¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

Mostrando entradas con la etiqueta Concierge. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 1 de junio de 2016

¿Qué es el "early check-in"?





En una entrada muy anterior del blog estuvimos estudiando en qué consistía el "late check-out" o la salida tardía de la habitación al abandonar el hotel.

Simplemente quiero hablar ahora unas líneas sobre el paso contrario, el "early check-in" o la entrada a la habitación del hotel antes del horario establecido. En Europa, incluido Reino Unido, se toman las dos o tres de la tarde para entrar en la habitación y las doce de la mañana para dejarla. Aproximadamente.

Puede suceder que por varios motivos, lleguemos al hotel horas antes de la fijada para la entrada. En este caso, solicitaremos -lógicamente con antelación, no en ese momento- un "early check-in".

Esta casuística es variada. Un ejemplo lo tenemos en los huéspedes que se desplazan utilizando las "low cost". Tales compañías, tienen por norma volar a unos horarios donde aún no han "abierto las calles". Ese es el motivo por el cual puedes salir de Barcelona a las 05:50 y llegar a Berlín a las 08:30 de la mañana; pudiendo, por tanto, pasar por la puerta giratoria del hotel a las 9 de la mañana; seis horas antes del horario establecido.
Como esa entrada temprana a la habitación la habremos solicitado con antelación, el personal de recepción habrá hecho todo lo posible por tenerle preparada la habitación. Con más motivo, si se es asociado a centrales de reservas internacionales como "The Leading Hotels of the World", "Preferred Hotels Group", etc. Estas membresías llevan aparejada un "early" o "late"; algunas bajo petición y disponibilidad; otras te lo aseguran.

Antes de continuar, tan sólo una puntualización. El check-in, sea early o como sea, siempre debe hacerse de pie, nunca sentado. Sólo en el caso de "vips check-in" donde nos reciben tranquilamente en nuestra misma habitación o en un reservado, es correcto sentarse para realizarlo. De la otra manera, lo único que consigue el hotel es dilatar el tiempo necesario para que el cliente se registre a la par de crear una cola de espera para otras tareas. Además, el huésped, siempre quiere rapidez en esta gestión, quiere llegar a su habitación lo antes posible y la posición de sentado -tanto del recepcionista como la del cliente- demora innecesariamente el tiempo de espera. No olvidemos que el cuerpo humano se suele adaptar cual líquido al continente que lo alberga. Respetando otras opciones, me parece cursi la opción de recepciones sentadas con sillas de confidente, cual bufete de abogados. 

Bien, de no ser posible complacer la solicitud del huésped por motivos serios (el hotel está lleno, la habitación está por hacer), el recepcionista lo comunicará sencillamente al cliente excusándose simplemente pero indicando el motivo de porqué no se ha podido realizar la petición. No está bien comentar la negativa alegando que aún quedan horas para la entrada. Es más, en el caso de que el cliente sea un cazurro y no haya solicitado la entrada temprana en la habitación, el recepcionista intentará conseguirle una habitación, lógicamente. Que no se me entienda mal. También puede suceder que por imprevistos nos veamos en el hotel antes de lo que pensábamos.

Una vez se comunica que no hay habitación se debe proceder por parte del hotel, ayudando a depositar en consigna las maletas de los viajantes y enterarse, llamando a la gobernanta del hotel a qué hora podrá estar lista la habitación. Este paso es importante porque así los huéspedes pueden organizarse con tranquilidad. Es este el momento de pedir los documentos de identidad y las tarjetas de crédito para que luego no haya que volver a molestar al cliente haciéndole esperar otro rato. Dejo aquí claro este tema, sobre todo a mis lectores más legalistas. Si por algunos fuera, ya me habrían metido en la cárcel por no cumplimentar las exigencias normativas de presentar el DNI de todos los huéspedes. Repito, como he dicho ya en infinidad de comentarios de este blog que del listado de hoteles que tengo criticados, varios, y digo varios, no me han pedido el documento identificativo de mi acompañante. Y mi acompañante, mi señora esposa, siempre me acompaña en el check-in. No hablo de otras acompañantes más furtivas que entran en la habitación a las 2 de la mañana y salen a las 5. Entiendaseme.

