Cuando hablamos de desayunos lo primero que se nos debe venir a la cabeza es Inglaterra. Si existe un país donde se le da importancia a esta comida es allí. Si nos referimos, por tanto, a desayunos de hoteles, es en Reino Unido donde tenemos que girar la vista y estudiar cómo lo hacen. Siguiendo nuestro razonamiento: Mejor desayuno=Inglaterra // Mejores desayunos de hoteles=Reino Unido, llegamos a la conclusión que el mejor desayuno de hotel lo encontramos en The Ritz London.
Yo no soy persona que le da mucha importancia al contenido de esta comida, sí se la doy al servicio de la misma. Me conformo con un café y un bollo dulce o una tostada y, a lo sumo, un zumo de naranja natural recién exprimida. No obstante, paso a explicar los diferentes tipos de "breakfast" que podemos elegir en un hotel.
"Continental Breakfast"
Este tipo de desayuno incluye café o té, tostadas, mantequilla, mermelada, algo de bollería y zumo de fruta. Suele ser el más económico de todos aunque, a diferencia de lo que parece no es muy usual. Puede ser utilizado cuando pedimos que nos acerquen el desayuno a la habitación. El que todos solemos conocer es el siguiente.
"Buffet Breakfast"
Lo detesto. Sé que estoy solo en esta cruzada pero no puedo ir en contra de mis principios. Sin duda es el más utilizado. Consta de productos variados situados en distintas mesas de la sala en que se sirve y uno mismo se levanta y elige lo que desea. El surtido depende del hotel, los hay tan escasos que con una pequeña mesa van servidos, otros son hectométricos llegando a perderse en el infinito. El ser humano es sorprendente pero más que nunca en el momento de realizar esta comida. Si algún psiquiatra me lee, espero que pueda sacar una nueva idea del estudio de la mente humana.
Prometo que he asistido a auténticas "guerras frías" en hoteles con desayuno buffet. Miradas insultantes por haberse servido el último huevo frito que quedaba en la bandeja, inundaciones de la mesa donde está situada la jarra del zumo de naranja por llenar más allá del borde la copa, desbordamientos de platos por falta de espacio físico en los mismos debido a la avaricia del causante, luchas fraticidas por conseguir un "croassant", colas enormes para alcanzar una salchicha; en fin situaciones poco enriquecedoras del ser humano, sobre todo porque luego los camareros reponen las bandejas y siempre -salvo en los hoteles de poca monta- hay para todos. Aún con todo, se me hace incomprensible el espacio digestivo que tienen algunos comensales siendo capaces de ingerir en esta comida lo que otros podemos tardar un día entero.
"Full English or American or A la Carta Breakfast"
Este es el tipo de desayuno que debe servir todo hotel de lujo. Aquí, suele colocarse una mesa central con algo de fruta, queso, salmón ahumado y algún otro producto exclusivo. El resto debes pedirlo al camarero. De tal forma que ello evita que te tengas que levantar constantemente como si poseyeras un resorte en el trasero. Ello también ayuda a desayunarse tranquilamente sin las "guerras frías" que hablaba en el párrafo anterior. Los camareros servirán el café o el té, las tostadas y, todo lo demás que deseemos, nos lo prepararán en cocina. Por todo, es imprescindible que el hotel cuente con un servicio muy especial mimando los pequeños detalles como retirada del plato usado, reposición de cubiertos, volver a llenar la copa de zumo, preguntar amablemente si se desea algo más. No es este el momento "pijotero" de quejarse porque el camarero no ha doblado y ha depositado nuestra servilleta encima de la mesa cuando nos hemos levantado un momento a servirnos un poco de salmón. De eso solo se quejan los cursis.
Aunque me ha costado incluirla, quiero hacer una aclaración. Si en nuestra reserva aparece que nuestro desayuno es " Full English or American Breakfast", los platos que pidamos están incluidos en el precio. Es decir, a la hora de acompañarnos a nuestra mesa, el camarero nos hará entrega de la carta de los platos disponibles con sus precios. Bien, si se es algo tacaño dejaremos de pedir un producto que nos interese por no gastar. Pues no, esos precios están puestos para las personas que no tengan el desayuno incluido en el precio de la habitación o tengan otro tipo de los que hablábamos antes. No pretendo que esto sirva para degenerar este tipo de desayuno pero creo conveniente hacerlo saber y comprobar la factura a la hora del check-out.
Por último no entiendo a esas personas que afirman que hay otro tipo de desayuno, el servido en la habitación. Yo les diría que el desayuno no cambia por servirlo en un lugar u otro. A quien le guste así que lo disfrute. Si se me permite opinar, no me atrae el desayunar en pijama o en la cama, me resulta incómodo y un tanto farragoso que, a mi juicio, le resta clase. Eso sí, entiendo perfectamente la postura contraria, sobre todo en las señoras.