¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

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viernes, 10 de febrero de 2012

Alfredo, de gira por España. 1ª entrega





Es conocido por mis  lectores que soy un pesimista existencial respecto al número de seguidores de este blog. Aún así, por deferencia a ellos, ya que -aunque en privado- me lo han solicitado, voy a centrarme en  próximos post en los hoteles de lujo españoles. Bajo el título "Alfredo, de gira por España" hablaré de los establecimientos con más clase de nuestro país. No seré tan exhaustivo como frecuento debido a que convertiría en kilométrico este capítulo. Si pierdo, por tanto, dos o tres de mis lectores frecuentes me veré abocado al más absoluto de los fracasos y mi psiquiatra me lo recriminará.

Quiero que se me excuse al no utilizar en esta saga, absolutamente todos los criterios de calidad y rigor sobre los hoteles que, creo, han quedado claros en mis anteriores entradas. Lo digo porque, quitando algunas ciudades españolas (pocas), los hoteles con clase en España no se prodigan efusivamente, que digamos. Por tanto, sin llegar al detalle de ir municipio por municipio, al menos quisiera citar uno de cada Comunidad Autónoma.

Como estoy delimitando el criterio geográfico al ámbito nacional español, espero suscitar interés en el lector y le animo a que rompa el vacío absoluto y gélido del que hacen gala casi todos los buzones de comentarios de cada uno de mis post.

Hace poco, navegando por el ciberespacio a la caza de alguna noticia relacionada con la hostelería, me topé con una acaecida en Australia cuyo contenido afirmaba:

"El artículo dice que los viajeros que esparcen comentarios o reseñas negativas sobre hoteles podrían exponerse a largas y costosas batallas legales. Asimismo, también menciona que algunas páginas de reseñas de hoteles tienen sus términos y condiciones donde subrayan que se los indemnice en caso de alguna difamación difundida sin fundamentos. La mayoría de estas condiciones se encuentran en la letra pequeña de estas páginas y yo nunca me había fijado en ellas sin detenerme a publicar una crítica positiva o negativa. Por lo visto, parece que el miedo a la mala imagen acecha y no estaría mal que revisáramos nuestra libertad de expresión antes de disparar."

Si bien es cierto que Australia queda algo lejos de España, me hizo reflexionar y quiero expresarles con sinceridad, mis queridos lectores, que intento callarme antes de afirmar algo que pueda llevar a la difamación sin fundamentos, empero, no me callaré, ni me harán callar, si mi intención es colaborar a mejorar lo que, de hecho, se hace mal. No se puede permitir que en un hotel de lujo, con el paso del tiempo, adquiera prácticas, o mejor dicho, vicios de hostal de estación de tren de provincias. En España, muy a mi pesar, tales vicios los he encontrado con más profusión que en el resto de Europa, salvando algunos casos.

Comenzaremos en la próxima entrada del blog con Galicia y Asturias.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El quejica. Manual del turista educado. 5ª entrega

El turista quejica, suele tener una edad avanzada (más o menos a partir de 55 años), viaja siempre en compañía de una señora, generalmente obesa y con rizos en el cabello fijados con laca barata. Él, casi siempre es calvo, con barba descuidada, no muy alto, con incipiente panza cervecera y -siempre- usa gafas de sol. Lectores, si alguno de ustedes coincide en un hotel con un huésped de estas características sepan, casi con toda seguridad, que se han topado con un quejica.

Este tipo de persona se caracteriza, ante todo, por estar continuamente protestando por cualquier incidencia que ocurre en un hotel, por indiferente que parezca. Siempre que pasa por delante del mostrador de recepción, como si un gran imán le atrajera, no puede evitar acercarse a quejarse por alguna circunstancia acaecida. Que si el agua de la ducha sale muy fría o muy caliente, que si los vecinos de la habitación de al lado han estado toda la noche "tracatraca-tracatraca", que si un niño no paraba de llorar, que el zumo de naranja del desayuno no era natural, que el agua de la piscina está muy fría, que en el tratamiento de masaje del Spa le han dejado mal la espalda, que la mesa donde suelen desayunar estaba ocupada por un congreso de "hindúes", que han tenido que esperar al taxi más de dos minutos, que el aire acondicionado de recepción está muy alto, que el colchón es incómodo y además no es de látex, que el restaurante tiene poca luz, y así hasta el infinito de absurdas quejas infundadas, basadas tan sólo en manías descerebradas de gruñón talludito.

Al menos, podemos afirmar que, al margen del personal del hotel, el resto de los huéspedes no tenemos que sufrir semejante personalidad. No, craso error. El quejica tiene por norma elevar sus quejas al primero que se le ponga por delante. Por tanto, intente esquivarle en la hamaca de la piscina o en el "brunch" o en la cena o en donde sea. Apártese inmediatamente de él y no le de pie a que comience con su retahíla de "nauseas existenciales". Evítele. Es un autentico cenizo. Y como dice Carlos Andreu en su libro "Del ataud a la cometa" (muy aconsejable), si quiere ser feliz, evite a toda costa al cenizo.
Otras veces, sucede que sí, que  le molesta directamente pues usted está esperando detrás, en el mostrador de recepción, mientras él a voz en grito, protesta porque su botella de champán no estaba lo suficientemente fría. En ese caso no puede hacer otra cosa que esperar pacientemente pero no le mire a la cara, no vaya a ser que crea que le interesa su "vómito social" y cuando acabe con el de recepción la emprenda con usted.

Por último si usted, lector, es el quejica del que hablo, aparte de mostrarle mi respeto, no pretendo desanimarle pero esta enfermedad es casi incurable y absolutamente crónica. No cabe pues otra cosa que aceptarlo, consultar el libro de Carlos Andreu por si queda alguna posibilidad y, por el bien de todos, viajar lo menos posible, hasta -con ayuda y esfuerzo- paliar la enfermedad. Con lo bien que se está en casa, caballero.

jueves, 14 de octubre de 2010

El obsceno. Manual del turista educado. 3ª entrega



Capítulos anteriores:



El capítulo que nos ocupa merece, cuanto menos, un estudio pormenorizado. Desgraciadamente, la figura del obsceno -por llamarla de alguna manera- es ya muy común en la mayoría de los hoteles con clase. No me quiero imaginar cómo será en los "resorts" de camisetas de tirantes o en los "todo incluido" de pulseras de colores y bandejas de acero inoxidable.

- Como detectar al turista o a la turista obscena.

Tenemos varias maneras de averiguarlo.

El obsceno - o el mirón hablando en castizo-  es esa persona que siempre está mirando a los demás menos a los acompañantes con los que se encuentra. Si mientras mira sonríe tenuemente, más que obsceno es "salido". Si lo hace en la piscina del hotel es un guarro. Si lleva bañador "tipo nadador", aléjese de él aunque no cumpla nada más que esta última cualidad. Esta prenda es la más antiestética que conozco después de la camiseta interior de tirantes.

El obsceno suele usar los espacios comunes del hotel con muy poca ropa. No entiende el significado de pudor. Regla de oro: El grado de obscenidad de una persona es directamente proporcional a la falta de ropa que lleva en ese momento.