Es un detalle exquisito ofrecerles la posibilidad de desayunar, lógicamente a cargo del hotel. Este detalle lo tuvieron conmigo en el Mandarin Oriental de Barcelona. Decliné agradeciendo mucho tal gesto debido a que ya lo habíamos hecho al bajar del avión.

Al igual que el "late check-out", el "early check-in" no se debe cobrar en un hotel de lujo. Aunque no siempre es así, es un servicio que, si se puede, se presta y si no se puede, amablemente se explica. Y ya está. Los huéspedes que llevan de  Louis Vuitton hasta los cristales de las gafas y los pañales del niño, suelen ser los que más protestan cuando llegan a un hotel sin avisar antes de la hora prevista. Nadie en su sano juicio se pone como un basilisco si llega tempranamente al hotel sin avisar y no está preparada la habitación. Bueno, nadie en su sano juicio debería ponerse nunca  como un basilisco.

martes, 20 de diciembre de 2011

Hostal de los Reyes Católicos. Santiago de Compostela









Web
Pocas veces me he encontrado con una web tan enrevesada como la de Paradores. Es complicada para navegar, muy lenta y con un orden muy poco acorde al resto de páginas webs de otros hoteles. En definitiva, bastante deficiente y muy en consonancia con la cadena Paradores de la que -adelanto- no es plato de buen gusto para mí. Procedí a reservar una habitación doble con una cama supletoria para mi hijo durante dos noches. Lógicamente no lo hice desde su web sino por teléfono hablando directamente con reservas del hotel.

Llegada al hotel y check-in
No conozco un hotel de los muchos que he visitado que gocen de una ubicación tan excepcional como el Parador de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela. En plena Plaza del Obradoiro, pegado -y hablo esta vez sin retórica- a la Catedral, se levanta gallardo este maravilloso edificio del siglo XV, antiguo Hospital Real para los peregrinos que llegaban al culmen del Camino.

Fachada del Hostal desde la Catedral de Santiago

Considerado, por tanto, como el hotel más antiguo del mundo y dejando aparte su fascinante belleza arquitectónica -tanto interior como exterior-, hoy en día tiene más de viejo que de hotel de lujo pero el carácter que le imprime su arquitectura y su privilegiada situación, le permite no dejar de ser un establecimiento deseado por los amantes de los hoteles de lujo de todo el planeta. Además, viene al pelo para peregrinos holgazanes como yo que no quieren dejar pasar la oportunidad de darle un abrazo al Santo pero sin dar más de veinte o treinta pasos.
  
Llegamos al hotel en nuestro vehículo. Desde la salida de la AP9 hasta su puerta se encuentra perfectamente señalizado por toda la ciudad; si bien es cierto que al final del trayecto debes vencer el respeto que infiere meterte de lleno con el coche en plena Plaza del Obradoiro. Ese último camino está prohibido excepto para los huéspedes del hotel. Sin problema puedes aparcar el coche en la misma puerta. Un botones salió a nuestro encuentro para ayudarnos con el equipaje. Inmediatamente, como suelo hacer siempre que viajo en mi coche, le doy las llaves del mismo para despreocuparme de él durante mi estancia. La entrada al edificio por primera vez es una sensación maravillosa. Un pórtico que quita el hipo y una puerta de doble ala acristalada. La recepción -también el concierge- se encuentran en una estancia justo a la derecha.

Puerta de entrada al hotel


Hall de entrada al hotel. Recepción a la derecha

Dos uniformadas recepcionistas atendían en ese momento el mostrador. Fueron amables durante todo el proceso de check-in pero se les notaba un tanto saturadas y nerviosas. Nos dieron la llave de nuestra habitación; una tradicional con un llavero de hierro de unos cuatro o cinco kilos de peso, de esos que parecen más un arma mortal arrojadiza que un llavero. 

Llave y llavero de la habitación.

