¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Las preguntas prohibidas




Continuando con mis directrices sobre usos, costumbres y maneras de muy buena educación, quisiera centrarme en "las preguntas prohibidas". Tales cuestiones son las que el personal de cualquier hotel, jamás, bajo ninguna circunstancia, debe realizar al cliente. Y si se ve abocado ha hacerla, sólo la hará en la más estricta privacidad. Bien, pasemos a enumerarlas:

1.- ¿Camas separadas o cama de matrimonio? Si me hacen esa pregunta durante mi "check-in" en la recepción de un hotel, no vuelvo más. Es más, si no fuera por mi exquisita educación, en ese momento me iría. ¿Por qué el señor con barba que está haciendo la entrada como yo se debe enterar si duermo en cama matrimonial o separada? ¿Qué privacidad es esa? Si yo tengo 80 años y mi acompañante 25 y a esa pregunta contesto cama de matrimonio, ¿Qué pensaría el señor con barba?¿Por qué el recepcionista me debe hacer pagar -aparte del precio de la habitación- ese mal trago? Pues no, nunca hay que hacer esa pregunta. Por dos motivos. El primero porque es en la reserva donde se especifica el tipo de cama; por tanto ya lo sabe de antemano. Segunda, de ser más que necesario plantear la cuestión, se debe hacer con tanto esmero que sólo la persona que realiza el "check-in" se entere, ni siquiera su acompañante si es que están juntos en ese momento. Lógicamente, el señor de barba seguirá sin conocer mis intimidades.

2.- ¿Han consumido algo del mini-bar? Desgraciadamente es la pregunta que más veces me han hecho en un hotel. Siempre tengo la idea de responder: "Pues suba usted y compruébelo". Nunca he contestado así porque es una grosería, pero lo pienso. ¿Por qué el cliente debe llevar la contabilidad de sus consumiciones? Para que el personal de recepción pueda omitir la pregunta, el hotel debe contabilizar a través del servicio de camareras las consumiciones que hemos hecho en el minibar. El último día, en el momento del "check-out", desde recepción se le da un aviso a la camarera de guardia para que lo compruebe un momento mientras a uno lo atienden en recepción. Siguiendo con el ejemplo anterior, el señor de barba (he vuelto a coincidir con él en el "check-out") está escuchando que en mi estancia de tres días he bebido 8 güisquis, 4 ginebras y 3 rones. Por tanto, la idea que ese señor con barba se lleva de mi es que soy un viejo verde lleno de "pasta" que se junta con jovencitas cazafortunas, borracho y que le gusta el "mambo" aunque su físico no esté a la "altura" ni siquiera con la ayuda de la industria farmacéutica. Y la realidad puede ser esa u otra muy diferente. Por ejemplo que yo soy el abuelo de la niña, que ella va a dormir sola en la habitación pues yo vivo en esa ciudad y que a mi nieta le encanta invitar a tomar una copa a sus amigas a la habitación. No juzguéis y no seréis juzgados. Sí, ya sé lo que piensan, el caso dos es de ciencia-ficción. Yo opino de igual manera.

3.- ¿Quiere que le retire el plato? ¿Cómo que si quiero que me retire el plato? Lléveselo inmediatamente y no vuelva a preguntar. Si en el momento del desayuno nos sucede esta tesitura, no preguntaremos, retiraremos y sustituiremos por otro, aunque el desayuno sea "tipo buffet". Sí, han oído bien; lo digo porque es de muy mal gusto dejar la mesa vacía mientras se realiza una comida. Ya he hablado en otras ocasiones sobre esta comida así que me remito a lo anteriormente escrito. Regla de oro: en caso de duda, se retira el plato.

4.- ¿Otra vez por aquí, Sr. Fulánez? Conozco matrimonios que se han roto por esta torpe e innecesaria pregunta de un camarero o recepcionista "quedabien". Si soy un cliente asiduo del hotel, o al de recepción se le queda fotográficamente grabada la foto de la señora que me acompaña o jamás se atreverá a preguntar. El caso real trata sobre este Sr. Fulánez que un mes antes había estado con la secretaria "solucionando unos asuntos" y, un mes más tarde aparece con su mujer. Por favor, personal de un hotel, no hagan jamás esta pregunta.