La obscena -o guarra en román paladino- suele quitarse la parte superior del traje de baño incluso enfrente de la piscina para niños. Su falta de pudor es tal que hasta pasea por las zonas de piscina del hotel de esa guisa. Por cierto, siempre cerca de ella habrá un obsceno, o varios, mirando, con sonrisa tenue y bañador "tipo nadador". Y ello será así aunque la "modelo" esté desprovista -aparte de su sostén del traje de baño- de cualquier proporción estética de belleza.

Nos podemos encontrar con obscenos en muchos "lounges" de hotel. Son obscenos esa pareja que se pegan el "filetazo" casi encima del piano de la sala, mientras está repleta de gente y el pianista, inmutable continua tocando "Moon river". También lo son si se lo montan igual en las tumbonas de la piscina. En definitiva, son todos aquellos que practican el "semisexo" en cualquier lugar del hotel menos donde deben, es decir, en su cama.

Son obscenos esas personas que en el vestuario del Spa dejan en todo momento su "minga" al aire aunque en ese instante haya entrado una camarera a limpiar. Nota. Juro que me ha pasado (no lo de la "minga" sino la entrada intempestiva de la camarera al vestuario). Es tan incomprensible la actitud del señor con el "cimbel al viento" como la de la camarera que entra cuando hay clientes en el vestuario.

Son absolutamente guarros los que en los restaurantes o bares de la piscina comen sin camiseta, con el torso al descubierto. Muchos "resorts" de lujo no ponen impedimento a esta atrocidad y falta absoluta de higiene.

En definitiva y, por desgracia, hay que compartir muchas veces estancia en un hotel -aunque sea de lujo- con este tipo de personas. Ya que no podemos evitarlo, al menos que este capítulo sirva para localizarlos y, de alguna manera, poder evitarlos. Eso sí, siempre con la muy buena educación que nos caracteriza.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La Ley de la Barra



España es el único país del mundo -que yo conozca- donde más importancia se le da a las barras. No me refiero a esas barras donde algunas mujeres despendoladas hacen piruetas, ni a las barras de labios, ni a las de helado. Me refiero a las barras de un bar o a los mostradores de atención al cliente en un hotel.

Después de varios años de estudio e investigación he llegado a demostrar empíricamente lo que le he denominado "la Ley de la Barra". Dicha ley consiste en lo siguiente:

Una barra de un bar, por muy grande y extensa que sea, es ocupada total y absolutamente por tres personas, independientemente de su longitud. Me explico.

El ser humano español, tiende de manera innata, a colocarse enfrente de una barra de bar de tal manera que no deje hueco ni paso alguno a su derecha e izquierda. Con tal fortuna que sólo tres personas pueden ocupar totalmente la extensión de la barra sin opción a que un cuarto acceda cómodamente a la misma. El primero se sitúa a la izquierda de la misma (de la barra) pero dejando un hueco a su izquierda  (del que ocupa la barra) donde otra persona no cabe. Justo delante de él el camarero le sirve lo solicitado. A su derecha coloca el periódico abierto de par en par. La segunda persona se sitúa a su derecha (a la izquierda ya hemos visto que no puede) dejando más o menos medio metro de holgura con su compañero -no vaya a ser que se rocen-. Este coloca un taburete justo a su derecha  (que nunca usará) para que el tercero tenga que ocupar lo que resta de barra sin que le estorbe lo más mínimo. El tercero entra en juego y, en vez de ponerse en la esquina, también, como el primero, deja un espacio a su derecha donde un cuarto no entraría normalmente.

Conclusiones:
- Ninguno de ellos ha pensado en ningún momento en facilitar el acceso a un siguiente cliente que tiene su mismo derecho a estar cómodo.
- Ninguno de los tres que llenan la barra, quieren ser minimamente molestados por el resto.
- Y lo peor, ninguno lo ha hecho conscientemente. Por tanto se demuestra que los españoles llevamos la ley de la barra en nuestro código genético.
- Una cosa es defender el espacio vital de uno mismo y otra es dejar sin espacio a los demás y que no nos importe un pimiento.

En el resto de Europa, no se crean que van mucho más adelantados. Cada vez con más frecuencia se van utilizando en bares y restaurantes estas barras. Pero funciona casi a la inversa. Es el mismo local el que coloca taburetes fijos e inamovibles uno al lado del otro. Tan físicamente unidos que a un señor corpulento le cuesta dios y ayuda poder trepar y acoplarse al mismo. Cuando todos se encuentran sentados, incluso algunos traseros llegan a chocarse. Parece una lata de sardinas. Con ello, los dueños del local consiguen erradicar la "ley de la barra" de una manera impositiva, obligándote a estar sentado. Como cualquier español sabe, eso de estar sentado en una barra es antinatural; es de pie como se disfruta de ella, pero ningún extranjero sabe estar en una barra si no es sentado, aunque sea juntado cachete con cachete.

Por último, podemos realizar una interpretación extensiva de esta ley a los mostradores de recepción y "concierge" de un hotel. Si bien no se cumple como en los bares, en nuestro estudio hemos llegado a la conclusión que la ley se convierte en "Atractiva". Me explico. El mostrador de recepción atrae a cualquier cuerpo situado a su alrededor hasta una longitud proporcional al tamaño de la barra.
¿Se han fijado cuántas veces el mostrador de recepción está ocupado por personal del hotel? (me refiero a su parte exterior de consultas). No es difícil tener que cortar una conversación del recepcionista con el portero, una camarera o incluso algún botones porque hemos llegado a realizar el "check-out". Y es que, cual si se cayera, la barra atrae los cuerpos, sobre todo por la zona del codo que, de una manera rápida y eficaz, queda adherida a su superficie poniendo, a su vez, la lengua del adherido en funcionamiento y casi nunca su cerebro.

jueves, 20 de mayo de 2010

El lujo de los pequeños detalles



Algunas veces puedo dar la sensación de ser un fanático del lujo y de la ostentosidad, nada más lejos de la realidad. Tan sólo quiero huir de lo vulgar. Decía Chesterton que vulgar es estar delante de algo increíble y maravilloso y no darse cuenta de ello. Pues bien, ese es mi lema y, para conseguirlo, afirmo que no hay nada mejor que cuidar particularmente los pequeños detalles de todo lo que nos rodea. Concretamente, en el tema que trata este blog, puedo llegar a demostrar que un hotel de lujo no es el que tiene la grifería bañada en oro sino el que cuida hasta la saciedad la perfección en los pequeños detalles, sobre todo de servicio, de su cometido.

Para muestra, voy a relatar algunos puntos que, a simple vista, pueden pasar inadvertidos pero demuestran lo dicho anteriormente y que, creo, deben ser tenidos en cuenta por los grandes hoteles.

1.- Al hacer el check-in en un hotel, hay que devolver al cliente inmediatamente su documento de identidad. La fotocopia debe hacerse al instante y no vale que el botones suba a la media hora a entregarlo o, lo que es peor, que a la salida del hotel, nos peguen un grito llamándonos para recogerlo en recepción.