Un botones nos acompañó con el equipaje a nuestra alcoba. Durante el paseo pudimos contemplar alguno de los preciosos cuatro claustros, muy bien cuidados. Es necesario que la primera vez te acompañe a la habitación alguien del personal del hotel porque, de no ser así, es fácil perderse por los vericuetos de los claustros.

Uno de los preciosos y cuidados claustros del Hostal

La habitación
El botones, una vez que desplegó el reposa maletas y las depositó encima, recibió correctamente la propina y se marchó. La sensación primera de verte en semejante habitación es difícil de describir. Voy a intentarlo. Los techos no son altos, son himaláyicos, llegando a dar la sensación de frialdad. El suelo es de madera pero más usada que el tubo de escape de la vespa de un jipi. Dar un paso en ese suelo -bastante irregular, por cierto- confería un nivel de decibelios bastante inaceptable. El ruido de la madera al ejercitar presión era muy desagradable, sobre todo a las tres de la mañana levantándote a hacer pipí. Hasta el Abad de la Catedral cercana se despertaba cada vez que mi próstata me indicaba visitar el baño. La cama, dos camas separadas, era con dosel y un cabecero de madera clavado a la pared. La comodidad de la cama era aceptable, no así la supletoria que era un auténtico despide yernos. 

Cama

Los cubrecamas eran como de terciopelo, absolutamente atrapa ácaros, de un color bastante poco atractivo, eso sí, en plena conjunción con el resto de la habitación. El mobiliario de la habitación era el mismo que utilizaron Sus Majestades los Reyes Católicos en sus visitas al antiguo hospital. De hecho, la Reina Isabel, solía encontrármela en algunas ocasiones antes de abrir los armarios; Don Fernando estaba dentro. Con todo, hay que decir que era espaciosa, con un sofá tapizado acorde con el cubrecama, sofá que albergaba el catre supletorio y una mesa tocinera espartana justo enfrente, más rayada que un vinilo de Los Pecos. Las cortinas, como puede observarse eran .... lo siento, no tengo palabras para catalogarlas.

Sofá-Cama con mesa tocinera y cortinas
La misma toma pero con lámparas y tapa de radiador con mecedora

Había también una mecedora no sé si para enanitos o una amenitie especial para niños. Era tan pequeñita que no me cabía ni media nalga. Tomé la foto con la llave encima para que se observe el tamaño lo mejor posible. Tuve suerte de que el peso del llavero no destrozara la minimecedora. 

Mini-mecedora. También se intuye el suelo de madera


El baño
Sin ser absolutamente nada del otro mundo, era bastante correcto para lo que se espera de un buen hotel. Espacioso, con dos estancias separadas; en una lavabos y bañera; en la otra bidé e inodoro. El lavabo ocupaba una mesa corrida de mármol con dos pozas amplias y profundas, como debe ser. No soporto esos lavabos mini-malistas -es decir, pequeños y malos- donde todo salpica por todas partes. La grifería era sosa pero efectiva, de doble mando, un poquito trasnochada. 

Toma general de las dos estancias del baño

Las toiletries eran bastante malas, exclusivas para Paradores, y por lo que he podido observar en otros hoteles de la cadena, un tanto Vip, con aromas de uva o una chorrada parecida. Eché en falta la famosa botellita de agua de colonia de Paradores.

Toiletries

La bañera era accesible y amplia con mampara de vidrio, las toallas de las que secan aunque un tanto usadas de más. Zapatillas y albornoces acompañaban el elenco de toiletries. Los vasos del lavabo estaban protegidos por una especie de condón de plasticurri asqueroso. Detesto que los vasos estén protegidos por plástico como si necesitaran una profilaxis especial. Lo correcto es disponerlos boca arriba, justo antes de que el huésped entre a la habitación. A lo sumo, puedo aceptar unos cubrevasos de papel pero prefiero que no pongan nada. Se debe dar por supuesto que en un gran hotel los vasos están impolutos.
Por lo demás, todo en regla, si es que me dejo algo en el tintero.

