar también unas vacaciones con niños, cuenta con un "Fun@Reid’s house", incluyendo una piscina donde los más pequeños - de 3 a 9 años - pueden disfrutar con sus programas diarios de actividades y entretenimiento. Muy buena infraestructura.
Hace poco más de un año fue inaugurado su Spa del que lamento no poder hablar puesto que estaba en construcción cuando estaba alojado en el hotel. Si que debo decir que se lo han encargado a "Howard Consulting", lider en planificación y diseño de Spa. Los muy esperados "Armani Hotel Dubai" y "Armani Hotel Milán" son projectos en ejecución de este estudio. El Spa del "Hotel Claridge´s" de Londres y el Spa del hotel "Four Seasons" de Dublín son proyectos ya ejecutados por esta firma. Productos de marcas tan prestigiosas como "Aromatherapy Associates", "La Prairie", "LaStone", o "Ytsara" son utilizados en todos sus tratamientos.
El té es servido en un "lounge" del hotel y en la terraza - merece la pena elegir esta última - con horario de 15:00 a 17:30 horas. Las tazas son de porcelana china y los "finger sandwiches" y los deliciosos "cakes" son un acompañamiento perfecto con la amplitud del océano como fondo. No sé en la actualidad pero bien es cierto que la clase de los huéspedes que compartían estancia conmigo era la esperada. Como pasa en otros hoteles que, aunque de lujo, están desprovistos de clase, no encontrabas al "duque de la salchicha" empapuzándose en el desayuno ni escuchabas gritos o alaridos de personas sin educación. La corrección en el vestir y el trato cortés me sorprendieron gratamente.
Durante un siglo muy frecuentado por la alta clase inglesa, el Reid´s Palace conserva su tradicional y lujoso estilo inglés en todas sus estancias y salones; muebles de estilo isabelinos, lámparas de araña y maderas nobles decoran sus pasillos y te transportan al estilo de la "belle epoque". No hay que olvidar que Sir Wiston Churchill, cliente asiduo del Reid´s escribió aquí sus memorias de guerra y solía desplazarse al pequeño pueblecito pesquero cercano "Cámara de Lobos" con sus kits de pintura. Por todo, aconsejo concertar con el hotel - son expertos en la planificación de excursiones - una salida hasta "Corral das Freiras" a casi mil metros de altitud y no a más de 20 kilómetros de la capital o un paseo por sus preciosas y largísimas "levadas".
Por último, al estar el hotel algo apartado del centro de la capital, pone a la disposición de todos sus huéspedes un servicio regular de "shuttle" entre el hotel y el centro de Funchal.

Bares y Restaurantes
No me voy a extender mucho en este apartado puesto que, si bien el Reid´s Palace no se come mal, no posee reconocido prestigio en su gastronomía. En "The Dinning Room", restaurante principal del hotel, lujosamente decorado exceptuando un "foie" que me supo a gloria no puedo destacar nada más. Como punto negativo, sólo estaban ocupadas dos mesas de todo el salón, había cierta oscuridad de más que no facilita la cata del vino y el "maitre" llegó a decirme que era un hotel muy caro y que los turistas prefieren los tipo "Bufett". Espero que ya no siga allí.
El desayuno, servido en "The Garden Room", ese sí, de "bufett", muy bien atendido con productos de primera calidad, incluido "champagne".
No probé ninguno más porque mi pareja y yo preferimos bajar a la capital a cenar. No nos perdimos, ambos, el "Cocktail Bar" con música en directo todas las noches. Recuerdo gratamente la voz de una cantante negra que me supo a gloria; al igual que me supiero los "mohitos" que me preparó el atento "bar-man", me los hizo con ron blanco - como debe ser - y no introdujo azucar sino almibar. Excelente. Solo recuerdo uno mejor que me preparó el "bar-man" del "Caffé dell'Arte" del hotel "Palazzo Sasso" de Ravello en la "Costiera Amalfitana" italiana.

Check-out
Como suele suceder en los hoteles con clase, la salida fue rápida, conforme la factura, taxi esperando puntualmente para llevarnos de vuelta al aeropuerto y gestos de amabilidad y gratitud por la elección realizada. Excelente.