2.- Muy al hilo de lo anterior, es un detalle muy de agradecer, llamar por teléfono antes de entrar y molestar en la habitación. Por ejemplo, si hemos venido en coche y nos lo aparca el portero, mejor que nos llame antes de plantarse en nuestra habitación para devolver las llaves. La hora después del check-in es intensa, donde, salvo que haya servicio de mayordomía para deshacer maletas, te encuentras en esa labor, te duchas, cambias de ropa, etc. Es muy molesto en esos instantes que te interrumpan para entrar en tu cuarto.

3.- La camarera de habitaciones debe estar segura de que no hay nadie en la habitación para proceder al servicio de "turn-down" o segunda entrada a la habitación. Es conveniente ayudarla con los colgadores que penden del pomo de la puerta.

4.- A la hora de hacer la cama por parte del servicio del hotel, hay que tener en cuenta que el "remeterlas" muy apretadas entre sí, hasta el punto que tienes que ser Rambo para poder abrir la cama, es propio de hostales baratos. La cama debe estar bien hecha y debe abrirse suavemente.

5.- El extremo opuesto también es de hotel de barrio, es decir, utilizar un edredón nórdico y dejarlo caer como si lo hubieran tirado de un tercer piso. Salvo en países escandinavos, los europeos estamos acostumbrados a dormir con sábanas y mantas. Solo los idiotas se tapan con el cubrecama; pieza esta que solo sirve para embellecer mientras no dormimos.

6.- A la hora del desayuno, en la mayoría de hoteles suele ser tipo buffet, los camareros deben estar pendientes de retirar los platos que se hayan utilizado en la mesa y que estén vacíos, de tal forma, que los comensales estén cómodos a la hora de volver a coger otro y no se tengan que ver en la difícil tesitura de poner varios platos uno encima de otro, cual número de circo. El camarero debe estar también atento para reponer algún cubierto si en la retirada del plato se encontraba el antiguo.

7.- Los camareros, con la elegancia del que parece que no lo está haciendo, deben mirar a los ojos de los clientes por si ellos requieren su llamada. A mi juicio es la Regla de Oro del buen camarero. Los malos camareros siempre miran hacia abajo porque saben que, de esa manera, será más difícil conseguir que el comensal capte su atención y, por tanto, trabajarán menos; o eso creen ellos. El llamar a un camarero a gritos, o lo que es peor, con un chasquido de dedos, solo cabe en mentes depravadas absolutamente repletas de vulgaridad.
En este punto quiero comentar lo que me acaeció en The Ritz London. Estar en los pequeños detalles no es una tarea conquistada para nadie y requiere un esfuerzo diario de profesionalidad.
Me sucedió que en el último desayuno antes de mi partida, no se encontraba el jefe de sala y los camareros no estaban supervisados mientras mi acompañante y yo disfrutábamos en el precioso "dinning room" del hotel. Pues bien, a diferencia de lo que había sucedido días atrás, hubo un momento en que tardé más de tres minutos en que un camarero se cruzara la mirada conmigo. Había ocho mesas y cuatro camareros, suficiente para que no anduvieran muy estresados. La "descarga" de tensión al no encontrarse el jefe hizo que se bajara la guardia en el servicio.
Por favor, camareros, mirada alta y sonrisa en la boca. Quien lo lleve a cabo le aseguro que ascenderá rápido y se sentirá orgulloso, hay muchos clientes y jefes que saben agradecerlo.

8.- Aunque ya muchos lo hacen, es un detalle de cortesía por parte del hotel y muy de agradecer, depositar por la tarde una botella de agua mineral en cada una de las mesillas de noche acompañada de una pequeña vitola donde se explique que es por cortesía del hotel. El agua es un bien universal y no se debe cobrar. El vino también lo es pero esto ya son otros menesteres.


Como se ha podido observar, en este texto solo he hablado de cosas tan comunes como el agua, una mirada a los ojos, una sonrisa, una cama, una sábana, una llamada de teléfono, un plato.
No he hablado de caviar, ni de reverencias, ni de altanería ni de dinero. Tan solo he hablado de los pequeños detalles para hacer la vida agradable a los demás.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Las preguntas prohibidas




Continuando con mis directrices sobre usos, costumbres y maneras de muy buena educación, quisiera centrarme en "las preguntas prohibidas". Tales cuestiones son las que el personal de cualquier hotel, jamás, bajo ninguna circunstancia, debe realizar al cliente. Y si se ve abocado ha hacerla, sólo la hará en la más estricta privacidad. Bien, pasemos a enumerarlas:

1.- ¿Camas separadas o cama de matrimonio? Si me hacen esa pregunta durante mi "check-in" en la recepción de un hotel, no vuelvo más. Es más, si no fuera por mi exquisita educación, en ese momento me iría. ¿Por qué el señor con barba que está haciendo la entrada como yo se debe enterar si duermo en cama matrimonial o separada? ¿Qué privacidad es esa? Si yo tengo 80 años y mi acompañante 25 y a esa pregunta contesto cama de matrimonio, ¿Qué pensaría el señor con barba?¿Por qué el recepcionista me debe hacer pagar -aparte del precio de la habitación- ese mal trago? Pues no, nunca hay que hacer esa pregunta. Por dos motivos. El primero porque es en la reserva donde se especifica el tipo de cama; por tanto ya lo sabe de antemano. Segunda, de ser más que necesario plantear la cuestión, se debe hacer con tanto esmero que sólo la persona que realiza el "check-in" se entere, ni siquiera su acompañante si es que están juntos en ese momento. Lógicamente, el señor de barba seguirá sin conocer mis intimidades.

2.- ¿Han consumido algo del mini-bar? Desgraciadamente es la pregunta que más veces me han hecho en un hotel. Siempre tengo la idea de responder: "Pues suba usted y compruébelo". Nunca he contestado así porque es una grosería, pero lo pienso. ¿Por qué el cliente debe llevar la contabilidad de sus consumiciones? Para que el personal de recepción pueda omitir la pregunta, el hotel debe contabilizar a través del servicio de camareras las consumiciones que hemos hecho en el minibar. El último día, en el momento del "check-out", desde recepción se le da un aviso a la camarera de guardia para que lo compruebe un momento mientras a uno lo atienden en recepción. Siguiendo con el ejemplo anterior, el señor de barba (he vuelto a coincidir con él en el "check-out") está escuchando que en mi estancia de tres días he bebido 8 güisquis, 4 ginebras y 3 rones. Por tanto, la idea que ese señor con barba se lleva de mi es que soy un viejo verde lleno de "pasta" que se junta con jovencitas cazafortunas, borracho y que le gusta el "mambo" aunque su físico no esté a la "altura" ni siquiera con la ayuda de la industria farmacéutica. Y la realidad puede ser esa u otra muy diferente. Por ejemplo que yo soy el abuelo de la niña, que ella va a dormir sola en la habitación pues yo vivo en esa ciudad y que a mi nieta le encanta invitar a tomar una copa a sus amigas a la habitación. No juzguéis y no seréis juzgados. Sí, ya sé lo que piensan, el caso dos es de ciencia-ficción. Yo opino de igual manera.

