¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

Mostrando entradas con la etiqueta ischia. Mostrar todas las entradas
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jueves, 21 de octubre de 2010

L ´Albergo della Regina Isabella. Ischia






Web
Mis felicitaciones a L´Albergo della Regina Isabella por haber procedido esta temporada a realizar un lavado de cara a una web un tanto anticuada y descuidada. Como un hotel de lujo que es, L´Albergo, posee ahora una web cuidada al detalle, con una galería fotográfica de las mejores que conozco, un fácil desplazamiento por su menú, posibilidad de reservar subcontratada a "sinxis.com" y han eliminado la pegadiza pero un tanto zafia, musiquilla del pantallazo de inicio.
Pertenciente a la central de reservas internacional "Preferred Hotels of the World", también se puede proceder a reservar una habitación desde la página de la Central. Quizá, un punto flaco, lo tenemos en la poca cantidad de texto que posee, aunque las fotos hablan por sí solas.

Llegada a la isla y "check-in"
No es la primera vez -y Dios mediante, no será la última- que critico un hotel de la Costa de Nápoles (ya lo hice con Capri Palace Hotel and Spa). Soy un enamorado de ella y de sus dos islas principales, Capri y la que nos ocupa, Ischia.
Esta vez, mi acompañante y yo, junto a una pareja de amigos, pasamos cuatro días en L´Albergo. El viaje, aunque parezca lo contrario fue fulminante. Avión desde Barcelona, llegada a Capodichino (aeropuerto de Nápoles) en dos horas. Enseguida tomamos un taxi que nos desplazó a Molo Beberello donde cogimos, casi de inmediato, un batiscafo que, en una grata travesía nos dejó en el puerto de Ischia. Desde allí un taxi, por llamarlo de alguna manera, nos acercó hasta nuestro hotel en el centro del municipio de Lacco Ameno, al noroeste de la isla.





 Imagen del puerto de Ischia


Sí, es un taxi de Ischia; no una atracción de feria. Parecido al de Jack Lemmon en "Avanti!"


Entrada principal al hotel. El puente lo comunica con el Spa
                                                                                                                                                                    
La entrada al hotel es preciosa, poblada de una vegetación frondosa, se encuentra en un extremo de la coqueta plaza de Santa Restituta. El suelo, todo de baldosa de cerámica de Vietri, confiere el frescor y la clase de muchos establecimientos de la zona. La recepción -con mostrador en forma de ele junto al "Concierge"- nos espera. Muy amable y rápidamente nos dan la bienvenida y las llaves (como las de antes). Mientras un botones se encarga de subir el equipaje, nuestra entrada en la misma se produce con un "relaciones públicas" muy cortés que nos explica el funcionamiento  y los usos y costumbres principales del hotel así como el horario de sus principales servicios.
La habitación -estandar queen-, era bastante amplia, con vistas al jardín y un pequeño balcón con mesita y dos sillas. La tonalidad de las paredes era un azul pastel muy amable a la vista. El suelo, espectacular, todo de Vietri. Los muebles como la mesa del escritorio, cabezal y pie de la cama, de madera maciza. Una especie de buró nos hacía de mesita de apoyo muy efectiva.
El baño, suficientemente amplio y muy bien iluminado, bañera de fácil acceso, lavabo de mármol y toiletries de fabricación exclusiva para el hotel.

Restaurante Regina Isabella
Lacco Ameno es una localidad de Ischia con muchos restaurantes con terrazas de verano. Ciertamente, apetece salir del hotel a degustar pescado fresco, pasta o pizza; sobre todo cuando predomina el buen tiempo. No obstante, alguna noche cenamos en el restaurante Regina Isabella. No ha sido el mejor restaurante en el que he cenado. Con un "dress code" no muy severo pero regulado, te ofrecen un primer planto tipo bufé y un segundo y postre a elegir. No probé el restaurante Indaco, de muy reciente apertura, debido a que estaba temporalmente cerrado durante mi estancia.


