Este blog ha sido creado para la crítica al detalle de los mejores hoteles de Europa. Desde la clase, la elegancia, la caballerosidad y buena educación se intenta valorar lo bueno y lo mejorable de los principales establecimientos hoteleros del viejo continente. No interesa aquí lo que dicen las páginas web oficiales sino lo que no dicen, es decir, las experiencias del crítico en hostelería.
¿Qué pretende este blog?
Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.
lunes, 16 de enero de 2012
La prisa. El peor aliado de un hotel de lujo
martes, 8 de noviembre de 2011
Los rusos de la piscina
En el área de la piscina intentaba a toda costa que mi niño no hiciera muy a menudo lo que es consustancial a su naturaleza por genética; me refiero a gritar. En ello ponía todo mi empeño, intentando distraerlo pero no tanto que llegara a exaltarse y, por tanto, proferir el desagradable grito, no de aburrimiento o dolor sino de júbilo y diversión (que es el más agudo y llega a hacer sangrar los oídos). Pues bien, todo iba muy bien, incluso los señores ancianos del sector izquierda sonreían tenuemente como dando a entender que el niño no les estaba molestando. Yo, intelectualmente agotado por el esfuerzo, continuaba distrayéndolo para que esos señores ancianos y los obesos del fondo pudieran seguir tumbados cual féretros al aire. Pero todo empezó a cambiar cuando una familia de rusos acampó en la piscina. Llevan escrito en la frente que son rusos. Suelen viajar en familias, por no decir castas, de entre 10 y 20 personas, campan por las instalaciones del hotel como un chimpancé por los árboles sin importarles ni el señor obeso del fondo ni su puñetera madre. Los niños de las familias rusas tienen la misma educación que los monos de los que hablaba antes. Se tiran a la piscina de bomba intentando caer lo más cerca posible de tu posición, para joder, claro. Comen y beben a todas horas y en todo momento. Las señoras suelen estar todas operadas de estética, sobre todo pechos y zonas celulíticas; y utilizan un tinte de pelo tan rubio que aún hoy el Csic se pregunta por su componente químico.
A la hora de la cena, tuvimos la gran mala suerte de volvernos a encontrar en mesas casi contiguas. Reconozco que tengo mal fario y que el destino me los pone siempre lo más cerca posible. Todos, en una enorme mesa corrida gritaban como los indios apaches, sin importarles un bledo el resto de los comensales de las mesas restantes. El pater familia se pimplaba un puro entre plato y plato, de esos que tienen el tamaño de un pepino -era una terraza-. Una de las hijas, no tendría más de quince o diecisiete años, llevaba un escote inexistente -es decir, casi las tetas al aire-. El vino que pidieron era Vega Sicilia. Sólo los nuevos ricos piden un vino así para una cena común. Los platos, miles y miles, según llegaban a la mesa, eran retirados por los camareros. En definitiva una caricatura de orgía barata pseudoromana plagada de estupidez y chabacanería. Les aseguro que el precio del cubierto -sin ostentosidades- de ese restaurante era muy elevado. No me quiero imaginar la factura que les tuvo que llegar. Pero a ellos se la suda, sacan seis o siete billetes de quinientos y a vivir que son dos días. Bien, lo voy a dejar porque me exacerbo.
Todo ello me dio que pensar. Les aseguro algo. En mi blog he hablado varias veces sobre la mala educación de los españoles en comparación con otros europeos, sin incluir los rusos que esos están fuera de medida alguna. Pues bien, después de varias anécdotas como estas y de haber coincidido con familias españolas en los mismos lugares que me he encontrado con estos rusos, debo afirmar que los españoles somos los más educados. Matizo, los maleducados son muy maleducados pero los educados son los más educados. Aquí, todos deberíamos aprender. Bueno, todos todos, no. Los rusos continuarán invadiéndonos y gastando su dinero a espuertas, -al menos no se resentirá nuestro sector hotelero- dinero que sinceramente, siempre me he preguntado de donde sacarán. Bueno, en el fondo, me importa un rábano, justo el mismo que les importo yo y el resto de huéspedes que coincidimos con ellos en un hotel.