3.- ¿Quiere que le retire el plato? ¿Cómo que si quiero que me retire el plato? Lléveselo inmediatamente y no vuelva a preguntar. Si en el momento del desayuno nos sucede esta tesitura, no preguntaremos, retiraremos y sustituiremos por otro, aunque el desayuno sea "tipo buffet". Sí, han oído bien; lo digo porque es de muy mal gusto dejar la mesa vacía mientras se realiza una comida. Ya he hablado en otras ocasiones sobre esta comida así que me remito a lo anteriormente escrito. Regla de oro: en caso de duda, se retira el plato.

4.- ¿Otra vez por aquí, Sr. Fulánez? Conozco matrimonios que se han roto por esta torpe e innecesaria pregunta de un camarero o recepcionista "quedabien". Si soy un cliente asiduo del hotel, o al de recepción se le queda fotográficamente grabada la foto de la señora que me acompaña o jamás se atreverá a preguntar. El caso real trata sobre este Sr. Fulánez que un mes antes había estado con la secretaria "solucionando unos asuntos" y, un mes más tarde aparece con su mujer. Por favor, personal de un hotel, no hagan jamás esta pregunta.

5.- Sr. Fulánez, ¿Quiere que subamos para realizar el "turn-down" en su habitación? Existen varios mecanismos para comprobar si el cliente ha dejado la habitación por la tarde para poder hacer este servicio; y si no, nos las inventamos. Solo, en el caso de que el cliente no salga de su cuarto, dejaremos de hacer el "turn-down" y nunca lo preguntaremos, por tanto.

6.- ¿Quiere que le reserve una mesa para cenar en nuestro restaurante? Esta pregunta solo está indicada en el supuesto de que conseguir mesa en dicho restaurante sea muy complicado y tenga mucha fama. Si no fuera así, no debemos poner en un aprieto al cliente que quiere cenar en el restaurante de la esquina tranquilamente.

7.- ¿Qué tal ha pasado la noche? Esa pregunta puede llevarse como contestación lo siguiente: Pues con atroces hemorroides, malestar general, la próstata no me dejaba conciliar el sueño y una acidez de estómago de narices por haber cenado en el bar de la esquina. Como pueden comprobar es una pregunta que (para una persona educada) tiene siempre implícita la respuesta; muy bien, gracias. Preguntar por preguntar a un cliente de hotel es de primerizo y no por estar suscitando constantemente el diálogo con el huésped lo estamos haciendo mejor.







lunes, 22 de marzo de 2010

The Westin Palace, Milán









Es muy complicado elegir un hotel en Milán puesto que la oferta es enorme. Me he decantado esta vez por el Westin por dos motivos; el primero porque ha sido elegido el hotel con la tercera mayor puntuación en Italia según la revista "Travel and Leisure 500 World´s Best Hotels 2010", detrás del "Grand Hotel Baglioni" de Bolonia y de "Il San Pietro" en la Costa Amalfitana; el segundo porque alguno de mis lectores me lo ha solicitado.

Web

Con una web muy funcional, compartido su diseño con todos los Westin del mundo, la del Palace de Milán no tiene ningún elemento diferenciador al resto. No puedo ponerle muchas pegas, tan solo que me parece un tanto escasa de información y de fotografías pero, no puedo achacar tal escasez al hotel sino a la cadena Starwood a la que pertenece dicho hotel. Eso sí, tiene una facilidad enorme para consultar con rapidez y clarividencia la disponibilidad y precio de las habitaciones. El sistema de reservas es también rápido y claro, propiedad de Westin.

Check-in

Este viaje no lo realicé solo con mi acompañante. Con dos amigos más compartimos esta experiencia y, es cierto, los cuatro la recordamos con gran cariño y alegría pues fueron dos noches en Milán llenas de bonitos recuerdos.
El avión aterrizó, esta vez en Bérgamo y decidimos probar el servicio de "shuttel bus" hasta "Milano Centrale", estación de ferrocarril de la ciudad. Aunque el viaje no es muy largo, echamos de menos un taxi, por tanto, nada más llegar al final del recorrido del bus, nos montamos en uno que nos llevó directamente al Westin Palace. Las dos habitaciones, categoría classic, estaban a mi nombre y el proceso de check-in fue rápido y eficaz. Muy de agradecer pues eran ya las nueve de la noche y una mesa reservada nos esperaba en el restaurante "Papermoon", uno de mis preferidos de la ciudad situado en la Vía Bagutta, paralela a Montenapoleone. Justo el tiempo necesario para deshacer malamente la maleta y darnos una ducha, el taxi nos dejaba en la puerta a las diez de la noche. A "Papermoon" no van turistas, es frecuentado por la clase media milanesa y, créanme, merece la pena.
Al regresar, pude empezar a investigar la habitación, un detalle que me agradó fue que el "turn-down" estaba hecho. La "room" en tonos ocres era espaciosa con muebles de madera noble pero sin ninguna ostentosidad, un poco anticuado, eso sí, el cuarto de baño con dos lavabos en mármol y grifería monomando. La bañera disponía de mampara y no de cortinilla, algo muy de agradecer y las "toiletries" eran de "Heavenly", igual que la cama registrada por Westin "Heavenly Bed". El problema surge cuando nos encontramos con la moqueta, como sucedió. Detesto ese nido de ácaros pero, qué le vamos a hacer, son reminiscencias del pasado que aún no se han depurado.

El desayuno, no tuve ocasión de probarlo. Sí le eché un vistazo ya que era "tipo buffet", bien surtido y ordenado. Sucede que mis acompañantes y yo, preferimos desayunarnos en "Cova", la "pasticceria, confetteria" más emblemática de Milán, abierta desde 1817, situada en un lugar privilegiado de la calle Montenapoleone. Su "panettone" es el más famoso del mundo. Sentarse en una mesa junto a "momias" con peluca portando caniches malcriados, "blaziers" de colores chillones y corbatas estampadas, "gafas de Prada XXL", fusiladoras de Visa haciendo un "break", "autobronceados de toallita", rusos que pagan en Gucci con "cash"... es todo un espectáculo digno de admirar el periplo de la clientela de Cova.

El Hotel

The Westin Palace Milan combina, con resultado muy aventajado, el ser un hotel de negocios y de descanso y serenidad; ciertamente pocos pueden permitirse ambos privilegios.
Situado en un extremo de la Plaza de la República, si bien es cierto que queda un poco lejos del Duomo, Spiga, Corso Como, etc, hay que afirmar que está muy bien comunicado en metro, justo enfrente del hotel. Parada esta (República) que comparte con otro hotel emblemático de la ciudad, el "Principe di Savoya". Si uno no se quiere complicar, mejor taxi.
Como sucede en ya todos los Westin y en casi todos los hoteles de Europa, tienen una política de no fumar en todas las instalaciones del hotel. El Westin tiene un detalle con los fumadores al sacar unas mesas fuera, justo en la esquina del porche donde -gracias al buen tiempo- pasamos muy buenos momentos mis amigos y yo degustando buenos gin-tonic y controlando la entrada y salida de los huéspedes del hotel, buen escaparate.
El restaurante "Casanova", tampoco lo probé, ofrece cocina italiana europeizada pero no creo que sea un emblema en la gastronomía de la ciudad.
El "lounge bar", muy atractivo y acogedor con sillones tipo "chester" invita a tomarte una última copa antes de acostarte.
Posee tratamientos de Spa aunque no tiene piscina de hidroterapia. Sauna cómoda y gimnasio bien repleto de maquinaria que yo jamás utilizo en ningún hotel ya que visito los hoteles para descansar y pasármelo bien, no para sacrificarme y sudar camisetas.
El servicio de "concierge" multilingüe", muy eficaz para reservas en restaurantes. No hizo falta hablar en inglés puesto que uno de mis amigos hablaba italiano fluido.