                                                                                       Restaurante Regina Isabella con envidiables vistas


Spa Regina Isabella
Las aguas termales de Ischia son muy conocidas por su capacidad curativa y regeneradora desde tiempos ancestrales. Griegos y romanos ya utilizaban las aguas que brotan de las laderas del monte Epomeo a más de 80 grados centígrados. En las termas del Spa Regina Isabella se conserva ese origen curativo; asesorado en todo momento por un equipo bien nutrido de profesionales en la materia, médicos incluidos.
Posee innumerables salas de tratamientos muy bien decoradas y especialmente cuidadas. La piscina de talasoterapia no es muy grande pero suficiente para relajarse. Cuenta también con una piscina especial de "musicoterapia" -nunca lo había oído- y aromaterapia y cromoterapia (y porque no hay más "apias"). Sauna y baño turco, junto a una sala de fitness, completan la oferta del Spa.
Mis lectores más asiduos conocen la cierta aversión que tengo a los tratamientos de belleza y al sobeteo de los masajes corporales. Sólo probé un rato la piscina y me relajé en una tumbona. La sala estaba bien nutrida de toallas en todo momento.



 Entrada a las Termas



 Piscina del Spa


Piscinas y Mar
Aparte de las ya mencionadas, el Albergo della Regina Isabella, cuenta con  una gran piscina exterior de agua de mar y acceso directo a lo que muchos denominan "playa privada" que no es otra cosa que acceso al mar desde un muro con escalera. Comprendo a las personas a las que les encanta darse un chapuzón de ese tipo pero a mí me resulta francamente incómodo volver a subir -otra vez- por la empinada escalera de acceso a tierra firme. En verano, a lo largo del pequeño dique que rodea el hotel, ponen hamacas para tomar el sol. No olvidemos que L´Albergo es un resort en el centro de un municipio, todo un lujo para los que somos animales de ciudad.


 Vista del hotel y del puerto



                                         Maravillosa y delicada vista desde una habitación



  Detalle


Mención especial quiero hacer a "Bar Regina Isabella". Con un ambiente encomiable, un pianista virtuoso, un servicio de diez y unos cócteles muy bien combinados; guardo un muy grato recuerdo de las noches de Ischia, entre amigos.
L´Albergo continúa siendo uno de esos pocos lugares en Europa (y digo Europa porque en el resto no queda absolutamente ninguno), donde se guarda un "dress code" elegante sin ostentosidades de fanfarrón barato ni amaneramientos barrocos de heterosexual cursi. Las personas llevan puesto en cada momento lo que deben, con porte y elegancia. Es uno de los motivos por los que elijo hoteles como este.

Check-out
Muy buen servicio de recepción tiene este hotel. Un trato amable, afable pero sin compadreos de colega. La factura ya la tenían preparada -la de las dos habitaciones- y un taxi, esta vez como los de siempre nos trasladó a la localidad muy cercana de Casamicciola para alcanzar el ferry que nos trasladó al puerto de Pozzuoli donde, otro taxi nos esperaba para acercarnos a Capodichino. Todo nos lo organizó el "concierge" del hotel y todo fue según lo previsto.


El hotel alejándonos mar adentro

lunes, 22 de febrero de 2010

Hotel Palazzo Sasso






Web
Sin errores. No puedo más que puntuarla con sobresaliente. Muy bien organizada se puede encontrar la información que se desea rápidamente y con un gusto en el diseño propio del gran hotel del que vamos a hablar. Perteneciente a Preferred Hotels of the World, puede ser reservado directamente desde la web oficial del establecimiento como desde la web de Preferred Hotels of the World o vía telefónica en español desde la central de reservas.
Es de agradecer la elección de las fotografías, de muy alta calidad y el orden y la armonía en la que se navega en todo momento dentro de la página.

Ravello y la Costa Amalfitana
Par
a saborear el lujo y la clase no hace falta irse muy lejos. No hay más que viajar a la costa de Nápoles y saber elegir un hotel. Antes de seguir tengo que afirmar que conozco muy bien toda la Costa Amalfitana, la visito frecuentemente junto a sus dos islas principales, Capri e Ischia. Conozco, porque me he hospedado en ellos, la mayoría de los hoteles de lujo de la zona; poco a poco iré hablando de cada uno de ellos.

Nos encontramos ante el centro del turismo con clase del mundo. Sí, han leído bien, el centro, el no va más, la clase, la elegancia... en definitiva lo que queda de la casi desaparecida "dolce vita", quitando de dicho término sus definiciones más hedonistas y .
La "Costiera Amalfitana" engloba una porción de terreno que va desde Sorrento hasta Ravello, aproximadamente, geográficamente algo más. En ella nos encontramos bellos municipios entre los que cabe destacar aparte de los mencionados, Amalfi y Positano junto a las islas de Capri e Ischia.
Ravello quizá el más escondido y justo encima de un acantilado es, posiblemente, el más bello. De "complicado" acceso desde Cappodichino Airport, aeropuerto internacional de Nápoles, no te quita nadie la hora y cuarto en coche por carretera farragosa. Pero la llegada merece con creces la pena.
Por todo, no me ha sido difícil elegir al Palazzo Sasso como comienzo de mis críticas a varios hoteles de la Costa Amalfitana.