lunes, 2 de mayo de 2011
Qué es el late check-out
Para completar información, si lo desean, pueden leer la entrada ¿Qué es el "early check-in"?
lunes, 11 de abril de 2011
Los modales en la mesa
sábado, 2 de abril de 2011
¿Dónde pongo el huevo?
jueves, 17 de marzo de 2011
El mismo hotel, la misma habitación pero 2 precios diferentes. Te han tomado el pelo. Reflexión a la tarifa de precios de un hotel
martes, 15 de febrero de 2011
"El hotel sólo lo uso para dormir"; síndrome del turista culoinquieto
martes, 1 de febrero de 2011
Las llaves inteligentes. Segunda parte. Y última
jueves, 25 de noviembre de 2010
El quejica. Manual del turista educado. 5ª entrega
Capítulos anteriores:
Viajar con niños. Manual del turista educado. 4ª entrega
Cada día, con mayor profusión, se extiende una nueva personalidad de turista: El quejica.
jueves, 28 de octubre de 2010
Cómo conseguir ser VIP en un hotel de lujo siendo español
8.- En cualquier hotel de Europa trabaja, al menos, un español. Esto está empíricamente demostrado. Por tanto, con soltura y cortesía, intente enterarse y logre hablar con él. Ello, lógicamente, en el caso de que usted no domine el idioma inglés. Conseguirá seguramente un mejor trato por todo el personal del hotel.
Espero que estos consejos o argucias les sirvan, aunque no sea español, para que su estancia en un hotel de lujo le sea más agradable y reciba un mejor trato por el personal del hotel. Le agradecería que si las pone en práctica y consigue lo que quiere, me lo haga saber en un comentario para comprobar que no son sólo tonterías lo que escribe este humilde servidor.
jueves, 21 de octubre de 2010
L ´Albergo della Regina Isabella. Ischia

La entrada al hotel es preciosa, poblada de una vegetación frondosa, se encuentra en un extremo de la coqueta plaza de Santa Restituta. El suelo, todo de baldosa de cerámica de Vietri, confiere el frescor y la clase de muchos establecimientos de la zona. La recepción -con mostrador en forma de ele junto al "Concierge"- nos espera. Muy amable y rápidamente nos dan la bienvenida y las llaves (como las de antes). Mientras un botones se encarga de subir el equipaje, nuestra entrada en la misma se produce con un "relaciones públicas" muy cortés que nos explica el funcionamiento y los usos y costumbres principales del hotel así como el horario de sus principales servicios.
Restaurante Regina Isabella
Restaurante Regina Isabella con envidiables vistas
Spa Regina Isabella
Piscinas y Mar
Maravillosa y delicada vista desde una habitación
jueves, 14 de octubre de 2010
El obsceno. Manual del turista educado. 3ª entrega
Capítulos anteriores:
El capítulo que nos ocupa merece, cuanto menos, un estudio pormenorizado. Desgraciadamente, la figura del obsceno -por llamarla de alguna manera- es ya muy común en la mayoría de los hoteles con clase. No me quiero imaginar cómo será en los "resorts" de camisetas de tirantes o en los "todo incluido" de pulseras de colores y bandejas de acero inoxidable.
Tenemos varias maneras de averiguarlo.
jueves, 20 de mayo de 2010
El lujo de los pequeños detalles
Para muestra, voy a relatar algunos puntos que, a simple vista, pueden pasar inadvertidos pero demuestran lo dicho anteriormente y que, creo, deben ser tenidos en cuenta por los grandes hoteles.
1.- Al hacer el check-in en un hotel, hay que devolver al cliente inmediatamente su documento de identidad. La fotocopia debe hacerse al instante y no vale que el botones suba a la media hora a entregarlo o, lo que es peor, que a la salida del hotel, nos peguen un grito llamándonos para recogerlo en recepción.