Check-out

Sin inconvenientes y todo en regla, con recepción muy bien atendida tanto en buen servicio como en número de personas, el taxi ya estaba esperando en la puerta para conducirnos a Bérgamo pues esta vez no deseamos volver a pasar por el maltrecho autobús que parte desde la estación Central.

Comentarios finales

Milán es mi ciudad favorita, plagada de muy buenos hoteles. Por citar algunos, el "Grand Hotel et de Milan", el "Bulgari", el "Seven Stars Galleria" situado en las galerías Vittorio Enmanuelle", el "Carlton Hotel Baglioni", el "Exedra" de la cadena Bóscolo, el "Hyatt", el "Four Seasons", "The Gray".

Para disfrutar de la gastronomía milanesa no hace falta frecuentar locales con precios disparatados; recomiendo "Il Solferino", comida tradicional ; "Asso di Fiori", situado en el paseo del "Naviglio Grande" donde se degusta verdadero queso italiano. Por último el "Corso Como 10", ambiente "chic" y desenfadado para un almuerzo o cena rápidos.

A mi entender, París y Milán son las ciudades más caras de Europa y es difícil encontrar habitación en alguno de estos hoteles por menos de 300 euros la noche. El Westin, sin embargo, ofrece en determinadas temporadas precios algo más atractivos. Quiero hacer esta anotación debido a que algún seguidor me achaca que hablo siempre de los hoteles más caros. Como se ve, no siempre es así. Aunque no es el caso de esta visita que tuve a Milán, he encontrado habitación en este hotel por 130 euros.
A ser posible, intente visitar Milán de lunes a jueves donde se encuentra en todo su fragor la vida milanesa, abarrotada de metrosexualidad y glamour al más puro estilo italiano.

martes, 16 de marzo de 2010

Qué es y cómo debe realizarse el "turn down"



El "turn down", también llamado servicio de "coberture", cobertura o descubierta, es la segunda entrada en la habitación por el equipo de camareras al caer la tarde.
Dicho servicio tiene como finalidad disponer la "room" para que el cliente, una vez vuelva a su cuarto para pasar la noche, se lo encuentre listo con detalles muy agradables que le ayudarán a pasar una buena noche.

Una buena cobertura consta de una apertura delicada de la cama y retirada del cubrecama. Si el cabecero de dicha cama es de material no sintético, de madera noble o delicado, se debe cubrir con un paño de hilo que suele llevar bordado el emblema del hotel.

Se debe colocar otro paño, a modo de alfombra, a cada uno de los lados de la cama y depositar encima las zapatillas.

Como no puede ser de otra manera se procede a cerrar las ventanas y persianas y descorrer las cortinas para conseguir oscuridad.

El "turn down" también consta en la reposición de las "toiletries" que se han ido gastando durante el día, sobre todo el "shower gel" y el champú. Las toallas usadas que el cliente ha abandonado se deben reponer. En cada mesilla de noche se depositará una botella de agua mineral con una copa, nunca jamás un vaso. Ahora que hablo de vasos, permítanme que les comente que los detesto salvo cuando, en algún cóctel, su servicio es necesario. El agua ha de beberse en copa de cristal, a ser posible, cristal muy fino.

No es este el momento de proceder a volver a limpiar la habitación. Es de buena educación que el huésped mantenga la habitación ordenada en todo momento para que la camarera pueda realizar la cobertura con comodidad y no tenga que ir saltando obstáculos de zapatos, bolsas o enseres repartidos por el suelo de la habitación. Para algo están los armarios y los cajones.

Si durante el día nos han proporcionado una bandeja de frutas de temporada, si tal fruta nos la han servido pelada y cortada -como debe ser servida-, se procederá a su retirada o reposición. La fruta es perecedera y se oxida.

Por último, se agradece el detalle de ofrecer algún chocolate; algunos hoteles optan por depositar finamente pétalos de rosas encima de la cama. A mí no me gusta esa práctica, aparte de ser un tanto cursi, hay quien es alérgico a las flores. Otro detalle que se agradece es dejar en la mesa de noche o encima de la cama una pequeña tarjeta con la previsión meteorológica del día siguiente o con alguna noticia de relevancia -lógicamente relacionada con el hotel- que la dirección considere conveniente dar a conocer al cliente. Debajo de dicho tarjetón, es de buen gusto dejar la cartulina que contiene la petición de desayuno en la habitación para que se pueda rellenar y colgar del pasamanos de la puerta.

Para ayudar al servicio se recomienda a los clientes del hotel que coloquen la etiqueta de "entry", o la proporcionada en cada momento, colgada del pomo de la puerta para que se proceda a realizar dicho servicio.

El servicio de cobertura de habitación es un medidor excelente para afirmar que nos encontramos ante un hotel de lujo con muy buen servicio. Un hotel que no lo tenga, no se puede considerar excelente por muchas estrellas que posea. Un hotel que posea dicho servicio y lo haga mal; debe mejorarlo rápidamente o eliminarlo radicalmente. Lo que se hace regular, o se mejora o no se hace. El peligro y el desastre de este servicio radica cuando el cliente -una vez llegado a su habitación- debe llamar por teléfono para solicitarlo puesto que se ha encontrado su cuarto igual que antes de salir a cenar. Un fracaso semejante no se lo puede permitir ningún gran hotel.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cómo diferenciar un hotel de lujo de un "pufo" (2ª entrega)



7- Suelen ser fiables las páginas como esta -lógicamente- donde vienen reflejados comentarios sobre hoteles. Pero si lo que buscas antes de hacer una reserva es ver los comentarios que han hecho otros clientes respecto a su estancia en un hotel determinado, huye de esas páginas que incluyen desde un "top luxury" hasta el "Hotel Palas" que no "Palace". Es decir, no valen las que contienen críticas de hoteles de arrabal ni las que engloban desde el mejor hasta el peor.


8- La fiebre de las ofertas o "packages" ha llegado hasta la hostelería de lujo. Es un hecho que hay que aceptar. Ahora bien, ten cuidado de esos hoteles que, en tarifa web (oficial) te dan un precio y puedes encontrar el mismo hotel y la misma habitación en las mismas fechas un 30 o 40% más económico en una central de reservas o en una web de esas generalistas de reservas de hoteles. Es injusto pero sucede, tal acto le resta clase y gallardía al establecimiento que debería cuidar el importe de sus tarifas en toda la red y, muy importante, también están obligados a cuidar de que la solicitud de precio vía telefónica directamente con reservas del hotel vaya en consonancia con las consultadas a través de internet.


