¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

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lunes, 17 de mayo de 2010

Diferentes tipos de camas de hotel




Como se puede comprobar son muchas las "amenities" de una habitación, y no he hablado de todas. Pero hay una que -sin duda- es la más importante, a la que no se le suele dar mucha relevancia. La cama. Uno puede hacer múltiples tareas en un hotel pero, seamos francos, dormir es la principal y, para ello, una buena cama es crucial.

Existen cadenas hoteleras que han registrado su tipo de cama para darle relevancia. Me parece muy bien. Westin, por ejemplo, tiene las ya famosas "heavenly beds" que, aunque pocos saben qué características tienen, claramente son identificadas por el nombre.

A lo largo de mi vida, sobre todo en mis tiempos de estudiante, he frecuentado todo tipo de hoteles. En la actualidad intento ser un tanto más selectivo pero me he encontrado grandes hoteles con camastros de muelles oxidados y catres no mucho más cómodos que una cama de fakir.

Me ha pasado de todo, camas que al tumbarte te absorben como arenas movedizas hata desaparecer; camas tan bajas que tienes que agacharte para entrar; camas con colchones de muelles que al moverte hacen ruido; camas convadas, es decir, con caída hacia un lado -tipo despide-yernos-... y todo esto en hoteles que no eran de carretera precisamente.

Ciertamente, como la cama de uno no hay ninguna. Eso todos lo tenemos claro. Una buena cama consta de un buen colchón y de un buen canapé. Los guardaespaldas ya han quedado un tanto obsoletos y acaban curvándose con el paso del tiempo. Los expertos en colchones aconsejan cambiarlo cada 10 años. Algunos hoteles no conocen esta regla.

Muchas veces hemos oído en la reserva: "dos twin se unen para formar una king". Cuidado. Si las dos twin son lechos de poca monta; su unión indisoluble formará una gran cama doble, el doble de incómoda.

Vestir una buena cama es un arte. Ya he hablado algo sobre ello en entradas anteriores pero es muy de agradecer sábanas de buen hilo y cubrecamas livianos que no sean criaderos de ácaros.

Todos sabemos que existen tres tipos de camas de hotel, la "twin" que se refiere a dos camas gemelas, separadas; la "queen", cama doble de matrimonio y la "king", cama doble de matrimonio de al menos, dos metros de ancho. No soy muy forofo de estas últimas pues parece que te pierdes dentro de ellas y en la cama -entre otras pocas cosas más- se duerme, no se juega al fútbol. Me quedo con el tamaño "queen", sería la cama de matrimonio de toda la vida. Quien me diga que hay otro tipo que es la "supletoria", le aconsejaría que abandonara mi blog.

Como apuntaba al principio, a mi juicio, Westin, se lleva el gato al agua en lo que a calidad y comodidad de camas se refiere. Hace pocos días me alojé en el "Westin Valencia" y mi descanso fue muy agradable.

En Europa pocos hoteles utilizan camas "Hästens", sin duda las mejores del mundo. Que yo conozca, el "Blakes" de Londres y el "Marbella Club" utilizan esta marca. Si puede permitirse el placer, le aconsejo que baraje esta opción para su descanso diario personal.

Si su cama de hotel deja mucho que desear y se levanta doblado o con moratones causados por los muelles del colchón, le recomiendo que con cortesía lo advierta a la dirección del local; ellos no suelen dormir en su propio hotel y, a veces, descuidan su estado. Sobre todo, los huéspedes que entremos después de usted, se lo agradeceremos.

Felices sueños.

lunes, 10 de mayo de 2010

The Westin Palace, Madrid









Web

Soy fiel seguidor de la cadena Westin, como se puede comprobar. Poseen clase, experiencia y tienen muy buena relación calidad-precio. Nada voy a decir de la web puesto que ya he comentado anteriormente otro Westin, el Palace de Milán. Me remito a lo allí reflejado.

Aspectos generales

No hay ninguna duda de que uno de los dos hoteles más emblemáticos de Madrid y, me atrevo a decir, de España es el Westin Palace. Junto con el Ritz Madrid forman un binomio inseparable e insustituible de clase y veteranía en el panorama hotelero español. Pero, como ya he afirmado en otras ocasiones, los altos estándares de servicio no son tareas conseguidas o batallas ganadas sino que en todo momento hay que estar al tanto de no bajar la guardia. La última vez que visité el Palace no me agradó tanto.