Ch
eck-in
Salvo una vez que tuve el atrevimiento a alquilar un coche en el aeropuerto y -sin gps- plantarme en Ravello, siempre un shuttle privado nos espera a mi acompañante y a mí desde llegadas del aeropuerto para conducirnos hasta el hotel.
La recepción es inmejorable. Ante todo, con voz muy baja - cómo se agradece - y con una sonrisa siempre, el check-in es rápido y cortés. En el caso que nos ocupa, reservé directamente a través de la web del hotel; había reservado una "junior suite" que por un amable "upgrade" pasó a ser una "superior junior suite".
De la habitación solo puedo decir maravillas, posiblemente sea la mejor cuidada en la que haya estado. De amplitud considerable sin ser kilométrica, combinaba un diseño moderno con muebles clásicos y alfombras persas con un gusto inmejorable. La terraza, con vista parcial al mar, era un oasis de relax y el cuarto de baño sin lujos ostentosos era dominado por el mármol, el jacuzzi y por la elegancia de sus fragancias de Bulgari. Antes eran de Etro. El suelo de la "room" era de cerámica de Vietri, como alguna decoración del hotel, cerámica de la que me enamoré desde mi primera visita a la costa de Nápoles.
Como distintivos, el hotel cuenta con una carta de sábanas desde el género de raso hasta el algodón más exquisito. Tan solo tienes que rellenar un papel marcando la que te apetece cada día. Con un servicio de "cobertura" delicioso no puedo decir nada malo del servicio ni de la habitación.

El Hotel

Como
he insinuado antes, me atrevo a afirmar que es el establecimiento con más clase de la costa amalfitana. El hotel es una villa italiana de siglo XII situado en el acantilado de Ravello a unos 350 metros a nivel del mar dominando una vista del Mediterráneo absolutamente impresionante. Desde su última reapertura en 1997, el Palazzo Sasso está catalogado por las más prestigiosas críticas hosteleras como uno de los mejores hoteles del mundo.
Consta con una piscina de agua caliente, no muy grande pero suficiente con cascada de agua y con vistas al mar y a la montaña; desde hace tres años cuenta entre sus jardines con un Spa con fabulosos tratamientos de belleza de “Carita, Paris”, piscina de hydromasaje, sauna y baño turco. La última adquisición del hotel ha sido un "beach club" situado en Marmorata, un pequeño municipio a pocos minutos en coche del hotel, justo debajo del acantilado de Ravello. Aparte de poder sumergirse en las azules aguas del mediterráneo, consta este recinto de un bar y de una pequeña piscina y solarium. El hotel ofrece a sus huéspedes un servicio de "shuttle" de cortesía para poder acceder a este "beach club Sasso by the Sea".
Son multitud la cantidad de "celebrities" que se han hospedado en el Palazzo Sasso o en el "Hotel Palumbo" - así se denominaba antes de su última reapertura -. Los detalles de todas las estancias comunes son cuidados hasta el más mínimo detalle. Las obras de arte contemporáneas combinan con los muebles de estilo, de tal manera que puedes observar un grabado de Warhol encima de un sofá isabelino. Que conste que el hotel posee 32 habitaciones y 11 suites a una media aritmética de 2 empleados por habitación. No se puede pedir más a un servicio.
A ser posible compensa visitar Ravello durante su Festival de Música de conciertos. De marzo a julio y septiembre y octubre tienen lugar en los frondosos jardines de Villa Rufolo, muy próximo al hotel, conciertos de música clásica. El paraje es inmejorable.
No hay que olvidar que el Palazzo Sasso, como la mayoría de hoteles de costa mediterránea está abierto solo en temporada estival, es decir, de abril a octubre. Si conviene evitar algunos meses el visitar Ravello o cualquier otro lugar de la costa amalfitana, suprimiría julio y agosto, ambos meses donde hay cierta masificación de turistas entre los que destacan los "del día", es decir, los que o bien desde Nápoles o Sorrento visitan en el día el lugar y luego se van, también los "del día" pero los que "sueltan" desde esos cruceros baratos a pasar la mañana en Capri y luego tienen que volver con la lengua fuera al barco y siempre tienen el mismo buffet de cena y, por último, los que intentan hacer un turismo más de clase y no pueden - por su trabajo - tomar sus vacaciones más que en estos meses.