Lavabos


Antes de acabar con la habitación, debo hacer mención especial al armario. Ya digo que dentro se encontraba Su Majestad Don Fernando el Católico. Con puertas musicales, es decir, chirriaban al abrir y cerrar, tenían una disposición casi medieval, como para depositar túnicas y capas. A mi juicio, poco eficaces a la hora de ajustar y aprovechar el espacio.
La televisión era, sin dudarlo, junto a mi Smartphone, lo más moderno de la habitación.

Armario


Papelera y mueble del televisor


Bares y Restaurantes
Dado que en mi corta estancia en Santiago de Compostela iba acompañado de mi queridísimo e inquieto niño, sólo nos tomamos un piscolavis en el bar del hotel. Cómodo, con muy buen servicio de camareros. Cuando hace buen tiempo y no llueve, algo excepcional en la capital gallega, aprovechan para montar unas mesas en un claustro para poder fumar tranquilamente y tomarse algo al aire libre. No probé, por tanto, el famoso restaurante Dos Reis ni el más informal Enxebre. Sí que desayuné en el hotel en toda mi estancia. Es una de las cosas que más me gustan de Paradores, sus desayunos. Para los asaltabufets que se ponen hasta arriba porque "es gratis", tienen en este Parador un verdadero templo. Productos españoles de muy buena calidad, tanto dulces como salados a granel. Probé el zumo de naranja, muy natural por cierto. Casi no probé nada de salado, tan sólo un poco de buen jamón y algo de queso. La repostería es muy variada y muy sabrosa. Lo mejor, el pan. Lógicamente, estamos en Galicia. Tan sólo comentar que la sala de desayunos está en un lugar un poco incómodo, teniendo que subir varios escalones. Imagino que  no podrá ser de otra manera. Entiendo que habrá un ascensor para quien lo necesite pero no lo vi indicado.

Consideración final
El Hostal de los Reyes Católicos es, junto con el Hostal de San Marcos en León, los catalogados 5 estrellas GL de la cadena Paradores. Otro día haré la crítica del de León, pero no crean que difiere mucho de la de Santiago. Grandes obras arquitectónicas junto a grandes ideas para su conservación; esa es una de los logros de la empresa antes pública, Paradores. Pero, desde su nacimiento en 1928 hasta nuestros días, se han quedado un poco anclados en el pasado. Aún así, tienen una clientela muy numerosa y fiel que le gusta lo que le dan.
En el caso del de Santiago, resaltar sobre todo su servicio y volver a clamar que no conozco otro enclave más maravilloso para un hotel como este, aún cuando en plena plaza del Obradoiro, los indignados habían acampado, cual feudales, desmereciendo, entre otros, el templo donde se encuentran los restos del Apóstol Santiago.

Check-out
Vuelvo a decir que el servicio del hotel es de primerísima calidad. Muy atento y presto un botones nos recogió el equipaje de la habitación. Mientras procedía a pagar, otro ya había situado el coche en la puerta. Nos disponíamos a pasar unos días de vacaciones en familia en Sanxenxo, lugar que frecuento ya desde hace muchos años, muy a mi pesar, del que pronto hablaré en una entrada especial.

martes, 15 de febrero de 2011

"El hotel sólo lo uso para dormir"; síndrome del turista culoinquieto

Es, probablemente, la frase que más veces he oído a conocidos, parientes y amigos a la hora de hablar de hoteles.  Al final, siempre acaba la conversación con un "El hotel sólo lo uso para dormir".
Pues no, rotundamente no. Salvo que se sea un insaciable mochilero universitario o un corral de solteras empedernidas despidiendo de la misma a una amiga, o -como dicen los cursis- un "single" viajando por el sudeste de la India, el hotel se usa para algunas cosas más que dormir. Se usa para descansar, para relajarse, para tener detalles con tu pareja, para refugiarse de la lluvia o la nieve o el calor intenso en caso de que nos visite durante nuestro viaje, para divertirse, para recrearse, para alimentarse, para asearse.

