¿Qué pretende este blog?


Mi blog pretende realizar una crítica, lo más completa posible, de los principales hoteles europeos, así como proporcionar instrucciones y usos de protocolo y buenas maneras tanto a los profesionales del sector como a los huéspedes de los establecimientos. Como se observa, todo está basado en la independencia que me caracteriza, no perteneciendo a ninguna empresa relacionada con este mundo. Soy un consultor independiente. Personalmente he visitado cada uno de los locales de los que hablo en este blog.
Es mi capricho, del que llevo disfrutando varios años y quiero poner mis conocimientos y opiniones a disposición de todo aquel que quiera leerlos.
La idea surgió al no encontrar nada en la red - ni siquiera en inglés - sobre auténticas críticas de hoteles, al margen de comentarios de clientes enfadados que "cuelgan" sus quejas en distintas webs como un simple "derecho al pataleo" sin intento alguno de asesorar, construir o mejorar.
Muchas gracias por vuestra atención y colaboración.

Mostrando entradas con la etiqueta check-out. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 1 de junio de 2016

¿Qué es el "early check-in"?





En una entrada muy anterior del blog estuvimos estudiando en qué consistía el "late check-out" o la salida tardía de la habitación al abandonar el hotel.

Simplemente quiero hablar ahora unas líneas sobre el paso contrario, el "early check-in" o la entrada a la habitación del hotel antes del horario establecido. En Europa, incluido Reino Unido, se toman las dos o tres de la tarde para entrar en la habitación y las doce de la mañana para dejarla. Aproximadamente.

Puede suceder que por varios motivos, lleguemos al hotel horas antes de la fijada para la entrada. En este caso, solicitaremos -lógicamente con antelación, no en ese momento- un "early check-in".

Esta casuística es variada. Un ejemplo lo tenemos en los huéspedes que se desplazan utilizando las "low cost". Tales compañías, tienen por norma volar a unos horarios donde aún no han "abierto las calles". Ese es el motivo por el cual puedes salir de Barcelona a las 05:50 y llegar a Berlín a las 08:30 de la mañana; pudiendo, por tanto, pasar por la puerta giratoria del hotel a las 9 de la mañana; seis horas antes del horario establecido.
Como esa entrada temprana a la habitación la habremos solicitado con antelación, el personal de recepción habrá hecho todo lo posible por tenerle preparada la habitación. Con más motivo, si se es asociado a centrales de reservas internacionales como "The Leading Hotels of the World", "Preferred Hotels Group", etc. Estas membresías llevan aparejada un "early" o "late"; algunas bajo petición y disponibilidad; otras te lo aseguran.

Antes de continuar, tan sólo una puntualización. El check-in, sea early o como sea, siempre debe hacerse de pie, nunca sentado. Sólo en el caso de "vips check-in" donde nos reciben tranquilamente en nuestra misma habitación o en un reservado, es correcto sentarse para realizarlo. De la otra manera, lo único que consigue el hotel es dilatar el tiempo necesario para que el cliente se registre a la par de crear una cola de espera para otras tareas. Además, el huésped, siempre quiere rapidez en esta gestión, quiere llegar a su habitación lo antes posible y la posición de sentado -tanto del recepcionista como la del cliente- demora innecesariamente el tiempo de espera. No olvidemos que el cuerpo humano se suele adaptar cual líquido al continente que lo alberga. Respetando otras opciones, me parece cursi la opción de recepciones sentadas con sillas de confidente, cual bufete de abogados. 

Bien, de no ser posible complacer la solicitud del huésped por motivos serios (el hotel está lleno, la habitación está por hacer), el recepcionista lo comunicará sencillamente al cliente excusándose simplemente pero indicando el motivo de porqué no se ha podido realizar la petición. No está bien comentar la negativa alegando que aún quedan horas para la entrada. Es más, en el caso de que el cliente sea un cazurro y no haya solicitado la entrada temprana en la habitación, el recepcionista intentará conseguirle una habitación, lógicamente. Que no se me entienda mal. También puede suceder que por imprevistos nos veamos en el hotel antes de lo que pensábamos.