Reserva y Check-in
Éramos seis las personas que decidimos pasar el fin de semana en la capital española. Uno de mis amigos, conociendo mis gustos "sibaritas" -eso afirma que soy- quiso sorprenderme a mí y a mis amigos hospedándonos en el Palace. Íbamos a "escote" pero él se encargó de la reserva del hotel. Adelantó el dinero del viaje con el compromiso de que le entregaríamos cada uno nuestra parte correspondiente. Al enterarme de tal actividad, fui condescendiente y acepté agradecido no sin curiosidad por cual sería el resultado final.
Mi amigo, tuvo la "brillante" idea de reservar el hotel a través de los famosos talonarios de "bancotel". Ciertamente, no salió caro puesto que por 300 euros por pareja teníamos habitación (desayuno no incluido) dos noches en el Palace. El tipo- no mi amigo sino la habitación - era, lógicamente, la más sencilla, "deluxe".

Fuimos llegando a Madrid desde varios puntos de la península. Entra aquí mi primera queja. El check-in fue grosero. Y les voy a ser sinceros. Cuando se reservan habitaciones por métodos como el utilizado, he comprobado que el trato no es el mismo que cuando se procede a hacerla por los canales más protocolarios, por ejemplo llamando directamente al hotel, a través de la web de Starwood o Spg. Es triste pero es la realidad. La habitación no tenía nada que ver con la que me dieron en mi anterior estancia (también era "deluxe"), las maletas tardaron un siglo en subirlas a la alcoba y, si bien es cierto que el hotel estaba completo, parecía -intento dejar susceptibilidades aparte- como si fuésemos los últimos en prestarnos atención.

Con esto que acabo de comentar no quiero dar a entender que desaconsejo el Westin Palace de Madrid, antes bien al contrario. Quiero que se puedan tomar estas palabras a modo de mejora para futuras ocasiones. Espero que algún día los hoteles de lujo que trabajan con operadoras como Bancotel no traten a sus clientes como de segunda y, sobre todo, que mejoren los protocolos de actuación ante el hotel completo para no desmerecer ni un ápice en el servicio. La otra alternativa es que hoteles como este, no trabajen con estas centrales de reserva. Lo que no se debe hacer es "estar en misa y repicando".

Bien, dicho esto, la habitación amplia, muy alejada del ascensor con muebles de madera noble, televisión de las de antes, escritorio muy aceptable, moqueta (maldita moqueta), armarios empotrados con mucho espacio y cajones aunque muy gastados. El baño, algo viejo, también amplio con lavabo de mármol, toallas generosas, albornoz, "toiletries" de "Heavenly", en fin muy aceptable. Sucede que en emblemas como el Palace, el cliente debe valorar globalmente el conjunto del establecimiento. El bar "Palace" es el "lounge" más delicioso en el que he estado. Lugar de encuentro de muchas personas, con música en vivo, se disfrutan cócteles deliciosos. Mis amigos y yo acabábamos el día con una copa de champán en el bar. Las tiendas dentro del hotel como "Loewe", "Rolex", hacen que, junto a la maravillosa arquitectura del recinto, te puedas transportar con tu imaginación a la "belle epoque".

El Hotel

El desayuno no estaba incluido y mi acompañante y el resto de mis amigos no querían desayunar en el hotel sino en una churrería cerca. A mí me resultaba grosero pero, acepté con la educación que me caracteriza. No recuerdo bien el desayuno que recibí en el hotel la vez anterior que lo visité. Por supuesto el tipo buffet pero, si no lo recuerdo, no creo que sea esplendoroso.
De los restaurantes, el "Asia Gallery" ni idea. Ya saben mis lectores que no soy seguidor de esas culturas gastronómicas de oriente. De "La Rotonda" no lo conozco tampoco. Solo recuerdo que es allí donde se sirve el desayuno.

No me tomen a mal pero Madrid es la ciudad de Europa más cualificada para comer bien. Por citar los visitados con mis amigos, la primera noche nos acogieron en el magnífico y emblemático "Horcher", muy cerca del hotel. Al día siguiente, soy un tradicional -lo siento- almorzamos en "Lhardy" y cenamos en un sitio que no me acuerdo (mejor no acordarme) de la calle Jorge Juan. Cuidado con esta calle pues sus restaurantes son como la flor de tigre, que solo dura un día. Es decir, decoración preciosa pero un jueves está de moda y al sábado siguiente hay una tienda de iluminación porque el restaurante ha cerrado. Bueno, miento. Me acuerdo del nombre pero no lo diré.