Lo siento pero detesto viajar con esas personas que abandonan el hotel a las ocho de la mañana y no regresan al mismo hasta bien entrada la noche. Es como si tuvieran un petardo en el trasero que les impidiera parar en todo el día. En definitiva -es mi opinión- no deja de ser un ansia ambiciosa por conocer, ver y recorrer cualquier ambiente del destino que visitamos. Si al final del mismo no han conseguido ver las ciento cincuenta mil cosas que llevaban apuntadas, no se quedan satisfechos. Es el síndrome del turista culoinquieto. Llegan de madrugada al hotel como si vinieran de la guerra, gastan cantidades ingentes de Trombocid para desinflamar sus maltrechas piernas y las escoceduras en pies y entrepiernas son parecidas a las de un caminante a Santiago de Compostela subiendo un duro puerto. Y sólo han estado de visita por París. Además, la mayoría, desaprovecha el tiempo puesto que -salvo que se sea un superhombre- no hay humano que lleve este ritmo más de tres días seguidos. Y si lo hay, tiene el síndrome mencionado anteriormente.

En mi caso -y perdón por hablar de mí-,  los viajes, los tomo de otra manera -ni mejor ni peor- mucho más relajada. Suelo levantarme a las ocho de la mañana (no a las cinco para ser de los primeros en la cola para visitar la Torre Eiffel), intento desayunar con calma y reposo antes de emprender cualquier visita. Son mis vacaciones; no suelo viajar por trabajo; para las prisas y el estrés ya tengo mis días laborables.
Pues bien, una vez fijada la ruta, no soporto -salvo en algunas ocasiones puntuales- andar sin rumbo, mi acompañante y yo emprendemos viaje a paso firme y rápido. Intento evitar -en la medida de lo posible- una de las grandes miserias del ser humano, las colas. A media mañana, paramos para un café en algún lugar que merezca la pena de la ciudad y, no más tarde de la una almorzamos, casi siempre en un restaurante elegido con anterioridad y reservado a través del Concierge del hotel. A las tres ya solemos estar de vuelta en el hotel para reposar y tomar fuerzas para la tarde. Después de una reparadora siesta, si el hotel dispone de ella, nos relajamos en su piscina. No más de las seis de la tarde -no soy bebedor de té- volvemos a emprender rumbo de visitas. Eso sí, a las ocho ya estamos cenando en el restaurante elegido de la misma forma que el almuerzo. Una vez de vuelta en el hotel, tomamos una copa en su bar disfrutando de una amena tertulia y, a ser posible, de un piano. Por último, nos retiramos a dormir a nuestra alcoba. Lógicamente el plan está sujeto a cambios según sea la estación del año, el lugar o el tipo de hotel o resort. O lo que -con perdón- me de la gana.

Pido excusas por contar ciertas intimidades pero "El hotel sólo se usa para dormir" es una frase que, con lo anterior, acabo de derrumbar. Anímese, amigo lector, si posee usted la patología del culoinquieto, a tomarse sus viajes de placer con más serenidad, ya verá como, a su vuelta, se notará verdaderamente descansado. Y que nadie se sienta ofendido, por favor.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El Concierge de hotel



Después del servicio de camareras de habitaciones, afirmo sin dudar que el "Concierge" es el área más relevante de un gran hotel.
En primer lugar, quiero aclarar que no todos los hoteles tienen conserjería. Este es un mínimo requisito que se exige para conceder una quinta estrella. Por tanto, en el universo inconmensurable de los cuatro luceros será difícil que nos podamos encontrar con este servicio totalmente separado de la recepción del hotel. Otra cosa es que el mismo que nos hace el "check-in" nos pida un taxi o nos reserve unas entradas para la ópera. Bueno, para ser exactos, el taxi no lo suele pedir el personal del "Concierge" sino el portero del establecimiento.