9- Si lo hemos hecho mal y nos vemos inmersos en un "pufo" de hotel, lo primero es no ponernos nerviosos. Lo segundo es jurar no volver a pisarlo y eliminarlo de nuestra base de datos y lo tercero es jamás decirle a nadie que se ha estado alojado en semejante recinto. Está de mas quejarse puesto que el error no ha sido del hotel sino tuyo por no haberte asesorado bien.


10- Nunca, jamás, bajo ningún concepto, hagas caso de esa pareja de amigos tuyos que te intentan asesorar sobre un viaje si ellos han realizado alguna vez un "crucero" con una compañía que no sea "Silversea" u otra muy parecida. Eso que muchos llaman "cruceros" no son otra cosa que fletamentos de barcazas de más o menos envergadura, absolutamente poblados de camisetas de tirantes y obscenos "top-less" con camarotes más poblados que el de los Hermanos Marx y con un menú más repetitivo que el de un mal restaurante de polígono. Salvo si deseas dar la vuelta al mundo en un camarote suite del Queen Elisabeth II, si intentas tener clase, evita los abordajes a semejantes buques.


11- El número de estrellas no siempre es correlativo a la categoría y a la clase del hotel. Nos podemos encontrar con un hotel de cinco estrellas pero sin cobertura de ninguna central de reservas ni de ninguna cadena hotelera. De elegirlo, seguramente estamos abocados al fracaso. A mí me ha pasado alguna vez, no soy perfecto. Detesto los hoteles calificados como cuatro estrellas superior. En definitiva, guíate mejor por el prestigio de la cadena hotelera a la que pertenece el local que por el número de estrellas de un hotel y recuerda que en Francia, la máxima categoría son 4 estrellas, no 5; aunque esto cambiará en breve.


12-Hay portales generalistas de reservas de hoteles que, bajo el reclamo de reservar una habitación más barata, no te proporcionan el nombre del hotel hasta que has pagado (y suele ser tarifa "non refundable"). Bien, ante esto que veo muy bien para cualquier hotel normal, solo me cabe decir que si sueles hacer este tipo de reservas, mejor que no sigas leyendo mi blog. Reservar un hotel con clase de esta manera demuestra la clase de la persona que hace la reserva. Y, aunque los hoteles con clase no suelen colaborar con este tipo de tarifas y webs (a algunos se la cuelan), también demuestra la clase de la hospedería.

viernes, 26 de febrero de 2010

Cómo evitar ser un turista grosero



La clase ¿Nace o se hace? Lo primero, seguro; lo segundo, afirmo que - aunque más difícil -, también. Porque no lo olvidemos, en el siglo XXI la clase no es otra cosa que la muy buena educación, el saber estar como se debe estar en cada momento y las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida. Por tanto, no nos confundamos, la clase no tiene que ver con la alta capacidad adquisitiva -durante la historia pocas veces han ido de la mano- ni con la pedantería cursi y amanerada del que cree que por sus rarezas va a ser aceptado en cierto nivel social.

Vayamos por partes. Hemos dicho que tener clase es:

"La muy buena educación y el saber estar como se debe en cada momento":

Si hay algún error por parte de la recepción en el tipo de habitación que hemos elegido ¿Por qué levantamos la voz? ¿Por qué utilizamos frases soeces como "yo lo he pagado" o "yo soy el que paga"? O como "usted no tiene ni idea, cállese y deme la habitación que había pedido" O como si aún no está preparada "Pues empezamos bien", etc.
¿Por qué en los hoteles de "playa" dejamos las toallas secar en el balcón? ¿Por qué vamos a comer en dichos hoteles en "chanclas"? ¿Por qué en los espacios comunes de estos hoteles los hombres no cubrimos nuestro atractivo pecho con -al menos- una camiseta? ¿Por qué gritamos o levantamos en exceso la voz, aunque nos lo estemos pasando extremadamente bien? ¿Por qué hablamos alto cuando vamos por los pasillos de un hotel, sobre todo si son más de las doce de la noche, creemos que estamos solos en el local? ¿Por qué si utilizamos uno de esos hoteles que -en mi pobre opinión- son detestables llamados "Todo Incluido" nos hartamos como cochinos a comer absolutamente cualquier alimento que se nos pone por delante o bebemos cantidades ingentes de alcohol hasta acabar semiinconscientes en una birria de piscina de azulejo barato; acaso por ser gratis o "ya lo he pagado"? ¿Por qué empujamos como hipopótamos a "culazos" a todo aquel que se acerca a servirse algo en el buffet del desayuno, acaso creemos que se va a acabar y voy a estar 40 días sin comer? ¿Por qué abro y cierro las puertas de acceso a mi habitación y la de los armarios de las mismas dando portazos que serían capaces de despertar a una momia? ¿Por qué tratamos al servicio del hotel como si fueran nuestros sirvientes? ¿Por qué si en un hotel de lujo me exigen cierta etiqueta en el vestir no la cumplo, acaso porque tengo mucho dinero? ¿Por qué no utilizo el albornoz -si es que lo tenemos a nuestra disposición- para desplazarme por ciertos espacios comunes del hotel? ¿Por qué arramblo en mi check-out con todas las "amenities" de la habitación que dejo, incluido el calzador, el abridor de botellas y la "body lotion" que criará malvas eternamente en un cajón olvidado de nuestro cuarto de baño?, ¿Por qué no damos propina ni al botones que acaba de salvar a nuestra querida acompañante de un incedio que hemos tenido en nuestra habitación y sí somos capaces de gastarnos en cervezas baratas el doble del importe que en conciencia deberíamos haber gratificado al héroe de nuestro botones?, ¿Por qué en ocasiones que frecuentamos un hotel de lujo andamos cohibidos como creyendo que no somos de la clase del resto de los huéspedes, acaso no somos todos iguales?

"las reglas básicas de urbanidad y buenas maneras de toda la vida".

¿Por qué no SIEMPRE cedemos el paso un señor a una señora y un joven a un mayor?¿Por qué no SIEMPRE utilizamos en la prestación de un servicio el gracias, habiendolo pedido por favor?, ¿Por qué, al pasear por un hotel no cruzamos una sonrisa con los que están a nuestro alrededor -espero que se me entienda esta frase- ?, ¿Por qué llamamos a gritos al camarero y le tuteamos?, ¿Por qué salpicamos como nutrias en la piscina?, ¿Por qué en los recintos comunes odiamos a los niños que gritan o se portan mal si son solo niños?¿ Por qué, si somos padres, no cuidamos de que nuestros hijos no entorpezcan y disturben el descanso del resto de los huéspedes?¿Por qué bajamos al desayuno con una pinta como si estuvieramos recién levantados, incluidas las legañas, qué sucede que nos da apuro gastar gel por si luego no llega para "apropiarnoslo"?, ¿Por qué atracamos y llenamos el bolso de productos del desayuno, acaso tenemos dinero para una semana en un "resort" y no para un "break" de media mañana?

martes, 16 de febrero de 2010

Cómo diferenciar un hotel de lujo de un "pufo" (1ª entrega).