Comentarios finales
Tan solo aconsejar este hotel a todas las personas que, a la hora de elegir un destino, no buscan el "lujo asiatico" desorbitado y, muchas veces, chabacano sino a aquellas que se conforman con la clase, la buena educación, las conversaciones en voz baja, el saber ir vestido en cada momento conforme a lo que se hace, el sonreir y saludar a los huéspedes que te cruzas por los pasillos; en definitiva el protocolo de las buenas maneras que ya tan en desuso está.

Alfredo.

Gran Hotel Bahía del Duque Resort







Web

Nos encontramos ante un hotel con una web www.bahia-duque.com bastante funcional, de un diseño sencillo y con fácil acceso a los diferentes menús y submenús de la misma. Acceso cómodo a la consulta de disponibilidad y precios de las diferentes habitaciones y villas y completo album fotográfico del Resort. No obstante, nos encontramos con un hotel lo suficientemente amplio como para que sea complejo reflejar toda la información del mismo. La gestión de reserva la realizan a través de "yourreservation" que junto a "ihotelier" me parecen las mejores y más completas a la hora de proceder a la reserva de una estancia en un hotel. Como puntos a mejorar estaría la actualización de la página, debería hacerse con mayor frecuencia y un mayor número de fotografías de sus habitaciones y villas.

Reserva de estancia
Como ya he comentado en otras ocasiones, creo que debería hacerse solo de tres maneras. Si bien es cierto que podríamos introducir una cuarta, a través de algunas agencias de viajes serias y con clase debido a que el Gran Hotel Bahía del Duque Resort es lo suficientemente conocido y está dentro de algunos -odio ese nombre- "paquetes vacacionales". Lo odio porque muchas veces hacen honor a su nombre, son unos auténticos "paquetes" vacacionales.

Bien, la primera opción, sería hacer la reserva directamente a través de la web del hotel. Se hace de una manera sencilla y queda muy bien explicado -exceptuando las "casas ducales"- el contenido de todas las "amenities" de la reserva; es decir, qué va y qué no va incluido en el precio de la reserva.

La segunda opción, es la que yo he elegido, es telefónicamente a través del teléfono de reservas del hotel. Esta opción, cada vez se utiliza menos, es mi preferida. El trato que recibí por parte de la agente de reservas fue excelente, estando muy atenta y explicándome todos los pormenores de las preguntas que le realizaba. Además, la política de precios de este hotel y la de otros muchos hoteles de lujo, está ya muy unificada, por tanto, no vas a encontrar en una recóndita web del universo de internet una oferta de la misma habitación con los mismos extras por la mitad de precio. Te lo aseguro. Aparte, como bien explicaré más abajo, este complejo hotelero es lo suficientemente amplio y con tantos tipos de habitaciones y villas que es conveniente asesorarse bien para poder elegir la habitación que más se adecua a tus preferencias. Por tanto, aconsejo reservar el Gran Hotel Bahía del Duque Resort a través del teléfono de reservas del mismo hotel. En el caso que nos ocupa yo reservé una "casa ducal" por cuatro noches en el mes de octubre por el precio de 1.400 euros, estancia en ducal y desayuno incluido.

La tercera opción, es hacerlo a través de la página web de la central de reservas "The Leading Hotels and the World" www.lhw.com, esta central de reservas que engloba a los mejores hoteles de lujo del mundo, también te permite el proceder a la reserva a través de teléfono con agentes muy profesionales que, si bien, no te asesoran tan puntualmente como directamente en el hotel, están muy en contacto con el mismo para solucionarte cualquier duda que te pueda surgir. Además puedes hablar en español. Aconsejo a los amantes del buen gusto y de los hoteles selectos posean la tarjeta "leaders club" para poder conseguir ciertos beneficios en la reserva del hotel.