Check-out

¡Uff! ¡Madre mía! Aunque luego rectifiqué, juré no visitar más el Palace por lo complicado que fue nuestra salida. La noche antes, en el bar Palace ya habíamos ajustado cuentas con nuestro amigo y él se encargó de hacer el check out. Como saben, los bancotel son talones que se entregan en recepción a la llegada y a la salida hay que pagar el IVA y los "extras" que se hayan consumido una vez respondida la impertinente pregunta sobre las consumiciones del minibar. Como nuestros cócteles y champán los abonamos en el bar directamente, restaba el IVA del precio de la habitación y dos noches de parking para tres coches. La factura indicaba dos noches de parking para seis coches (como si fuera una convención automovilística) por lo que hubo que rectificar. Media hora después de haber indicado de que nos acercaran los coches, empezó a aparecer el primero, que casualidad que fuera mi vehículo. Ya en ruta me di cuenta de que me faltaba la antena y los cuatro "taponcillos" que se enroscan a la válvula de inflado del neumático. No protesté posteriormente pero aún hoy me pregunto quienes serán los que "guardan" los coches en el parking del Palace. Procedí velozmente a comunicarme por teléfono móvil con mis amigos para ver si habían notado alguna sustracción o anomalía en su transporte; felizmente me contestaron que no, eso sí, lo mio se lo tomaron a guasa.

Espero que mi comentario pueda ayudar a mejorar la carencia en el trato y en el servicio de, como decía al principio, el hotel más emblemático de España. Aún así, entrar por la puerta del Westin Palace de Madrid es una bocanada de lujo, clase y distinción que el paso del tiempo no altera, antes bien enriquece.



lunes, 22 de marzo de 2010

The Westin Palace, Milán









Es muy complicado elegir un hotel en Milán puesto que la oferta es enorme. Me he decantado esta vez por el Westin por dos motivos; el primero porque ha sido elegido el hotel con la tercera mayor puntuación en Italia según la revista "Travel and Leisure 500 World´s Best Hotels 2010", detrás del "Grand Hotel Baglioni" de Bolonia y de "Il San Pietro" en la Costa Amalfitana; el segundo porque alguno de mis lectores me lo ha solicitado.

Web

Con una web muy funcional, compartido su diseño con todos los Westin del mundo, la del Palace de Milán no tiene ningún elemento diferenciador al resto. No puedo ponerle muchas pegas, tan solo que me parece un tanto escasa de información y de fotografías pero, no puedo achacar tal escasez al hotel sino a la cadena Starwood a la que pertenece dicho hotel. Eso sí, tiene una facilidad enorme para consultar con rapidez y clarividencia la disponibilidad y precio de las habitaciones. El sistema de reservas es también rápido y claro, propiedad de Westin.

Check-in

Este viaje no lo realicé solo con mi acompañante. Con dos amigos más compartimos esta experiencia y, es cierto, los cuatro la recordamos con gran cariño y alegría pues fueron dos noches en Milán llenas de bonitos recuerdos.
El avión aterrizó, esta vez en Bérgamo y decidimos probar el servicio de "shuttel bus" hasta "Milano Centrale", estación de ferrocarril de la ciudad. Aunque el viaje no es muy largo, echamos de menos un taxi, por tanto, nada más llegar al final del recorrido del bus, nos montamos en uno que nos llevó directamente al Westin Palace. Las dos habitaciones, categoría classic, estaban a mi nombre y el proceso de check-in fue rápido y eficaz. Muy de agradecer pues eran ya las nueve de la noche y una mesa reservada nos esperaba en el restaurante "Papermoon", uno de mis preferidos de la ciudad situado en la Vía Bagutta, paralela a Montenapoleone. Justo el tiempo necesario para deshacer malamente la maleta y darnos una ducha, el taxi nos dejaba en la puerta a las diez de la noche. A "Papermoon" no van turistas, es frecuentado por la clase media milanesa y, créanme, merece la pena.
Al regresar, pude empezar a investigar la habitación, un detalle que me agradó fue que el "turn-down" estaba hecho. La "room" en tonos ocres era espaciosa con muebles de madera noble pero sin ninguna ostentosidad, un poco anticuado, eso sí, el cuarto de baño con dos lavabos en mármol y grifería monomando. La bañera disponía de mampara y no de cortinilla, algo muy de agradecer y las "toiletries" eran de "Heavenly", igual que la cama registrada por Westin "Heavenly Bed". El problema surge cuando nos encontramos con la moqueta, como sucedió. Detesto ese nido de ácaros pero, qué le vamos a hacer, son reminiscencias del pasado que aún no se han depurado.