Una vez se comunica que no hay habitación se debe proceder por parte del hotel, ayudando a depositar en consigna las maletas de los viajantes y enterarse, llamando a la gobernanta del hotel a qué hora podrá estar lista la habitación. Este paso es importante porque así los huéspedes pueden organizarse con tranquilidad. Es este el momento de pedir los documentos de identidad y las tarjetas de crédito para que luego no haya que volver a molestar al cliente haciéndole esperar otro rato. Dejo aquí claro este tema, sobre todo a mis lectores más legalistas. Si por algunos fuera, ya me habrían metido en la cárcel por no cumplimentar las exigencias normativas de presentar el DNI de todos los huéspedes. Repito, como he dicho ya en infinidad de comentarios de este blog que del listado de hoteles que tengo criticados, varios, y digo varios, no me han pedido el documento identificativo de mi acompañante. Y mi acompañante, mi señora esposa, siempre me acompaña en el check-in. No hablo de otras acompañantes más furtivas que entran en la habitación a las 2 de la mañana y salen a las 5. Entiendaseme.

Es un detalle exquisito ofrecerles la posibilidad de desayunar, lógicamente a cargo del hotel. Este detalle lo tuvieron conmigo en el Mandarin Oriental de Barcelona. Decliné agradeciendo mucho tal gesto debido a que ya lo habíamos hecho al bajar del avión.

Al igual que el "late check-out", el "early check-in" no se debe cobrar en un hotel de lujo. Aunque no siempre es así, es un servicio que, si se puede, se presta y si no se puede, amablemente se explica. Y ya está. Los huéspedes que llevan de  Louis Vuitton hasta los cristales de las gafas y los pañales del niño, suelen ser los que más protestan cuando llegan a un hotel sin avisar antes de la hora prevista. Nadie en su sano juicio se pone como un basilisco si llega tempranamente al hotel sin avisar y no está preparada la habitación. Bueno, nadie en su sano juicio debería ponerse nunca  como un basilisco.

martes, 20 de diciembre de 2011

Hostal de los Reyes Católicos. Santiago de Compostela









Web
Pocas veces me he encontrado con una web tan enrevesada como la de Paradores. Es complicada para navegar, muy lenta y con un orden muy poco acorde al resto de páginas webs de otros hoteles. En definitiva, bastante deficiente y muy en consonancia con la cadena Paradores de la que -adelanto- no es plato de buen gusto para mí. Procedí a reservar una habitación doble con una cama supletoria para mi hijo durante dos noches. Lógicamente no lo hice desde su web sino por teléfono hablando directamente con reservas del hotel.

Llegada al hotel y check-in
No conozco un hotel de los muchos que he visitado que gocen de una ubicación tan excepcional como el Parador de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela. En plena Plaza del Obradoiro, pegado -y hablo esta vez sin retórica- a la Catedral, se levanta gallardo este maravilloso edificio del siglo XV, antiguo Hospital Real para los peregrinos que llegaban al culmen del Camino.

Fachada del Hostal desde la Catedral de Santiago

Considerado, por tanto, como el hotel más antiguo del mundo y dejando aparte su fascinante belleza arquitectónica -tanto interior como exterior-, hoy en día tiene más de viejo que de hotel de lujo pero el carácter que le imprime su arquitectura y su privilegiada situación, le permite no dejar de ser un establecimiento deseado por los amantes de los hoteles de lujo de todo el planeta. Además, viene al pelo para peregrinos holgazanes como yo que no quieren dejar pasar la oportunidad de darle un abrazo al Santo pero sin dar más de veinte o treinta pasos.
  
Llegamos al hotel en nuestro vehículo. Desde la salida de la AP9 hasta su puerta se encuentra perfectamente señalizado por toda la ciudad; si bien es cierto que al final del trayecto debes vencer el respeto que infiere meterte de lleno con el coche en plena Plaza del Obradoiro. Ese último camino está prohibido excepto para los huéspedes del hotel. Sin problema puedes aparcar el coche en la misma puerta. Un botones salió a nuestro encuentro para ayudarnos con el equipaje. Inmediatamente, como suelo hacer siempre que viajo en mi coche, le doy las llaves del mismo para despreocuparme de él durante mi estancia. La entrada al edificio por primera vez es una sensación maravillosa. Un pórtico que quita el hipo y una puerta de doble ala acristalada. La recepción -también el concierge- se encuentran en una estancia justo a la derecha.

Puerta de entrada al hotel


Hall de entrada al hotel. Recepción a la derecha

Dos uniformadas recepcionistas atendían en ese momento el mostrador. Fueron amables durante todo el proceso de check-in pero se les notaba un tanto saturadas y nerviosas. Nos dieron la llave de nuestra habitación; una tradicional con un llavero de hierro de unos cuatro o cinco kilos de peso, de esos que parecen más un arma mortal arrojadiza que un llavero. 