Check-in
Antes de proceder a relatar el check-in hay que explicar que el Gran Hotel Bahía del Duque Resort tiene, con carácter general, tres tipos de estancias, una las habitaciones del, llamémosle "main building" o edificio principal - que no son uno sino varios - , otra las "casas ducales", construidas e inauguradas hace unos siete años y, por último, las villas. Las tres tienen diferentes recepciones según sea la estancia elegida. En el caso que estamos estudiando, "casa ducal", la recepción, independiente, me la hicieron sirviéndome un café, en una pequeña terraza del edificio. Fue muy agradable y atenta sin caer en la pedantería aunque un tanto agresiva por la cantidad de datos transmitidos en tan breve espacio de tiempo. Los que saben de hoteles con clase y de hoteles de lujo me entienden. El acompañamiento por el mayordomo - todos van ataviados con traje regional - a la habitación fue correcto. La entrada a la habitación, gratificante, suficientemente espaciosa -era doble normal-, el cuarto de baño amplio y cómodo, ducha separada, amenities de baño "aqua di parma" -las mejores-, eso sí, mezcladas con unas especiales no sé de qué fabricante en exclusiva para el hotel que dejaban mucho que desear. Cuarto de baño bien iluminado y provisto de albornoz y zapatillas - lógicamente -, bien nutrido de toallas (de las que secan). La habitación con televisor y equipo hi-fi, ambos B&O, cama King, muy cómoda - por cierto -, almohadas aceptables, armarios amplios pero un tanto incómodos - no me gustan los armarios de corredera -, mueble bar bien nutrido, cubitera con hielos - pero solo la primera noche - si no pedías más, fallo, mesa con dos butaquitas adyacentes pero en la misma estancia y un balcón solarium que daba directamente a los jardines, piscinas y caminos (muchos) del hotel. Muy buena privacidad tan solo alterada por algún pavo real que pulula por la finca.

Resort
Son 19 los edificios con los que cuenta este majestuoso hotel de la Costa Adeje Tinerfeña, todos inspirados en la arquitectura canaria del XIX. Sin ánimo de ser exhaustivo, la zona más exclusiva son las villas, con tres categorías, "las palmeras", "Las mimosas" y "Las retamas", si bien cada una es más espaciosa que la anterior, todas gozan de absoluta privacidad, amplia superficie y piscina privada. Difícil encontrar por menos de 700 euros al día una de ellas. Son 40 y fueron inauguradas en 2008. Tienen servicio de mayordomía. Justo abajo de las villas se encuentra situado el SPA, abajo tiene capítulo independiente, y dentro de muy poco se va a inaugurar un campo de golf de 9 hoyos por lo que ya su vecino Abama en Guía de Isora, no le hará competencia.
Las piscinas, ditribuidas por los jardines son múltiples. Cinco piscinas, tres de ellas de agua dulce (dos climatizadas), dos de agua salada y una para niños. Algunas piscinas se conectan entre sí con cascadas de aguas. Todo ello entre una vegetación frondosa que te transporta a cualquier isla recóndita del pacífico.
El hotel posee un "mini-club" para los huéspedes de 3 a 12 años abierto hasta las 18:00 horas. No puedo negar que el Gran Hotel Bahia del Duque Resort es un establecimiento perfectamente equipado para pasar unas buenas vacaciones en familia. También, bajo petición, dispone de servicio de niñera.
Las "casas ducales", donde me alojaba, decoradas por Pascua Ortega, poseen más privacidad que las habitaciones. Tienen "servicio ducal" de mayordomo privado, aún lo estoy esperando, y sirven canapés y bebidas de cortesía en todo momento. Acceso directo al "Bussines Center". Aparte de la ausencia de mi mayordomo que no apareció nada más que en el check-in, hay que decir que la privacidad de la mesa de recepción es nula, me enteré, mientras disfrutaba por las tardes de mi gin-tonic de problemas de las diferentes casas ya que no hay ninguna separación entre la recepción y la sala de estar. Uno de ellos fué un matrimonio inglés de edad avanzada que ya era el tercer día que la botella de su "champagne" francés estaba caliente justo a las five o´clock, hora a la que siempre pedían que la tuvieran dispuesta. Un gran fallo. Aparte, el personal, solía quejarse de vez en cuando, poniendo alguna mala cara. Ciertamente este hotel, siendo de gran lujo, no podemos pedirle que tenga el servicio exquisito de un Four Seasons o de un Ritz. En las "casas ducales" también se podía desayunar aunque todo el mundo prefiere el festín del "buffet breakfast" del que hablaré en el apartado "Bares y Restaurantes".
El resto de habitaciones, repartidas por los diferentes edificios, poseen su entrada por el edificio principal, muchas tienen vista al mar, jacuzzi en la terraza - un poco absurdo teniendo en cuenta las múltiples piscinas - y se pierden por el entramado de los diferentes pasillos de los muchos edificios del Resort. Todo él está siempre comunicado por coches tipo "buggy", algo muy de agradecer porque el hotel queda en cuesta y, después de relajarte en el Spa, no tiene ningún "glamour" subir las rampas andando hasta llegar a tu alcoba. Los coches son conducidos por personal del hotel.