El desayuno, no tuve ocasión de probarlo. Sí le eché un vistazo ya que era "tipo buffet", bien surtido y ordenado. Sucede que mis acompañantes y yo, preferimos desayunarnos en "Cova", la "pasticceria, confetteria" más emblemática de Milán, abierta desde 1817, situada en un lugar privilegiado de la calle Montenapoleone. Su "panettone" es el más famoso del mundo. Sentarse en una mesa junto a "momias" con peluca portando caniches malcriados, "blaziers" de colores chillones y corbatas estampadas, "gafas de Prada XXL", fusiladoras de Visa haciendo un "break", "autobronceados de toallita", rusos que pagan en Gucci con "cash"... es todo un espectáculo digno de admirar el periplo de la clientela de Cova.

El Hotel

The Westin Palace Milan combina, con resultado muy aventajado, el ser un hotel de negocios y de descanso y serenidad; ciertamente pocos pueden permitirse ambos privilegios.
Situado en un extremo de la Plaza de la República, si bien es cierto que queda un poco lejos del Duomo, Spiga, Corso Como, etc, hay que afirmar que está muy bien comunicado en metro, justo enfrente del hotel. Parada esta (República) que comparte con otro hotel emblemático de la ciudad, el "Principe di Savoya". Si uno no se quiere complicar, mejor taxi.
Como sucede en ya todos los Westin y en casi todos los hoteles de Europa, tienen una política de no fumar en todas las instalaciones del hotel. El Westin tiene un detalle con los fumadores al sacar unas mesas fuera, justo en la esquina del porche donde -gracias al buen tiempo- pasamos muy buenos momentos mis amigos y yo degustando buenos gin-tonic y controlando la entrada y salida de los huéspedes del hotel, buen escaparate.
El restaurante "Casanova", tampoco lo probé, ofrece cocina italiana europeizada pero no creo que sea un emblema en la gastronomía de la ciudad.
El "lounge bar", muy atractivo y acogedor con sillones tipo "chester" invita a tomarte una última copa antes de acostarte.
Posee tratamientos de Spa aunque no tiene piscina de hidroterapia. Sauna cómoda y gimnasio bien repleto de maquinaria que yo jamás utilizo en ningún hotel ya que visito los hoteles para descansar y pasármelo bien, no para sacrificarme y sudar camisetas.
El servicio de "concierge" multilingüe", muy eficaz para reservas en restaurantes. No hizo falta hablar en inglés puesto que uno de mis amigos hablaba italiano fluido.

Check-out

Sin inconvenientes y todo en regla, con recepción muy bien atendida tanto en buen servicio como en número de personas, el taxi ya estaba esperando en la puerta para conducirnos a Bérgamo pues esta vez no deseamos volver a pasar por el maltrecho autobús que parte desde la estación Central.

Comentarios finales

Milán es mi ciudad favorita, plagada de muy buenos hoteles. Por citar algunos, el "Grand Hotel et de Milan", el "Bulgari", el "Seven Stars Galleria" situado en las galerías Vittorio Enmanuelle", el "Carlton Hotel Baglioni", el "Exedra" de la cadena Bóscolo, el "Hyatt", el "Four Seasons", "The Gray".

Para disfrutar de la gastronomía milanesa no hace falta frecuentar locales con precios disparatados; recomiendo "Il Solferino", comida tradicional ; "Asso di Fiori", situado en el paseo del "Naviglio Grande" donde se degusta verdadero queso italiano. Por último el "Corso Como 10", ambiente "chic" y desenfadado para un almuerzo o cena rápidos.

A mi entender, París y Milán son las ciudades más caras de Europa y es difícil encontrar habitación en alguno de estos hoteles por menos de 300 euros la noche. El Westin, sin embargo, ofrece en determinadas temporadas precios algo más atractivos. Quiero hacer esta anotación debido a que algún seguidor me achaca que hablo siempre de los hoteles más caros. Como se ve, no siempre es así. Aunque no es el caso de esta visita que tuve a Milán, he encontrado habitación en este hotel por 130 euros.
A ser posible, intente visitar Milán de lunes a jueves donde se encuentra en todo su fragor la vida milanesa, abarrotada de metrosexualidad y glamour al más puro estilo italiano.