1.- ¿Qué es y para qué sirve el "Concierge"?
Es un servicio que oferta el hotel a sus huéspedes para asesorarles y facilitarles la gestión de determinadas tareas. Reservas en restaurantes, obtención de entradas para acontecimientos culturales o deportivos, reservas de transporte, organización de excursiones, citas personales en joyerías de prestigio, pases privados en galerías de arte y cualquier tema relacionado. Pero lo más importante de un "Concierge" es la posibilidad de conseguir aquellas cosas más difíciles y que sin su ayuda el viajero estaría desvalido. Por ejemplo, recuperar un teléfono o un libro olvidado en el aeropuerto, conseguir una mesa en un restaurante que tiene el cartel de completo, reservar un aerotaxi casi de manera inmediata. En fin, resolver cualquier circunstancia casi imposible.
Existe una asociación internacional "Unión Internacional de Conserjes de Hoteles, Les Clefs d´Or", que reúne a los mejores Concierges de hoteles del mundo con unos criterios de calidad y servicio sobresalientes. Si en la solapa de la chaqueta de su conserje ve uno o dos pines como este, está usted ante uno de ellos.


                                     


2.- Situación del "Concierge"
Suele estar situado en el "hall" de entrada del hotel, cerca del mostrador de recepción. Se identifica precisamente con la palabra que lo denomina. Y muy importante, su personal SIEMPRE, debe estar de pie. Conozco muy buenos hoteles donde el "Concierge" lo sitúan en una mesa de despacho con dos sillas de confidente para los clientes, como si de un despacho de abogados se tratara. Esa imagen no es buena y confiere cierto apoltronamiento a la persona que lo gestiona.

3.- Cómo es el perfecto "Concierge"
Aparte de resolver las peticiones más imposibles, el buen conserje es aquel que actúa de una manera muy dinámica, siempre tiene una sonrisa en la boca, habla varios idiomas -incluido el español aunque sea alemán-,  es muy servicial sin llegar a ser servil y, sobre todo, sabe priorizar una atención al público de una llamada telefónica. Es de muy mala praxis descolgar un teléfono cuando estás hablando con un huésped de tú a tú. De la misma manera, rechina a la buena educación el estar hablando por teléfono mientras tienes a varios huéspedes esperando a ser atendidos. Sí, el teléfono es el principal riesgo del buen conserje. Debe alcanzar la virtud en este aspecto siempre teniendo en cuenta que lo más importante son sus clientes del hotel.

4.- Procedimiento del "Concierge"
Aunque la tenga de elefante, me refiero a la memoria, el conserje nunca actuará sólo con ella. Siempre apuntará lo que se le solicita y, también, siempre, entregará un tarjetón al cliente con el resumen de lo gestionado. Ejemplo. Si yo solicito una reserva a las 20:30 horas en el restaurante "Noma" y, en ese momento el conserje no puede comunicarse con el restaurante debido a que no está abierto al público, nunca le dirá a su cliente que se pase más tarde. Lo apuntará, realizará la gestión a la hora adecuada y entregará una nota a su cliente donde aparezca "Reserva Noma Día 29 Hora 20:30. OK.", o algo similar. De esta forma, el huésped no tiene que estar pendiente de todas sus reservas durante su estancia.

5.- Cómo tratar al "Concierge"
No son ni botones ni mayordomos, son personal de la Conserjería. Por tanto, no hay que molestarlos para que nos lleven o deshagan una maleta o nos hagan el "check-in". Siempre los trataremos de usted y seremos especialmente educados en nuestras peticiones. Si fuera posible y nos viésemos en la necesidad de reservar en varios restaurantes, mejor entregarles un papel con nombres, fechas y horas para que ellos puedan proceder con mayor facilidad. Aceptan propinas aunque no es necesario entregarla en cada servicio. Mejor antes de nuestra partida.

Por último quisiera comentar que es muy importante hacer un buen uso de la conserjería de un hotel. Un buen "Concierge" con experiencia, tiene una serie de contactos en la ciudad que ya los quisiera un buen banquero. Serán ellos los únicos que tengan la posibilidad de conseguirte una mesa en el "Nobu" de Londres si la solicitas el mismo día. Serán ellos quien te pongan en contacto con un piloto privado de aviones si es que debes viajar en una hora a Helsinki. Aunque si lo solicitamos con tiempo, mejor.
Por tanto, si frecuentas a menudo un hotel, hazte amigo de su personal de conserjería. Incluso, si ya te conocen, no habría problema en que reservaras habitación a través suya, ya que siempre incidirá más en tus peticiones cuando hable con el personal de reservas. Y no olvides la propina.