5.- Sr. Fulánez, ¿Quiere que subamos para realizar el "turn-down" en su habitación? Existen varios mecanismos para comprobar si el cliente ha dejado la habitación por la tarde para poder hacer este servicio; y si no, nos las inventamos. Solo, en el caso de que el cliente no salga de su cuarto, dejaremos de hacer el "turn-down" y nunca lo preguntaremos, por tanto.

6.- ¿Quiere que le reserve una mesa para cenar en nuestro restaurante? Esta pregunta solo está indicada en el supuesto de que conseguir mesa en dicho restaurante sea muy complicado y tenga mucha fama. Si no fuera así, no debemos poner en un aprieto al cliente que quiere cenar en el restaurante de la esquina tranquilamente.

7.- ¿Qué tal ha pasado la noche? Esa pregunta puede llevarse como contestación lo siguiente: Pues con atroces hemorroides, malestar general, la próstata no me dejaba conciliar el sueño y una acidez de estómago de narices por haber cenado en el bar de la esquina. Como pueden comprobar es una pregunta que (para una persona educada) tiene siempre implícita la respuesta; muy bien, gracias. Preguntar por preguntar a un cliente de hotel es de primerizo y no por estar suscitando constantemente el diálogo con el huésped lo estamos haciendo mejor.







viernes, 26 de marzo de 2010

Cómo organizar un viaje de lujo con poco dinero. Caso práctico

Pretendo con este estudio zanjar, de la manera más rotunda que me sea posible, la idea equivocada que consiste en que para hacer un viaje de lujo hay que gastar mucho dinero. Para ello voy a realizar una comparativa, absolutamente actual, basada en uno de esos "panfletos" de papel malo a dos colores que cuelgan en los paneles de los escaparates de las agencias de viajes. Tal oferta la voy a reconstruir a mi manera y demostraré que, aparte de conseguir un hotel mejor que el que nos ofrecen, el precio final será menor.

Lo que relato a continuación, juro que es totalmente cierto, he cortado y pegado tal y como aparece en una oferta. Se trata de una escapada de tres noches a Bruselas desde Madrid en régimen de alojamiento y desayuno. La fecha es para abril de 2010, por tanto, absolutamente actualizada. He elegido Bruselas porque tiene conexión directa desde muchos aeropuertos españoles; por tanto, pueden mis lectores extrapolar Madrid a su capital de origen. La propuesta reza así:

SEMANA SANTA EN BRUSELAS (desde 565€)
Estancia: Semana Santa en Bruselas
Fechas: Abril
Origen: Madrid

Nuestra oferta incluye: Avión ida y vuelta, estancia de 3 noches en el hotel y régimen escogidos, seguro de viaje y asistencia de guías, tasas de aeropuerto.
Nuestra oferta no incluye: Traslados ni cualquier otro concepto no especificado en el apartado anterior.

Itinerario
Día 1: Madrid - Bruselas: Presentación en aeropuerto para tomar vuelo a Bruselas. Alojamiento en el hotel seleccionado.
Días 2-3: Bruselas: Días libres para disfrutar las vacaciones.
Día 4: Bruselas - Madrid: Salida del hotel. Vuelo de regreso a Madrid. Llegada y fin de nuestros servicios.

Hotel Astrid (3 estrellas): 565 euros por persona
Hotel Le Meridien Brussels (4 estrellas): 658 por persona

Suponiendo que queremos salir el día 5 de abril y volver el 8, con nuestra oferta anterior obtendríamos un viaje a Bruselas para dos personas en régimen de alojamiento y desayuno por 1.130 euros en el hotel Astrid o por 1.316 euros para el hotel Le Meriden Brussels.

Ahora va mi propuesta para los mismos días en el mismo régimen y con los mismos hoteles.

El vuelo sale por un total de 219 euros para dos personas. Es un Ryanair que parte de Madrid a las 06:25 de la mañana y, a la vuelta sale de Bruselas a las 18:25. Con ello aprovechamos totalmente el día de la partida y de la vuelta para nuestros menesteres. Bien, aunque no estaban incluidos en el paquete anterior, el billete de autobús desde Charleroi hasta la ciudad de Bruselas asciende a 21 euros para dos personas.