1- Nunca reserves habitación en un hotel si antes no has visitado su web y te ha convencido. Recela de los hoteles con una web "casera" con pocas fotografías. También, salvo casos muy excepcionales, no frecuentes un hotel donde no puedas hacer reserva "on-line" y tengas que rellenar un formulario.

2- Huye despavoridamente de los hoteles que en su web introducen fotografías donde aparecen personas que se pueden identificar aunque sean anónimas. Aclaro, me refiero a esas fotografías donde aparecen comiendo en el restaurante del hotel varias personas - los hombres en manga corta y "shorts" -, fotos de personas en la recepción con "chanclas"... . Cuanta más resolución y más grande sean las fotos, sobre todo de las habitaciones, mejor será el hotel; esta es una regla que se adecúa bastante a la realidad.

3- Desconfía de los hoteles "satélite"; es decir, de los establecimientos que no están asociados a ninguna cadena hotelera ni a ninguna central nacional o internacional de reservas. Los criterios de calidad de estas cadenas o centrales de reservas (de algunas) son muy exigentes.

4- Cuidado con los hoteles "cometa"; es decir, aquellos que porque han salido una vez en la revista "fasiondelamuerte" y dos veces en "oseaporfavor" parece que alcanzan criterios de lujo y servicio y al año siguiente los dueños rebajan una estrella porque no tienen ni para pagar los impuestos.

5- Si quieres un hotel de lujo no vayas a ninguno que te recomiende una agencia de viajes (de las que todos conocemos); ellas desconocen ese criterio. No diré cual, lógicamente, pero hace poco hice una prueba entrando en una muy conocida y preguntando si podían reservarme el hotel Palazzo Sasso de la Costa Amalfitana. Al requerimiento me contestaron: ¿Dónde está la Costa Amalfitana? Si quieres un hotel de lujo, en un destino de lujo, búscalo tú mismo y procede a reservar cómo ya he comentado en otros "post".

6- Y como ya son varias personas, al menos tres, las que leen mi blog, voy a seguir el consejo de uno que me recomienda no hacer entradas tan largas. En breve continuaremos.

viernes, 8 de enero de 2010

The Ritz London








Web
Si bien es cierto que le hace falta un lavado de cara, la web oficial de The Ritz London www.theritzlondon.com la podemos considerar como práctica y funcional donde no es difícil encontrar la información que se busca. Eso sí, las fotografías dejan algo que desear y los "virtual tours" no funcionan correctamente - algo que suele pasar en las webs de muchos establecimientos. (Tengo el Java bien instalado).No obstante la información es completa y fidedigna con la realidad.

Reserva de estancia
Las opciones no son muchas. Por supuesto, voy a dejar al margen la posibilidad de reservar este tipo de "luxury hotels" por páginas web de mayoristas o por agencias de viajes de arrabal que cuando les solicitas un hotel como este te miran con cara extraña intentando convencerte que vayas a otro cercano pero mucho más barato. Un hotel como The Ritz London solo puede ser reservado de tres maneras;
Una, telefónicamente, hablando directamente con reservas del hotel. Reivindico este tipo de reserva puesto que ya está casi en desuso debido a las guerras de precios. Por supuesto que, cualquier persona - salvo que sea tonta - quiere la mejor habitación al mejor precio con los más extras posibles pero, muchas veces, suele pasar que es por teléfono cuando las consigues. Además, es el momento de empezar a averiguar el trato y el servicio del local. Si quieres un hotel barato, es absurdo intentarlo en The Ritz London.
Dos, a través de su página web. El hotel trabaja con "ihotelier", como muchos. Me parece una forma útil y completa de proceder a una reserva. Además tiene la posibilidad de "currency converter", de seleccionar varios extras y de poder elegir algún "package". No me gustan las opciones "non-refundables" pero, bueno, qué le vamos a hacer. Tiene alguna.
Tres, a través de la central de reservas "The leading Hotels of the World" www.lhw.com. Aconsejo tener siempre en cuenta esta opción. Se puede realizar a través de su web o telefónicamente eligiendo el idioma. Es la principal central de reserva de hoteles de lujo del mundo, en ella están asociados la mayoría de los mejores hoteles. Es aconsejable hacerse socio de esta central obteniendo la tarjeta "Leaders Club". Dicha tarjeta te da tratamiento VIP, "upgrade" de habitación y algunas "amenities" de regalo. La básica es gratuita. Pues bien, esta fue la opción que elegí para reservar tres noches - del 1 al 4 de enero de 2010 - en The Ritz London. La realicé telefónicamente y la operadora (trabajan todos en Europa desde Munchen - me parece-) tuvo un trato conmigo encantador, se puso en contacto telefónico con el hotel para solucionar y aclarar el tipo de cama de la habitación. Al final opté por un paquete weekend con desayuno e impuestos y tasas incluidos por un precio total de 975 libras esterlinas. El tipo de habitación fue "Superior King". Lo explicaré más abajo. La política de cancelación muy buena, sin penalización si cancelas hasta las 13:00 horas del mismo día.

Check-in
The Ritz London es el hotel que cualquier amante de los hoteles debe conocer. En el 150 de Picadilly y, justo a la salida de metro de "Green Park" "mapa" encuentras su fachada llena de clase y de historia que, a cualquier turista que pasa por delante, le hace desviar la mirada con la incógnita de qué se mueve dentro.
En nuestro caso opté por el "Gatwick Express" hasta Victoria y desde allí, una sola parada de metro a "Green Park". Buena elección ya que el "New Year´s Day Parade London" mantenía cortada Picadilly para los taxis. No obstante, la mejor manera de llegar a The Ritz London es en taxi por su entrada de "Arlington Street".
La impresión al entrar por su puerta giratoria, una vez saludado al portero es la esperada, a la izquierda el mostrador de recepción y un poco más adelante a la derecha, el "concierge". Todo lujo y distinción. Muy amablemente pero sin pedantería nos recibió el recepcionista y, rápidamente nos preparó la entrada. Sucedió que eran las dos de la tarde exactas y aún le faltaba a la camarera jefa dar el visto bueno a la preparación de la habitación por lo que un mayordomo, de impecable uniforme entre frac y chaqué nos acompañó a un salón "The Queen Elizabeth Room", donde esperamos a que la habitación estuviera totalmente lista. La verdad era el primer día del año y este pequeño contratiempo fue gratamente comprendido, no solo por la belleza del salón donde esperábamos sino por la amabilidad con la que nos acompañaron.