El hotel no es un resort, de hecho no es muy grande pero, desde sus miradores se contempla una puesta de sol como pocas veces se puede ver.
No puedo continuar sin nombrar a Antonio Ferrara, gerente del "front office" del hotel. Antonio es el "relaciones con los huéspedes" más amable y eficaz que me he encontrado jamás en ningún hotel. Si yo fuera hostelero, daría una fortuna por tenerlo en mi equipo. Enhorabuena, Sr. Ferrara.

Bares y Restaurantes

"Rosselinis Restaurant". Mención especial hay que hacer a uno de los templos gastronómicos italianos. Mucha gente acude desde lejos solo a probar la comida de su chef Pino Lavarra. Pino estuvo varios años con el célebre Raymond Blanc de Le Manoir, cerca de Oxford. Rosselinis ya cuenta con dos estrellas de la prestigiosa Michelín y demuestran el talento prodigioso del chef.

Los manteles, de hilo color salmón, entonan a la perfección con el color de las paredes y la decoración de la sala; hasta el hilo musical con un tenor de fondo ayuda, mientras saboreas un "bloody mary", a disponerse para la cena.
Sin embargo, del menú poco puedo decir puesto que no acerté en mi elección. No soy entendido en gastronomía, por tanto no entraré en detalles pero Pino hizo hincapié en las verduras y hortalizas y no era esa mi apetencia en el momento. El carré de cordero, muy bien presentado, no supe valorarlo del todo y el postre, con un festival de cuatro tipos de chocolate, ninguno me supo a lo que indicaba el nombre del plato. Tengo ganas de repetir -nunca llego a atreverme- para quitarme de encima esta espina que llevo clavada.
Como notas a mejorar se encuentra la luz de la sala. Ya sé que en muchos restaurantes europeos - incluso en algún "quiero y no puedo" español- se cena a muy poca luz, casi tan solo a la luz de una o dos velas. Es superior a mis fuerzas. Es cierto que confiere intimidad y relaja el ambiente pero no me deja ver bien lo que hay dentro del plato. Pues bien, Rosselinis tiene muy poca luz; uno de los puntos a mejorar. ¡Ojalá muchos restaurantes solo tuvieran este punto a cambiar!
Perdón por el cambio pero otra noche fuimos a cenar a un restaurante cercano llamado "Cumpa Cosimo" donde una "mamma" nos dió un pescado y una pasta como pocas veces he probado. Varias mesas estaban ocupadas por huéspedes del hotel que coincidieron conmigo y con mi acompañante la noche anterior en Rosselinis.

"Caffé dell'Arte". Con suelo de mármol y camareros con chaleco negro y oro, al Caffé dell'Arte le guardo un especial cariño. Es en donde me han servido el mejor mojito que he probado nunca. Me parece, no estoy seguro, se llamaba Salvatore el que lo mezcló. Lugar delicioso para poder hacer un almuerzo o una cena informal o tomarse un cóctel antes o después de cenar. Cuando el tiempo lo permite se puede saborear desde una de sus terrazas con vistas infinitas.

Check-out
Cuesta mucho despedirse de un hotel tan maravilloso como el Palazzo Sasso. Antonio nos acompañó con la amabilidad que le caracteriza. Como apunte mi tarjeta de crédito se había estropeado debido a un imán en forma de clip que utilizaba para atrapar billetes. Ni siquiera me dijeron que la tarjeta no funcionaba; marcaron a mano el número y ya está. Todo un lujo en el servicio.

Notas para futuros huéspedes

Los que ya hayan leído alguno de mis anteriores post se habrán dado cuenta que tengo cierta aversión por el turista dominguero y ruidoso. Por favor, absténganse de hospedarse en este hotel los que frecuenten este tipo de turismo. Tampoco lo recomiendo si se va con niños aunque todo depende de la educación de los mismos y -hay que ser justos- del carácter de los chavales.
El precio de las habitaciones oscila aproximadamente entre los 300 y los 2.000 euros por día teniendo en cuenta el tipo de la habitación y la temporada.
Para los que quieran seguir disfrutando de la maravillosa Costa Amalfitana, recomiendo los siguientes hoteles:


Ravello: Hotel Caruso. A Orient Express Hotel


Amalfi: Hotel Santa Caterina. A Leading Hotels of the World

Positano: Holtel Le Sirenuse. A Leading Hotels of the World // Il San Pietro. A Relais and Chauteaux Hotel.