Bares y Restaurantes
En primer lugar, comentar que, debido a la localización del hotel, te ves casi condenado a tener que realizar las comidas diarias dentro del mismo. En el paseo marítimo, ya no pertenece al recinto, hay alguna cosa pero nada de calidad a no ser un Italiano que no me acuerdo de su nombre, ya lo siento.

El Bernegal.
Es el restaurante bufet del hotel. En el uno se desayuna un esplédido bufet y, cada noche, tienen otro temático para cenar. Parto de que no soy muy amigo de los bufets, restan mucha clase al hotel teniéndote que codear con obesas alemanas con camisas de flores rosas, plato en mano haciendo cola para que les sirvan un huevo frito o en "coquette" en el desayuno. Dicho lo cual, el "Buffet Breakfast" del Gran Hotel Bahía del Duque es el mejor que he visto nunca. Y digo visto porque más que probado, merece la pena ser visto. Es kilométrico, dando toda la vuelta al recinto de "El Bernegal". Posee la opulencia de lo "nuevo rico" aunque hay que decir que la calidad no es mala. No es mala pero es mejorable. Llama la atención una fuente de chocolate de varios pisos que me da un poco de asco y una millonaria entrada de productos muy diversos, la mayoría de los cuales - creo- nadie prueba. El zumo de naranja NO era natural, parecía como si llevara mezcla. Total, al final, uno acaba con los cereales, un poco de fruta, algo de fiambre, queso; los más glotones huevos, bacon y repostería, muy buena, por cierto.
Para las cenas no quise repetir la liturgia del desayuno y no probé este restaurante aunque es más de lo mismo.

Las Aguas
Es el restaurante capitaneado por mi cocinero favorito, Salvador Gallego, propietario de "El Cenador de Salvador" en Moralzarzal, Madrid. Además, Salvador es mi maestro en cocina. Con todo me desagradó. Nunca me han gustado los restaurantes que capitanean pero no regentan los grandes chefs. Son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer.
Cené en el una vez. Lo mejor, el "bloody mary" del aperitivo. Unas vieiras, muy frescas pero bañadas en salsa de remolacha que no pegaba ni con cola. El cochinillo confitado no estaba mal pero un poco grasiento de más, del postre no me acuerdo por lo que ni fú ni fa. El servicio no es malo, no obstante el personal, incluido el "maitre" y el "soumiller" los vi al día siguiente trabajando en el restaurante del Spa. Eso es inaceptable en un restaurante como el que pretende ser "Las Aguas". Por otro lado, eso no es responsabilidad del hotel, la mesa de al lado estaba ocupada por una familia de rusos que, en un restaurante con clase, los habrían echado a la calle. Posiblemente el 80% de la ocupación de septiembre de 2009 del Gran Hotel Bahía del Duque Resort fueran rusos. No sé de donde salen tantos, además tienen la misma clase que una laca barata o un pisacorbatas, son huéspedes de "palillo" o mondadientes - ambos vocablos son igual de horribles -. Pero claro, tienen dinero y, por desgracia, hoy en día atascan los hoteles de lujo y no de lujo de las zonas cálidas. Los rusos de la mesa de al lado, una familia con tres hijos, el pequeño no tendría más de cuatro años y comía caviar - "¡se terrific!"-, la hija, menor de edad enseñaba casi por completo la inmensa desproporción de sus senos de lo escotada que iba. Además era rechoncha como un repollo. Gritaban como hurracas y acabaron con una melopea del trece - incluida la menor de edad -. Mi acompañante, no daba crédito como yo de semejante espectáculo y ambos sonreíamos levemente mientras acababa su "rissoto" bastante insulso y anodino. En fin, este restaurante necesita mejorar y espero que mi maestro lea mi blog y pueda solucionar este asunto.