2.- Muy al hilo de lo anterior, es un detalle muy de agradecer, llamar por teléfono antes de entrar y molestar en la habitación. Por ejemplo, si hemos venido en coche y nos lo aparca el portero, mejor que nos llame antes de plantarse en nuestra habitación para devolver las llaves. La hora después del check-in es intensa, donde, salvo que haya servicio de mayordomía para deshacer maletas, te encuentras en esa labor, te duchas, cambias de ropa, etc. Es muy molesto en esos instantes que te interrumpan para entrar en tu cuarto.
3.- La camarera de habitaciones debe estar segura de que no hay nadie en la habitación para proceder al servicio de "turn-down" o segunda entrada a la habitación. Es conveniente ayudarla con los colgadores que penden del pomo de la puerta.
4.- A la hora de hacer la cama por parte del servicio del hotel, hay que tener en cuenta que el "remeterlas" muy apretadas entre sí, hasta el punto que tienes que ser Rambo para poder abrir la cama, es propio de hostales baratos. La cama debe estar bien hecha y debe abrirse suavemente.
5.- El extremo opuesto también es de hotel de barrio, es decir, utilizar un edredón nórdico y dejarlo caer como si lo hubieran tirado de un tercer piso. Salvo en países escandinavos, los europeos estamos acostumbrados a dormir con sábanas y mantas. Solo los idiotas se tapan con el cubrecama; pieza esta que solo sirve para embellecer mientras no dormimos.
6.- A la hora del desayuno, en la mayoría de hoteles suele ser tipo buffet, los camareros deben estar pendientes de retirar los platos que se hayan utilizado en la mesa y que estén vacíos, de tal forma, que los comensales estén cómodos a la hora de volver a coger otro y no se tengan que ver en la difícil tesitura de poner varios platos uno encima de otro, cual número de circo. El camarero debe estar también atento para reponer algún cubierto si en la retirada del plato se encontraba el antiguo.
7.- Los camareros, con la elegancia del que parece que no lo está haciendo, deben mirar a los ojos de los clientes por si ellos requieren su llamada. A mi juicio es la Regla de Oro del buen camarero. Los malos camareros siempre miran hacia abajo porque saben que, de esa manera, será más difícil conseguir que el comensal capte su atención y, por tanto, trabajarán menos; o eso creen ellos. El llamar a un camarero a gritos, o lo que es peor, con un chasquido de dedos, solo cabe en mentes depravadas absolutamente repletas de vulgaridad.
En este punto quiero comentar lo que me acaeció en The Ritz London. Estar en los pequeños detalles no es una tarea conquistada para nadie y requiere un esfuerzo diario de profesionalidad.
Me sucedió que en el último desayuno antes de mi partida, no se encontraba el jefe de sala y los camareros no estaban supervisados mientras mi acompañante y yo disfrutábamos en el precioso "dinning room" del hotel. Pues bien, a diferencia de lo que había sucedido días atrás, hubo un momento en que tardé más de tres minutos en que un camarero se cruzara la mirada conmigo. Había ocho mesas y cuatro camareros, suficiente para que no anduvieran muy estresados. La "descarga" de tensión al no encontrarse el jefe hizo que se bajara la guardia en el servicio.
Por favor, camareros, mirada alta y sonrisa en la boca. Quien lo lleve a cabo le aseguro que ascenderá rápido y se sentirá orgulloso, hay muchos clientes y jefes que saben agradecerlo.
8.- Aunque ya muchos lo hacen, es un detalle de cortesía por parte del hotel y muy de agradecer, depositar por la tarde una botella de agua mineral en cada una de las mesillas de noche acompañada de una pequeña vitola donde se explique que es por cortesía del hotel. El agua es un bien universal y no se debe cobrar. El vino también lo es pero esto ya son otros menesteres.
Como se ha podido observar, en este texto solo he hablado de cosas tan comunes como el agua, una mirada a los ojos, una sonrisa, una cama, una sábana, una llamada de teléfono, un plato.