Sorrento: Grand Hotel Excelsior Vittoria. A Leading Hotels of the World


Capri: JK Place Capri // Hotel Quisisana. A Leading Hotel of the World // Capri Palace and Spa. Anacapri. A Leading Hotel of the World.


Ischia: Albergo della Regina Isabella. Lacco Ameno. A Preferred Hotels of the World. // Mezzatorre Hotel and Spa. Lacco Ameno. A Leading Hotels of the World.

Poco a poco, de todos ellos intentaremos hablar.

Como siempre, muchas gracias por su atención y quedo a la espera de cualquier comentario que desee hacerme.


Alfredo

viernes, 8 de enero de 2010

The Ritz London








Web
Si bien es cierto que le hace falta un lavado de cara, la web oficial de The Ritz London www.theritzlondon.com la podemos considerar como práctica y funcional donde no es difícil encontrar la información que se busca. Eso sí, las fotografías dejan algo que desear y los "virtual tours" no funcionan correctamente - algo que suele pasar en las webs de muchos establecimientos. (Tengo el Java bien instalado).No obstante la información es completa y fidedigna con la realidad.

Reserva de estancia
Las opciones no son muchas. Por supuesto, voy a dejar al margen la posibilidad de reservar este tipo de "luxury hotels" por páginas web de mayoristas o por agencias de viajes de arrabal que cuando les solicitas un hotel como este te miran con cara extraña intentando convencerte que vayas a otro cercano pero mucho más barato. Un hotel como The Ritz London solo puede ser reservado de tres maneras;
Una, telefónicamente, hablando directamente con reservas del hotel. Reivindico este tipo de reserva puesto que ya está casi en desuso debido a las guerras de precios. Por supuesto que, cualquier persona - salvo que sea tonta - quiere la mejor habitación al mejor precio con los más extras posibles pero, muchas veces, suele pasar que es por teléfono cuando las consigues. Además, es el momento de empezar a averiguar el trato y el servicio del local. Si quieres un hotel barato, es absurdo intentarlo en The Ritz London.
Dos, a través de su página web. El hotel trabaja con "ihotelier", como muchos. Me parece una forma útil y completa de proceder a una reserva. Además tiene la posibilidad de "currency converter", de seleccionar varios extras y de poder elegir algún "package". No me gustan las opciones "non-refundables" pero, bueno, qué le vamos a hacer. Tiene alguna.
Tres, a través de la central de reservas "The leading Hotels of the World" www.lhw.com. Aconsejo tener siempre en cuenta esta opción. Se puede realizar a través de su web o telefónicamente eligiendo el idioma. Es la principal central de reserva de hoteles de lujo del mundo, en ella están asociados la mayoría de los mejores hoteles. Es aconsejable hacerse socio de esta central obteniendo la tarjeta "Leaders Club". Dicha tarjeta te da tratamiento VIP, "upgrade" de habitación y algunas "amenities" de regalo. La básica es gratuita. Pues bien, esta fue la opción que elegí para reservar tres noches - del 1 al 4 de enero de 2010 - en The Ritz London. La realicé telefónicamente y la operadora (trabajan todos en Europa desde Munchen - me parece-) tuvo un trato conmigo encantador, se puso en contacto telefónico con el hotel para solucionar y aclarar el tipo de cama de la habitación. Al final opté por un paquete weekend con desayuno e impuestos y tasas incluidos por un precio total de 975 libras esterlinas. El tipo de habitación fue "Superior King". Lo explicaré más abajo. La política de cancelación muy buena, sin penalización si cancelas hasta las 13:00 horas del mismo día.

