Muy importante es esta última sección de nuestro manual, donde podemos enumerar los rasgos más definitorios de esta nueva raza en nuestro planeta. El nuevo rico.
Antes de seguir, quiero explicar que no hace falta ser asquerosamente rico para pertenecer a esta saga sino comportarse dentro de las maneras que les son propias.
- El nuevo rico es aquella persona que nunca pregunta ni se preocupa por las tarifas del hotel a la hora de hacer su reserva. Él sabe que tiene dinero para pagar cualquiera y, por tanto, le resbala el que pueda acogerse a algún "packages" u oferta del hotel para las fechas en las que hace efectiva la reserva.
- El nuevo rico es aquel que mira por encima del hombro al personal del hotel porque sabe que con la propina que va a soltar al final, todos quedarán contentos aunque no les mire a los ojos.
- El nuevo rico no facilita jamás las cosas al personal del hotel. No cambia el tarjetón que pende del pomo de la puerta para que entren o dejen de entrar a realizar el servicio, habla en alto por los pasillos del hotel a horas intempestivas mientras se dirige a su suite, tira las toallas al suelo del baño sin utilizarlas, sólo por el placer miserable de que se las repongan; consume a todas horas sin tener necesidad de hacerlo, suele montar broncas en las recepciones de los hoteles por cualquier tontería. Y si viaja con niños, no le preocupa que se comporten como trogloditas.
- El nuevo rico no suele cumplir con las recomendaciones de vestimenta que imparte el hotel. Él tiene dinero y, por tanto, es lo único que le da seguridad para actuar como le da la gana en cada momento.
- Aunque es muy sencillo descubrir a uno, existe una regla que no falla. Fíjense en sus modales en la mesa. Son de chimpancé. Empuñan los cubiertos, agachan la cabeza hasta el plato, comen con gorras o sombreros, se llevan la comida a la boca con el cuchillo; piden, piden, piden y dejan, dejan, dejan.
- Existen ciertos hoteles que les atraen más que otros. Por ejemplo, si viajan a Milán se alojarán antes en el
Bulgari que en el
Baglioni o en el
Gran Hotel; si viajan a Londres se alojarán antes en el
Sanderson que en el
Ritz; si viajan a Amsterdam, irán antes al
Dylan que al
Intercontinental. No sé porqué pero es así.
- Cuidado con los rusos que atiborran los hoteles de nuestro país. No tengo nada contra ellos, es más, aportan riqueza a nuestra economía y al sector turístico. Pero la gran mayoría son nuevos ricos.
- Como ven, la diferencia entre un nuevo rico y un maleducado es mínima. Sólo el dinero. De hecho, si han leído mis otros capítulos del "Manual del Turista Educado", suele pasar que el nuevo rico, se lo monta con su pareja en cualquier zona común del hotel, si es mujer le encanta pasear sus "domingas" al aire, suele ser un mirón de piscinas empedernido, come en las terrazas del hotel desprovisto de camiseta , o lo que es peor, provisto de camiseta de tirantes, no guarda ningún tipo de pudor en los vestuarios del Spa y, casi siempre, lleva bañador "tipo nadador". Lo tiene todo el "jodío".
Pido perdón a mis lectores por no haber seguido el régimen de entradas que me es asiduo. He estado de viaje y le he dedicado menos tiempo. A partir del 10 de enero reanudaremos nuestra marcha, Dios mediante.
Aprovecho para felicitaros a todos la Navidad y desearos un feliz año 2011.