Habitación
Al poco tiempo el mismo mayordomo nos acompañó a la "room" cuya entrada fue muy agradable. Quién espere en The Ritz London una habitación de última generación con diseño minimalista y muebles de estilo vanguardista que no reserve aquí. Los muebles son de estilo isabelino, la habitación - Executive King - debido a un "upgrade" por ser miembro de "Leaders Club" suficientemente amplia para no estorbarse dos personas, estaba preparada con una botella de "champagne", fruta fresca, frutos secos y un libro de recetas de té obsequio para mi acompañante; todo ello de cortesía por parte del hotel. La cama, de "King size" lujosamente decorada pero blanda de más y, junto con las almohadas, podemos decir que fue lo peor de la habitación. No, lo peor fue el aparato de aire acondicionado que no dejaba de hacer un pequeño ruido todo el tiempo, incluida la noche, y eso que estaba desconectado ya que no me gusta pasar calor en las habitaciones. Los armarios generosos, tanto en espacio como en perchas -de madera lógicamente -, amplia caja fuerte y completo minibar con cubitera llena de hielos. No quisimos que el mayordomo nos deshiciera el equipaje debido a que no traíamos mucho y que, como español que soy, aún no estamos muy habituados a este servicio muy personal.
El cuarto de baño amplio, funcional pero algo anticuado. Todo muy limpio ¿Por qué no penalizan el usar las cortinillas de la bañera? Para algo están las mamparas de baño. Un gran fallo. Dos lavabos y un bidé - lógicamente estamos en Londres -. Las "amenities" de baño eran de "Garden of Highgrove", producidas exclusivamente para el hotel, mezcla de extractos de fragancias de hierbas y plantas y, pocas veces las he probado mejores.
El servicio de "coberture" vespertino es excelente. Nunca molestan y tienes antes de acostarte la cama perfectamente descubierta y preparada para descansar, "mineral water" de cortesía, reposición de hielos, toallas o productos de baño, en fin, lo necesario para pasar una buena noche. El detalle de dos tallas de zapatillas o la tela cubre cabecero con el logo del hotel junto con el "please, non disturb" a mano para colgarlo en el pomo de la puerta hacen esta segunda revisión de la habitación diaria por encima de lo común.

Estancias, Bares y Restaurantes
En primer lugar, si no te gusta la etiqueta en el vestir ¿qué haces intentando alojarte o acudir a este hotel? Sí. Es así y, a mi juicio, una de las reglas que se mantienen ya en pocos lugares, y que hace que The Rizt London, sea un referente en el lujo y en servicio. "Jacket and tie" es necesario para moverse por los diferentes salones y estancias del hotel. Es decir, bares y restaurantes. Por supuesto, incluyo el tan ansiado por unos y famoso "Afternoon tea". Solo los orientales y los nuevos ricos rusos bajaban a desayunar a "The Ritz Restaurant" sin corbata. No entiendo porqué no les llamaban la atención puesto que en el check-in te lo recuerdan con una carta explícita. Todo ello no quiere decir que siempre haya que usarla, por ejemplo si vas o vuelves de la calle, pero para el resto, si piensas no llevarla, vete mejor al "Sanderson Hotel" o al "Soho Hotel" o a cualquier otro hotel de Londres que, incluso más caro, no tienen estas reglas.
El "Afternoon tea" debes reservarlo con antelación, si bien es cierto que lo sirven desde las doce hasta las siete. Es obligatorio si quieres empaparte de buen gusto y glamour y de los vestidos infumables de la alta sociedad londinense. Un escaparate lleno de curiosidades.
El "Rivoli Bar", con entrada por "Picadilly Street" es un lugar maravillorso para dejarse ver y ser visto tomándose un "Bloody Mary" antes de la cena o un "Mohito" con ron blanco después de una velada. Aunque para esto último no hay que dejar de visitar "The Ritz Club Casino", donde todos los huéspedes del hotel son socios durante el tiempo que dure su estancia. Vale para cenar, tomarse una copa o jugarse unas libras al "Black-Yack". Ni qué decir tiene que quien no tenga la mano suelta para gastar, no debería ni intentar entrar a hoteles como este. Quién quiera una oferta de fin de semana en Londres que se vaya a una web de esas que casi te pagan por alojarte en uno de medio pelo. A "The Ritz London" se va por su clase y servicio y nada más.
El "Breakfast" es inmejorable. Lejos quedan esos kilométricos mostradores de bufet con todo tipo de estupideces que nadie come jamás y esas damas rechonchas despavoridas dando "culazos" por agenciarse antes que yo un trozo de pan o una de esas salchichas que, junto con los huevos revueltos que ni son huevos y solo están revueltos, pululan por cualquier hotel sin clase, por muchas estrellas que tenga.
El desayuno tiene una pequeña mesa de bufé donde tienes salmón ahumado de la mejor calidad, jamón, queso, alguna salsa que tanto gusta a los ingleses pero de muy buena calidad, cereales, frutas secas y escarchadas y fruta fresca.
Posteriormente, el desayuno es totalmente a la carta. Sus "Eggs Benedict" son soberbios, así como sus "Eggs Frite" con "Black Pudding" - como morcilla española -. Tú lo pides y te lo sirven. No hace falta levantarte veintisiete veces como en otros bufets donde me salen hasta agujetas del esfuerzo.
El zumo de naranja frío y recién exprimido servido en jarras de alpaca es delicioso, las tostadas también te las sirven, así como el pan y la bollería; por supuesto también el té o café. La vajilla y la cubertería digna de "Buckingham Palace".
Una copa de "champagne" aprovechando el salmón ahumado no desmerece nada. Hay que tomárselo con tranquilidad, no hace falta ir a la trágala mirando el reloj porque no llegamos a "Portobello Market" para comprar idioteces. Si eres un coleccionista de tres al cuarto, no puedes alojarte en The Ritz London e ir luego a esos sitios de turismo barato y masificado sin ninguna clase.
No cené ningún día en el hotel puesto que tenía preparado una serie de restaurantes para probar que más tarde comentaré. El "Concierge" efectivísimo me hizo todas las "Book a tables" que le solicité. Es recomendable hacerlo así debido a que, como llaman desde The Ritz, en el restaurante te dan una mesa mejor que si haces la reserva por internet o por esos canales de ahora totalmente deshumanizados a través de la red.
No queria seguir sin comentar una obviedad como que no se puede fumar en ninguna estancia del hotel. The Ritz London no tiene un cenicero en la puerta de entrada por lo que es recomendable el uso personal de un "ashtray pocket" para no verse en la difícil tesitura de tener que tirar al suelo la colilla del cigarrillo creyendo que nadie te ha visto cuando no es así. Cesar Ritz, fundador de la cadena, si levantara la cabeza y viera que en su hotel no se puede fumar, la volvería a meter en su ataud.
Por último, hay que hacer mención al "seventh floor heaven" donde, sin llegar a ser un SPA, tienen preparadas cabinas para masajes y tratamientos de belleza en la séptima planta con productos producidos especialmente para The Ritz London por "Aromatherapy Associates", empresa de reconocido prestigio en los productos de tratamientos de belleza.

Check-out
Fue rápido, eficaz y distinguido, como todo lo que huele a este hotel. No hubo ninguna equivocación.

Comentarios finales
He intentado desglosar la crítica en varios apartados para que no parezca todo un batiburrillo de datos sin conexión. Rogaría me hicieran cualquier tipo de recomendación o sugerencia si también han disfrutado de este espléndido hotel, origen y modelo del lujo y servicio que otros muchos han intentado copiar y copian no con mucho éxito.
Como curiosidad, cada lunes a las doce de la mañana suena una alarma de incendio pero solo es un simulacro por protocolo de seguridad. Lo avisan con la elegancia que les caracteriza.

Alfredo.