Check-in
The Ritz London es el hotel que cualquier amante de los hoteles debe conocer. En el 150 de Picadilly y, justo a la salida de metro de "Green Park" "mapa" encuentras su fachada llena de clase y de historia que, a cualquier turista que pasa por delante, le hace desviar la mirada con la incógnita de qué se mueve dentro.
En nuestro caso opté por el "Gatwick Express" hasta Victoria y desde allí, una sola parada de metro a "Green Park". Buena elección ya que el "New Year´s Day Parade London" mantenía cortada Picadilly para los taxis. No obstante, la mejor manera de llegar a The Ritz London es en taxi por su entrada de "Arlington Street".
La impresión al entrar por su puerta giratoria, una vez saludado al portero es la esperada, a la izquierda el mostrador de recepción y un poco más adelante a la derecha, el "concierge". Todo lujo y distinción. Muy amablemente pero sin pedantería nos recibió el recepcionista y, rápidamente nos preparó la entrada. Sucedió que eran las dos de la tarde exactas y aún le faltaba a la camarera jefa dar el visto bueno a la preparación de la habitación por lo que un mayordomo, de impecable uniforme entre frac y chaqué nos acompañó a un salón "The Queen Elizabeth Room", donde esperamos a que la habitación estuviera totalmente lista. La verdad era el primer día del año y este pequeño contratiempo fue gratamente comprendido, no solo por la belleza del salón donde esperábamos sino por la amabilidad con la que nos acompañaron.

Habitación
Al poco tiempo el mismo mayordomo nos acompañó a la "room" cuya entrada fue muy agradable. Quién espere en The Ritz London una habitación de última generación con diseño minimalista y muebles de estilo vanguardista que no reserve aquí. Los muebles son de estilo isabelino, la habitación - Executive King - debido a un "upgrade" por ser miembro de "Leaders Club" suficientemente amplia para no estorbarse dos personas, estaba preparada con una botella de "champagne", fruta fresca, frutos secos y un libro de recetas de té obsequio para mi acompañante; todo ello de cortesía por parte del hotel. La cama, de "King size" lujosamente decorada pero blanda de más y, junto con las almohadas, podemos decir que fue lo peor de la habitación. No, lo peor fue el aparato de aire acondicionado que no dejaba de hacer un pequeño ruido todo el tiempo, incluida la noche, y eso que estaba desconectado ya que no me gusta pasar calor en las habitaciones. Los armarios generosos, tanto en espacio como en perchas -de madera lógicamente -, amplia caja fuerte y completo minibar con cubitera llena de hielos. No quisimos que el mayordomo nos deshiciera el equipaje debido a que no traíamos mucho y que, como español que soy, aún no estamos muy habituados a este servicio muy personal.
El cuarto de baño amplio, funcional pero algo anticuado. Todo muy limpio ¿Por qué no penalizan el usar las cortinillas de la bañera? Para algo están las mamparas de baño. Un gran fallo. Dos lavabos y un bidé - lógicamente estamos en Londres -. Las "amenities" de baño eran de "Garden of Highgrove", producidas exclusivamente para el hotel, mezcla de extractos de fragancias de hierbas y plantas y, pocas veces las he probado mejores.
El servicio de "coberture" vespertino es excelente. Nunca molestan y tienes antes de acostarte la cama perfectamente descubierta y preparada para descansar, "mineral water" de cortesía, reposición de hielos, toallas o productos de baño, en fin, lo necesario para pasar una buena noche. El detalle de dos tallas de zapatillas o la tela cubre cabecero con el logo del hotel junto con el "please, non disturb" a mano para colgarlo en el pomo de la puerta hacen esta segunda revisión de la habitación diaria por encima de lo común.