La Brasserie
Restaurante de corte francés - que no francés - situado en el corazón del complejo justo al lado de la plaza donde cada noche hay espectáculo. Pues pides algo de pato, de ese que ya viene confitado en lata, untas el pan con la mantequilla, bebes algo de vino y ya está. Sobre todo, en la terraza tiene una muy privilegiada vista a la pista de baile donde van pasando modelitos la clase pasiva rusa e inglesa. Mucha lentejuela -"¡Mon-dieu!" - qué pintarán en Costa Adeje las lentejuelas! Todas ataviadas como si pasaran una velada en el vagón cenador del Orient Express camino la noche antes de llegar a Cracovia. No estaría de más una cabina en el hotel con varios endocrinos para tratar semejantes obesidades obscenas. Lo único decente que se veía era operado ó teñido.

La Trattoria
Restaurante de "estilo" italiano (pasta y pizzas) situado muy cerca del anterior. Hay que decir que, a la entrada de la estancia en el hotel, te dan una hojita con el horario de apertura de los restaurantes durante la semana. No siempre están abiertos todos. Cuando está el francés no está el italiano... y así todos menos el famoso "El Bernegal" del que ya hemos hablado. No quiero derivar mi crítica a lo absurdo pero la oferta gastronómica de Gran Hotel Bahía del Duque Resort, siendo múltiple, no es de gran calidad. Aparte, me fastidia que todos los restaurantes no estén abiertos todos los días de la semana. No obstante para saborear una pizza no está mal.

The Beach Club
Es un bonito restaurante para degustar pescados y arroces. Solo está abierto para almorzar con vista a la piscina principal del hotel. Recomiendo probar el arroz negro. El servicio es amable aunque un tanto rústico. Cuidado con las vistas pues los rusos e ingleses sesentones están cerca tostándose al sol como lagartijas y hace que no se saboreen del todo los buenos pescados.

La Tasca
Cocina "tipo española". Lo probé una vez y, la verdad, tiene más atracción para los huéspedes no españoles. No siempre está abierto. Situado por la zona de piscinas.

La Hacienda
Este restaurante, aún perteneciendo al hotel, está fuera del complejo, justamente en el paseo marítimo. Muy bullicioso, bastante agradable para la cena. Es de corte mejicano y tiene una peculiariedad que aún a día de hoy me la pregunto. Los precios son extremadamente más baratos que en el resto de restaurantes del complejo. Me imagino que la respuesta será porque a él pueden acceder personas no alojadas en el hotel pero me parece injusto. Y no lo digo porque crea que los precios del resto de restaurantes del Resort sean exorbitados -exceptuando "Las Aguas" no lo son, lo digo porque deberían guardar la misma política. Al fin y al cabo es un restaurante más del hotel. Este restaurante, junto con el café "La Bahía" son los únicos que están fuera del hotel exceptuando el chiringito de la playa.

El "Bar Azul", donde puedes pedirte una hamburguesa o un sandwich solo abre por las mañanas; algo que no entiendo puesto que después de ponerte hasta arriba con el bufét de "El Bernegal", nadie exceptuando los rusos que comen a todas horas, pueden pimplarse una comida a las dos. En "La zumería" puedes pedir un zumo de frutas a cualquier hora- hasta las seis de la tarde-. En el "Piano Bar" del edificio principal puedes degustar un "Manhattan" con piano en directo. El "Moët Gastro Tapas" estuvo cerrado todos los días de mi estancia.