No he hablado de caviar, ni de reverencias, ni de altanería ni de dinero. Tan solo he hablado de los pequeños detalles para hacer la vida agradable a los demás.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Las preguntas prohibidas
Continuando con mis directrices sobre usos, costumbres y maneras de muy buena educación, quisiera centrarme en "las preguntas prohibidas". Tales cuestiones son las que el personal de cualquier hotel, jamás, bajo ninguna circunstancia, debe realizar al cliente. Y si se ve abocado ha hacerla, sólo la hará en la más estricta privacidad. Bien, pasemos a enumerarlas:
1.- ¿Camas separadas o cama de matrimonio? Si me hacen esa pregunta durante mi "check-in" en la recepción de un hotel, no vuelvo más. Es más, si no fuera por mi exquisita educación, en ese momento me iría. ¿Por qué el señor con barba que está haciendo la entrada como yo se debe enterar si duermo en cama matrimonial o separada? ¿Qué privacidad es esa? Si yo tengo 80 años y mi acompañante 25 y a esa pregunta contesto cama de matrimonio, ¿Qué pensaría el señor con barba?¿Por qué el recepcionista me debe hacer pagar -aparte del precio de la habitación- ese mal trago? Pues no, nunca hay que hacer esa pregunta. Por dos motivos. El primero porque es en la reserva donde se especifica el tipo de cama; por tanto ya lo sabe de antemano. Segunda, de ser más que necesario plantear la cuestión, se debe hacer con tanto esmero que sólo la persona que realiza el "check-in" se entere, ni siquiera su acompañante si es que están juntos en ese momento. Lógicamente, el señor de barba seguirá sin conocer mis intimidades.
2.- ¿Han consumido algo del mini-bar? Desgraciadamente es la pregunta que más veces me han hecho en un hotel. Siempre tengo la idea de responder: "Pues suba usted y compruébelo". Nunca he contestado así porque es una grosería, pero lo pienso. ¿Por qué el cliente debe llevar la contabilidad de sus consumiciones? Para que el personal de recepción pueda omitir la pregunta, el hotel debe contabilizar a través del servicio de camareras las consumiciones que hemos hecho en el minibar. El último día, en el momento del "check-out", desde recepción se le da un aviso a la camarera de guardia para que lo compruebe un momento mientras a uno lo atienden en recepción. Siguiendo con el ejemplo anterior, el señor de barba (he vuelto a coincidir con él en el "check-out") está escuchando que en mi estancia de tres días he bebido 8 güisquis, 4 ginebras y 3 rones. Por tanto, la idea que ese señor con barba se lleva de mi es que soy un viejo verde lleno de "pasta" que se junta con jovencitas cazafortunas, borracho y que le gusta el "mambo" aunque su físico no esté a la "altura" ni siquiera con la ayuda de la industria farmacéutica. Y la realidad puede ser esa u otra muy diferente. Por ejemplo que yo soy el abuelo de la niña, que ella va a dormir sola en la habitación pues yo vivo en esa ciudad y que a mi nieta le encanta invitar a tomar una copa a sus amigas a la habitación. No juzguéis y no seréis juzgados. Sí, ya sé lo que piensan, el caso dos es de ciencia-ficción. Yo opino de igual manera.
3.- ¿Quiere que le retire el plato? ¿Cómo que si quiero que me retire el plato? Lléveselo inmediatamente y no vuelva a preguntar. Si en el momento del desayuno nos sucede esta tesitura, no preguntaremos, retiraremos y sustituiremos por otro, aunque el desayuno sea "tipo buffet". Sí, han oído bien; lo digo porque es de muy mal gusto dejar la mesa vacía mientras se realiza una comida. Ya he hablado en otras ocasiones sobre esta comida así que me remito a lo anteriormente escrito. Regla de oro: en caso de duda, se retira el plato.