Estancias, Bares y Restaurantes
En primer lugar, si no te gusta la etiqueta en el vestir ¿qué haces intentando alojarte o acudir a este hotel? Sí. Es así y, a mi juicio, una de las reglas que se mantienen ya en pocos lugares, y que hace que The Rizt London, sea un referente en el lujo y en servicio. "Jacket and tie" es necesario para moverse por los diferentes salones y estancias del hotel. Es decir, bares y restaurantes. Por supuesto, incluyo el tan ansiado por unos y famoso "Afternoon tea". Solo los orientales y los nuevos ricos rusos bajaban a desayunar a "The Ritz Restaurant" sin corbata. No entiendo porqué no les llamaban la atención puesto que en el check-in te lo recuerdan con una carta explícita. Todo ello no quiere decir que siempre haya que usarla, por ejemplo si vas o vuelves de la calle, pero para el resto, si piensas no llevarla, vete mejor al "Sanderson Hotel" o al "Soho Hotel" o a cualquier otro hotel de Londres que, incluso más caro, no tienen estas reglas.
El "Afternoon tea" debes reservarlo con antelación, si bien es cierto que lo sirven desde las doce hasta las siete. Es obligatorio si quieres empaparte de buen gusto y glamour y de los vestidos infumables de la alta sociedad londinense. Un escaparate lleno de curiosidades.
El "Rivoli Bar", con entrada por "Picadilly Street" es un lugar maravillorso para dejarse ver y ser visto tomándose un "Bloody Mary" antes de la cena o un "Mohito" con ron blanco después de una velada. Aunque para esto último no hay que dejar de visitar "The Ritz Club Casino", donde todos los huéspedes del hotel son socios durante el tiempo que dure su estancia. Vale para cenar, tomarse una copa o jugarse unas libras al "Black-Yack". Ni qué decir tiene que quien no tenga la mano suelta para gastar, no debería ni intentar entrar a hoteles como este. Quién quiera una oferta de fin de semana en Londres que se vaya a una web de esas que casi te pagan por alojarte en uno de medio pelo. A "The Ritz London" se va por su clase y servicio y nada más.
El "Breakfast" es inmejorable. Lejos quedan esos kilométricos mostradores de bufet con todo tipo de estupideces que nadie come jamás y esas damas rechonchas despavoridas dando "culazos" por agenciarse antes que yo un trozo de pan o una de esas salchichas que, junto con los huevos revueltos que ni son huevos y solo están revueltos, pululan por cualquier hotel sin clase, por muchas estrellas que tenga.
El desayuno tiene una pequeña mesa de bufé donde tienes salmón ahumado de la mejor calidad, jamón, queso, alguna salsa que tanto gusta a los ingleses pero de muy buena calidad, cereales, frutas secas y escarchadas y fruta fresca.
Posteriormente, el desayuno es totalmente a la carta. Sus "Eggs Benedict" son soberbios, así como sus "Eggs Frite" con "Black Pudding" - como morcilla española -. Tú lo pides y te lo sirven. No hace falta levantarte veintisiete veces como en otros bufets donde me salen hasta agujetas del esfuerzo.
El zumo de naranja frío y recién exprimido servido en jarras de alpaca es delicioso, las tostadas también te las sirven, así como el pan y la bollería; por supuesto también el té o café. La vajilla y la cubertería digna de "Buckingham Palace".
Una copa de "champagne" aprovechando el salmón ahumado no desmerece nada. Hay que tomárselo con tranquilidad, no hace falta ir a la trágala mirando el reloj porque no llegamos a "Portobello Market" para comprar idioteces. Si eres un coleccionista de tres al cuarto, no puedes alojarte en The Ritz London e ir luego a esos sitios de turismo barato y masificado sin ninguna clase.
No cené ningún día en el hotel puesto que tenía preparado una serie de restaurantes para probar que más tarde comentaré. El "Concierge" efectivísimo me hizo todas las "Book a tables" que le solicité. Es recomendable hacerlo así debido a que, como llaman desde The Ritz, en el restaurante te dan una mesa mejor que si haces la reserva por internet o por esos canales de ahora totalmente deshumanizados a través de la red.
No queria seguir sin comentar una obviedad como que no se puede fumar en ninguna estancia del hotel. The Ritz London no tiene un cenicero en la puerta de entrada por lo que es recomendable el uso personal de un "ashtray pocket" para no verse en la difícil tesitura de tener que tirar al suelo la colilla del cigarrillo creyendo que nadie te ha visto cuando no es así. Cesar Ritz, fundador de la cadena, si levantara la cabeza y viera que en su hotel no se puede fumar, la volvería a meter en su ataud.
Por último, hay que hacer mención al "seventh floor heaven" donde, sin llegar a ser un SPA, tienen preparadas cabinas para masajes y tratamientos de belleza en la séptima planta con productos producidos especialmente para The Ritz London por "Aromatherapy Associates", empresa de reconocido prestigio en los productos de tratamientos de belleza.

Check-out
Fue rápido, eficaz y distinguido, como todo lo que huele a este hotel. No hubo ninguna equivocación.

Comentarios finales
He intentado desglosar la crítica en varios apartados para que no parezca todo un batiburrillo de datos sin conexión. Rogaría me hicieran cualquier tipo de recomendación o sugerencia si también han disfrutado de este espléndido hotel, origen y modelo del lujo y servicio que otros muchos han intentado copiar y copian no con mucho éxito.
Como curiosidad, cada lunes a las doce de la mañana suena una alarma de incendio pero solo es un simulacro por protocolo de seguridad. Lo avisan con la elegancia que les caracteriza.

Alfredo.