El Spa
Merece capítulo aparte este maravilloso oasis de armonía y serenidad abierto en invierno de 2008. Sin duda, lo mejor del hotel con diferencia. Me atrevo a decir que el Spa de Gran Hotel Bahía del Duque Resort es el mejor spa del mundo, al menos de los mejores. Muy pocos espacios destinados a la salud por el agua se pueden permitir el lujo de estar al aire libre. Este, emerge valientemente teniendo como cúpula el azul del cielo y las estrellas del firmamento. Al anochecer, un espectáculo de cromoterapia adorna la piscina y el recinto, llegando al sumum de la relajación y el bienestar. Con zona de solarium y zona cubierta- yo siempre elijo la última porque no me gustan los cangrejos- antes de entrar te someten a un pequeño test para prevenir enfermedades. El servicio - todo chicas perfectamente educadas y serviciales - te mantienen en cada momento en un limbo de placer y tranquilidad. Las taquillas del vestuario están provista de clave electrónica, albornoces de media manga con zapatillas conjuntadas, cientos de toallas a tu disposición, secador-centrifugador de traje de baño, en fin, un verdadero templo del lujo y de la armonía. La sauna a la temperatura adecuada, el "hammán" que te purifica pero no te axfisia y la piscina, amplísima con múltiples tratamientos de chorro. Jarras de agua con limón y menta dispersas por todo el recinto - se agradece -, y con todo, esperando relajadamente que llegue la bendita hora del tratamiento reservado. Puntualmente, mi acompañante y yo elegimos un tratamiento en pareja, dos profesionales nos recogieron y procedimos en peregrinaje a la sala concertada. Durante la procesión, velas, aromas, luces ténues, voces bajas, todo lo necesario para disfrutar de un tratamiento holístico en toda regla. A la entrada de la sala, dos camillas y, con mucho pudor te disponen para la sesión. Todos los productos son by "Espa", sin duda, los mejores. En España, solo este hotel trabaja con esta firma inglesa. Las camillas son eléctricas adoptando suavemente la posición necesaria. La música relajante va subiendo lentamente en intensidad conforme va avanzando el ritual. Las manos de las técnicos van al compás de la música, la luz siempre a la intensidad adecuada. Silencio, mucho silencio, roto solo por algún chasquido de placer por parte del paciente sin pizca de erotismo. Al terminar, utilizamos el otro spa de la planta superior, zona VIP, separado por sexos. Otra sauna, otro "hammán casi mejor que el anterior, hielo, toallas, otra piscina de relajación al aire libre, hamacas y camas comodísimas. No hay prisas, quien las tenga en este lugar mejor estaría en uno de esos hormigueros que hay muy cerca por toda la Costa Adeje. Repito, volveré, Dios mediante, en cuanto me sea posible.

Check-out
Ciertamente fue rápido y eficaz. El taxi solicitado con destino Los Rodeos ya estaba esperando. No hubo ninguna incongruencia en la factura. Eso sí, como bien dije antes, la mesa de recepción tiene tan poca intimidad que otros clientes ven como sacas el dinero para pagar. Es lo más desagradable que te puede pasar en un hotel. Espero que lo cambien rápido. No quiero ni pensar el espectáculo de esos rusos que, por supuesto pagan a tocateja, habiendo disfrutado de dos meses en el hotel. Poco "glamour".

Comentarios finales
Aprovecho siempre esta sección final para relatar alguna impresión que pueda ayudar a entender mejor la crítica realizada anteriormente.
El Spa, auténtico templo de la serenidad solo es interrumpido por los gritos de las parejas de madrileños findesemaneros que se creen que están en la piscina pública de su barrio. Alguno hasta se tiraba al agua, en vez de entrar en ella; incluso hubo uno que utilizó el estilo "bomba".
Aconsejo a los futuros huéspedes que no salgan del hotel a no ser que sea para dar una vuelta por el paseo marítimo. Costa Adeje es como una urbanización sin plan urbanístico donde las tiendas de todo a cien, los bares baratos y los hoteles de la tercera edad lo invaden absolutamente todo. No obstante es tan buena la oferta del Resort que no hace falta salir del mismo.
Por favor, caballero, no introduzca en su maleta su camiseta de tirantes. Si no vence la tentación, anule su reserva.
Por favor, señora, no olvide introducir en su maleta la parte de arriba de su traje de baño o biquini, los niños se lo agradecerán... y los mayores también.
Por favor, padres, no olvidéis la autoridad paternal al entrar al complejo, el resto de huéspedes os lo agradecerán y las encargadas del "mini-club" también.
Por favor, parejas de enamorados, consumar vuestro amor en la intimidad de vuestra alcoba, no utilicéis los espacios comunes
Sin duda, uno de los mejores Resorts europeos, por no decir el mejor. Gran spa, miles de metros cuadrados para perderse -exceptuando temporada alta-, acceso directo a la playa del Duque para quien le guste llenarse de arena el traje de baño, múltiple oferta gastronómica, servicio eficaz pero con falta de clase y todo con un clima tan apetecible como el de las Islas Canarias.

Alfredo.