Si yo, por mi cuenta, reservo el hotel Astrid para esas tres noches, obtengo un precio total de 395 euros habitación doble con desayuno incluido. Lo hago a través de su página web
Si, en cambio, opto por el Le Meridien, el precio total es de 570 euros. También lo hago a través de su propia web.
Si sumo la opción más "cara" llego a la conclusión que por 810 euros (506 € menos) me monto mi viaje con un hotel muy aceptable como el Le Meridien.
Pero, no se vayan todavía, aún hay más. Si opto por reservar el mejor hotel de Bruselas que, sin duda es el "Amigo", perteneciente a la cadena Rocco Forte, el precio total del hotel sería de 747 euros, desayuno incluido. Sumando avión+traslados+hotel Amigo da un total de 987 euros, es decir 329 euros menos que, con ellos, podríamos cenar tranquilamente las tres noches.

Con este caso práctico he tratado, más que demoler las ofertas de los paquetes vacacionales, dar a conocer a mis lectores que la mejor agencia de viajes somos nosotros si logramos informarnos bien. Es cierto que 987 euros (493 € por persona) pueden ser muchos euros para pasar tres días en Bruselas pero hemos visto una opción por 810 euros (405 € por persona). La del hotel Astrid -que ronda los 600 euros para dos personas- es mucho menor que la propuesta por la primera oferta pero he estado viendo la web del hotel y, aunque está muy bien situado, no sé si los colchones de sus camas tienen excesivas vivencias que contar, creo que sí.

lunes, 22 de marzo de 2010

The Westin Palace, Milán









Es muy complicado elegir un hotel en Milán puesto que la oferta es enorme. Me he decantado esta vez por el Westin por dos motivos; el primero porque ha sido elegido el hotel con la tercera mayor puntuación en Italia según la revista "Travel and Leisure 500 World´s Best Hotels 2010", detrás del "Grand Hotel Baglioni" de Bolonia y de "Il San Pietro" en la Costa Amalfitana; el segundo porque alguno de mis lectores me lo ha solicitado.

Web

Con una web muy funcional, compartido su diseño con todos los Westin del mundo, la del Palace de Milán no tiene ningún elemento diferenciador al resto. No puedo ponerle muchas pegas, tan solo que me parece un tanto escasa de información y de fotografías pero, no puedo achacar tal escasez al hotel sino a la cadena Starwood a la que pertenece dicho hotel. Eso sí, tiene una facilidad enorme para consultar con rapidez y clarividencia la disponibilidad y precio de las habitaciones. El sistema de reservas es también rápido y claro, propiedad de Westin.

Check-in

Este viaje no lo realicé solo con mi acompañante. Con dos amigos más compartimos esta experiencia y, es cierto, los cuatro la recordamos con gran cariño y alegría pues fueron dos noches en Milán llenas de bonitos recuerdos.
El avión aterrizó, esta vez en Bérgamo y decidimos probar el servicio de "shuttel bus" hasta "Milano Centrale", estación de ferrocarril de la ciudad. Aunque el viaje no es muy largo, echamos de menos un taxi, por tanto, nada más llegar al final del recorrido del bus, nos montamos en uno que nos llevó directamente al Westin Palace. Las dos habitaciones, categoría classic, estaban a mi nombre y el proceso de check-in fue rápido y eficaz. Muy de agradecer pues eran ya las nueve de la noche y una mesa reservada nos esperaba en el restaurante "Papermoon", uno de mis preferidos de la ciudad situado en la Vía Bagutta, paralela a Montenapoleone. Justo el tiempo necesario para deshacer malamente la maleta y darnos una ducha, el taxi nos dejaba en la puerta a las diez de la noche. A "Papermoon" no van turistas, es frecuentado por la clase media milanesa y, créanme, merece la pena.
Al regresar, pude empezar a investigar la habitación, un detalle que me agradó fue que el "turn-down" estaba hecho. La "room" en tonos ocres era espaciosa con muebles de madera noble pero sin ninguna ostentosidad, un poco anticuado, eso sí, el cuarto de baño con dos lavabos en mármol y grifería monomando. La bañera disponía de mampara y no de cortinilla, algo muy de agradecer y las "toiletries" eran de "Heavenly", igual que la cama registrada por Westin "Heavenly Bed". El problema surge cuando nos encontramos con la moqueta, como sucedió. Detesto ese nido de ácaros pero, qué le vamos a hacer, son reminiscencias del pasado que aún no se han depurado.