4.- ¿Otra vez por aquí, Sr. Fulánez? Conozco matrimonios que se han roto por esta torpe e innecesaria pregunta de un camarero o recepcionista "quedabien". Si soy un cliente asiduo del hotel, o al de recepción se le queda fotográficamente grabada la foto de la señora que me acompaña o jamás se atreverá a preguntar. El caso real trata sobre este Sr. Fulánez que un mes antes había estado con la secretaria "solucionando unos asuntos" y, un mes más tarde aparece con su mujer. Por favor, personal de un hotel, no hagan jamás esta pregunta.
5.- Sr. Fulánez, ¿Quiere que subamos para realizar el "turn-down" en su habitación? Existen varios mecanismos para comprobar si el cliente ha dejado la habitación por la tarde para poder hacer este servicio; y si no, nos las inventamos. Solo, en el caso de que el cliente no salga de su cuarto, dejaremos de hacer el "turn-down" y nunca lo preguntaremos, por tanto.
6.- ¿Quiere que le reserve una mesa para cenar en nuestro restaurante? Esta pregunta solo está indicada en el supuesto de que conseguir mesa en dicho restaurante sea muy complicado y tenga mucha fama. Si no fuera así, no debemos poner en un aprieto al cliente que quiere cenar en el restaurante de la esquina tranquilamente.
7.- ¿Qué tal ha pasado la noche? Esa pregunta puede llevarse como contestación lo siguiente: Pues con atroces hemorroides, malestar general, la próstata no me dejaba conciliar el sueño y una acidez de estómago de narices por haber cenado en el bar de la esquina. Como pueden comprobar es una pregunta que (para una persona educada) tiene siempre implícita la respuesta; muy bien, gracias. Preguntar por preguntar a un cliente de hotel es de primerizo y no por estar suscitando constantemente el diálogo con el huésped lo estamos haciendo mejor.
martes, 16 de marzo de 2010
Qué es y cómo debe realizarse el "turn down"
El "turn down", también llamado servicio de "coberture", cobertura o descubierta, es la segunda entrada en la habitación por el equipo de camareras al caer la tarde.
Dicho servicio tiene como finalidad disponer la "room" para que el cliente, una vez vuelva a su cuarto para pasar la noche, se lo encuentre listo con detalles muy agradables que le ayudarán a pasar una buena noche.
Una buena cobertura consta de una apertura delicada de la cama y retirada del cubrecama. Si el cabecero de dicha cama es de material no sintético, de madera noble o delicado, se debe cubrir con un paño de hilo que suele llevar bordado el emblema del hotel.
Se debe colocar otro paño, a modo de alfombra, a cada uno de los lados de la cama y depositar encima las zapatillas.
Como no puede ser de otra manera se procede a cerrar las ventanas y persianas y descorrer las cortinas para conseguir oscuridad.
El "turn down" también consta en la reposición de las "toiletries" que se han ido gastando durante el día, sobre todo el "shower gel" y el champú. Las toallas usadas que el cliente ha abandonado se deben reponer. En cada mesilla de noche se depositará una botella de agua mineral con una copa, nunca jamás un vaso. Ahora que hablo de vasos, permítanme que les comente que los detesto salvo cuando, en algún cóctel, su servicio es necesario. El agua ha de beberse en copa de cristal, a ser posible, cristal muy fino.
No es este el momento de proceder a volver a limpiar la habitación. Es de buena educación que el huésped mantenga la habitación ordenada en todo momento para que la camarera pueda realizar la cobertura con comodidad y no tenga que ir saltando obstáculos de zapatos, bolsas o enseres repartidos por el suelo de la habitación. Para algo están los armarios y los cajones.
Si durante el día nos han proporcionado una bandeja de frutas de temporada, si tal fruta nos la han servido pelada y cortada -como debe ser servida-, se procederá a su retirada o reposición. La fruta es perecedera y se oxida.