El desayuno, no tuve ocasión de probarlo. Sí le eché un vistazo ya que era "tipo buffet", bien surtido y ordenado. Sucede que mis acompañantes y yo, preferimos desayunarnos en "Cova", la "pasticceria, confetteria" más emblemática de Milán, abierta desde 1817, situada en un lugar privilegiado de la calle Montenapoleone. Su "panettone" es el más famoso del mundo. Sentarse en una mesa junto a "momias" con peluca portando caniches malcriados, "blaziers" de colores chillones y corbatas estampadas, "gafas de Prada XXL", fusiladoras de Visa haciendo un "break", "autobronceados de toallita", rusos que pagan en Gucci con "cash"... es todo un espectáculo digno de admirar el periplo de la clientela de Cova.

El Hotel

The Westin Palace Milan combina, con resultado muy aventajado, el ser un hotel de negocios y de descanso y serenidad; ciertamente pocos pueden permitirse ambos privilegios.
Situado en un extremo de la Plaza de la República, si bien es cierto que queda un poco lejos del Duomo, Spiga, Corso Como, etc, hay que afirmar que está muy bien comunicado en metro, justo enfrente del hotel. Parada esta (República) que comparte con otro hotel emblemático de la ciudad, el "Principe di Savoya". Si uno no se quiere complicar, mejor taxi.
Como sucede en ya todos los Westin y en casi todos los hoteles de Europa, tienen una política de no fumar en todas las instalaciones del hotel. El Westin tiene un detalle con los fumadores al sacar unas mesas fuera, justo en la esquina del porche donde -gracias al buen tiempo- pasamos muy buenos momentos mis amigos y yo degustando buenos gin-tonic y controlando la entrada y salida de los huéspedes del hotel, buen escaparate.
El restaurante "Casanova", tampoco lo probé, ofrece cocina italiana europeizada pero no creo que sea un emblema en la gastronomía de la ciudad.
El "lounge bar", muy atractivo y acogedor con sillones tipo "chester" invita a tomarte una última copa antes de acostarte.
Posee tratamientos de Spa aunque no tiene piscina de hidroterapia. Sauna cómoda y gimnasio bien repleto de maquinaria que yo jamás utilizo en ningún hotel ya que visito los hoteles para descansar y pasármelo bien, no para sacrificarme y sudar camisetas.
El servicio de "concierge" multilingüe", muy eficaz para reservas en restaurantes. No hizo falta hablar en inglés puesto que uno de mis amigos hablaba italiano fluido.

Check-out

Sin inconvenientes y todo en regla, con recepción muy bien atendida tanto en buen servicio como en número de personas, el taxi ya estaba esperando en la puerta para conducirnos a Bérgamo pues esta vez no deseamos volver a pasar por el maltrecho autobús que parte desde la estación Central.

Comentarios finales

Milán es mi ciudad favorita, plagada de muy buenos hoteles. Por citar algunos, el "Grand Hotel et de Milan", el "Bulgari", el "Seven Stars Galleria" situado en las galerías Vittorio Enmanuelle", el "Carlton Hotel Baglioni", el "Exedra" de la cadena Bóscolo, el "Hyatt", el "Four Seasons", "The Gray".

Para disfrutar de la gastronomía milanesa no hace falta frecuentar locales con precios disparatados; recomiendo "Il Solferino", comida tradicional ; "Asso di Fiori", situado en el paseo del "Naviglio Grande" donde se degusta verdadero queso italiano. Por último el "Corso Como 10", ambiente "chic" y desenfadado para un almuerzo o cena rápidos.

A mi entender, París y Milán son las ciudades más caras de Europa y es difícil encontrar habitación en alguno de estos hoteles por menos de 300 euros la noche. El Westin, sin embargo, ofrece en determinadas temporadas precios algo más atractivos. Quiero hacer esta anotación debido a que algún seguidor me achaca que hablo siempre de los hoteles más caros. Como se ve, no siempre es así. Aunque no es el caso de esta visita que tuve a Milán, he encontrado habitación en este hotel por 130 euros.
A ser posible, intente visitar Milán de lunes a jueves donde se encuentra en todo su fragor la vida milanesa, abarrotada de metrosexualidad y glamour al más puro estilo italiano.