Por último, se agradece el detalle de ofrecer algún chocolate; algunos hoteles optan por depositar finamente pétalos de rosas encima de la cama. A mí no me gusta esa práctica, aparte de ser un tanto cursi, hay quien es alérgico a las flores. Otro detalle que se agradece es dejar en la mesa de noche o encima de la cama una pequeña tarjeta con la previsión meteorológica del día siguiente o con alguna noticia de relevancia -lógicamente relacionada con el hotel- que la dirección considere conveniente dar a conocer al cliente. Debajo de dicho tarjetón, es de buen gusto dejar la cartulina que contiene la petición de desayuno en la habitación para que se pueda rellenar y colgar del pasamanos de la puerta.
Para ayudar al servicio se recomienda a los clientes del hotel que coloquen la etiqueta de "entry", o la proporcionada en cada momento, colgada del pomo de la puerta para que se proceda a realizar dicho servicio.
El servicio de cobertura de habitación es un medidor excelente para afirmar que nos encontramos ante un hotel de lujo con muy buen servicio. Un hotel que no lo tenga, no se puede considerar excelente por muchas estrellas que posea. Un hotel que posea dicho servicio y lo haga mal; debe mejorarlo rápidamente o eliminarlo radicalmente. Lo que se hace regular, o se mejora o no se hace. El peligro y el desastre de este servicio radica cuando el cliente -una vez llegado a su habitación- debe llamar por teléfono para solicitarlo puesto que se ha encontrado su cuarto igual que antes de salir a cenar. Un fracaso semejante no se lo puede permitir ningún gran hotel.
viernes, 5 de marzo de 2010
Cómo diferenciar un hotel de lujo de un "pufo" (2ª entrega)
9- Si lo hemos hecho mal y nos vemos inmersos en un "pufo" de hotel, lo primero es no ponernos nerviosos. Lo segundo es jurar no volver a pisarlo y eliminarlo de nuestra base de datos y lo tercero es jamás decirle a nadie que se ha estado alojado en semejante recinto. Está de mas quejarse puesto que el error no ha sido del hotel sino tuyo por no haberte asesorado bien.
10- Nunca, jamás, bajo ningún concepto, hagas caso de esa pareja de amigos tuyos que te intentan asesorar sobre un viaje si ellos han realizado alguna vez un "crucero" con una compañía que no sea "Silversea" u otra muy parecida. Eso que muchos llaman "cruceros" no son otra cosa que fletamentos de barcazas de más o menos envergadura, absolutamente poblados de camisetas de tirantes y obscenos "top-less" con camarotes más poblados que el de los Hermanos Marx y con un menú más repetitivo que el de un mal restaurante de polígono. Salvo si deseas dar la vuelta al mundo en un camarote suite del Queen Elisabeth II, si intentas tener clase, evita los abordajes a semejantes buques.
11- El número de estrellas no siempre es correlativo a la categoría y a la clase del hotel. Nos podemos encontrar con un hotel de cinco estrellas pero sin cobertura de ninguna central de reservas ni de ninguna cadena hotelera. De elegirlo, seguramente estamos abocados al fracaso. A mí me ha pasado alguna vez, no soy perfecto. Detesto los hoteles calificados como cuatro estrellas superior. En definitiva, guíate mejor por el prestigio de la cadena hotelera a la que pertenece el local que por el número de estrellas de un hotel y recuerda que en Francia, la máxima categoría son 4 estrellas, no 5; aunque esto cambiará en breve.
viernes, 26 de febrero de 2010
Cómo evitar ser un turista grosero
La clase ¿Nace o se hace? Lo primero, seguro; lo segundo, afirmo que - aunque más difícil -, también. Porque no lo olvidemos, en el siglo XXI la clase no es otra cosa que la muy buena educación, el saber estar como se debe estar en cada momento y las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida. Por tanto, no nos confundamos, la clase no tiene que ver con la alta capacidad adquisitiva -durante la historia pocas veces han ido de la mano- ni con la pedantería cursi y amanerada del que cree que por sus rarezas va a ser aceptado en cierto nivel social.
Vayamos por partes. Hemos dicho que tener clase es:
"La muy buena educación y el saber estar como se debe en cada momento":
Si hay algún error por parte de la recepción en el tipo de habitación que hemos elegido ¿Por qué levantamos la voz? ¿Por qué utilizamos frases soeces como "yo lo he pagado" o "yo soy el que paga"? O como "usted no tiene ni idea, cállese y deme la habitación que había pedido" O como si aún no está preparada "Pues empezamos bien", etc.
¿Por qué en los hoteles de "playa" dejamos las toallas secar en el balcón? ¿Por qué vamos a comer en dichos hoteles en "chanclas"? ¿Por qué en los espacios comunes de estos hoteles los hombres no cubrimos nuestro atractivo pecho con -al menos- una camiseta? ¿Por qué gritamos o levantamos en exceso la voz, aunque nos lo estemos pasando extremadamente bien? ¿Por qué hablamos alto cuando vamos por los pasillos de un hotel, sobre todo si son más de las doce de la noche, creemos que estamos solos en el local? ¿Por qué si utilizamos uno de esos hoteles que -en mi pobre opinión- son detestables llamados "Todo Incluido" nos hartamos como cochinos a comer absolutamente cualquier alimento que se nos pone por delante o bebemos cantidades ingentes de alcohol hasta acabar semiinconscientes en una birria de piscina de azulejo barato; acaso por ser gratis o "ya lo he pagado"? ¿Por qué empujamos como hipopótamos a "culazos" a todo aquel que se acerca a servirse algo en el buffet del desayuno, acaso creemos que se va a acabar y voy a estar 40 días sin comer? ¿Por qué abro y cierro las puertas de acceso a mi habitación y la de los armarios de las mismas dando portazos que serían capaces de despertar a una momia? ¿Por qué tratamos al servicio del hotel como si fueran nuestros sirvientes? ¿Por qué si en un hotel de lujo me exigen cierta etiqueta en el vestir no la cumplo, acaso porque tengo mucho dinero? ¿Por qué no utilizo el albornoz -si es que lo tenemos a nuestra disposición- para desplazarme por ciertos espacios comunes del hotel? ¿Por qué arramblo en mi check-out con todas las "amenities" de la habitación que dejo, incluido el calzador, el abridor de botellas y la "body lotion" que criará malvas eternamente en un cajón olvidado de nuestro cuarto de baño?, ¿Por qué no damos propina ni al botones que acaba de salvar a nuestra querida acompañante de un incedio que hemos tenido en nuestra habitación y sí somos capaces de gastarnos en cervezas baratas el doble del importe que en conciencia deberíamos haber gratificado al héroe de nuestro botones?, ¿Por qué en ocasiones que frecuentamos un hotel de lujo andamos cohibidos como creyendo que no somos de la clase del resto de los huéspedes, acaso no somos todos iguales?
"las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida".
¿Por qué no SIEMPRE cedemos el paso un señor a una señora y un joven a un mayor?¿Por qué no SIEMPRE utilizamos en la prestación de un servicio el gracias, habiendolo pedido por favor?, ¿Por qué, al pasear por un hotel no cruzamos una sonrisa con los que están a nuestro alrededor -espero que se me entienda esta frase- ?, ¿Por qué llamamos a gritos al camarero y le tuteamos?, ¿Por qué salpicamos como nutrias en la piscina?, ¿Por qué en los recintos comunes odiamos a los niños que gritan o se portan mal si son solo niños?¿ Por qué, si somos padres, no cuidamos de que nuestros hijos no entorpezcan y disturben el descanso del resto de los huéspedes?¿Por qué bajamos al desayuno con una pinta como si estuvieramos recién levantados, incluidas las legañas, qué sucede que nos da apuro gastar gel por si luego no llega para "apropiarnoslo"?, ¿Por qué atracamos y llenamos el bolso de productos del desayuno, acaso tenemos dinero para una semana en un "resort" y no para un "break" de media mañana?