Llave y llavero de la habitación.

Un botones nos acompañó con el equipaje a nuestra alcoba. Durante el paseo pudimos contemplar alguno de los preciosos cuatro claustros, muy bien cuidados. Es necesario que la primera vez te acompañe a la habitación alguien del personal del hotel porque, de no ser así, es fácil perderse por los vericuetos de los claustros.

Uno de los preciosos y cuidados claustros del Hostal

La habitación
El botones, una vez que desplegó el reposa maletas y las depositó encima, recibió correctamente la propina y se marchó. La sensación primera de verte en semejante habitación es difícil de describir. Voy a intentarlo. Los techos no son altos, son himaláyicos, llegando a dar la sensación de frialdad. El suelo es de madera pero más usada que el tubo de escape de la vespa de un jipi. Dar un paso en ese suelo -bastante irregular, por cierto- confería un nivel de decibelios bastante inaceptable. El ruido de la madera al ejercitar presión era muy desagradable, sobre todo a las tres de la mañana levantándote a hacer pipí. Hasta el Abad de la Catedral cercana se despertaba cada vez que mi próstata me indicaba visitar el baño. La cama, dos camas separadas, era con dosel y un cabecero de madera clavado a la pared. La comodidad de la cama era aceptable, no así la supletoria que era un auténtico despide yernos. 

Cama

Los cubrecamas eran como de terciopelo, absolutamente atrapa ácaros, de un color bastante poco atractivo, eso sí, en plena conjunción con el resto de la habitación. El mobiliario de la habitación era el mismo que utilizaron Sus Majestades los Reyes Católicos en sus visitas al antiguo hospital. De hecho, la Reina Isabel, solía encontrármela en algunas ocasiones antes de abrir los armarios; Don Fernando estaba dentro. Con todo, hay que decir que era espaciosa, con un sofá tapizado acorde con el cubrecama, sofá que albergaba el catre supletorio y una mesa tocinera espartana justo enfrente, más rayada que un vinilo de Los Pecos. Las cortinas, como puede observarse eran .... lo siento, no tengo palabras para catalogarlas.

Sofá-Cama con mesa tocinera y cortinas
La misma toma pero con lámparas y tapa de radiador con mecedora

Había también una mecedora no sé si para enanitos o una amenitie especial para niños. Era tan pequeñita que no me cabía ni media nalga. Tomé la foto con la llave encima para que se observe el tamaño lo mejor posible. Tuve suerte de que el peso del llavero no destrozara la minimecedora. 

Mini-mecedora. También se intuye el suelo de madera


El baño
Sin ser absolutamente nada del otro mundo, era bastante correcto para lo que se espera de un buen hotel. Espacioso, con dos estancias separadas; en una lavabos y bañera; en la otra bidé e inodoro. El lavabo ocupaba una mesa corrida de mármol con dos pozas amplias y profundas, como debe ser. No soporto esos lavabos mini-malistas -es decir, pequeños y malos- donde todo salpica por todas partes. La grifería era sosa pero efectiva, de doble mando, un poquito trasnochada. 

Toma general de las dos estancias del baño

Las toiletries eran bastante malas, exclusivas para Paradores, y por lo que he podido observar en otros hoteles de la cadena, un tanto Vip, con aromas de uva o una chorrada parecida. Eché en falta la famosa botellita de agua de colonia de Paradores.

Toiletries

La bañera era accesible y amplia con mampara de vidrio, las toallas de las que secan aunque un tanto usadas de más. Zapatillas y albornoces acompañaban el elenco de toiletries. Los vasos del lavabo estaban protegidos por una especie de condón de plasticurri asqueroso. Detesto que los vasos estén protegidos por plástico como si necesitaran una profilaxis especial. Lo correcto es disponerlos boca arriba, justo antes de que el huésped entre a la habitación. A lo sumo, puedo aceptar unos cubrevasos de papel pero prefiero que no pongan nada. Se debe dar por supuesto que en un gran hotel los vasos están impolutos.
Por lo demás, todo en regla, si es que me dejo algo en el tintero.

Lavabos


Antes de acabar con la habitación, debo hacer mención especial al armario. Ya digo que dentro se encontraba Su Majestad Don Fernando el Católico. Con puertas musicales, es decir, chirriaban al abrir y cerrar, tenían una disposición casi medieval, como para depositar túnicas y capas. A mi juicio, poco eficaces a la hora de ajustar y aprovechar el espacio.
La televisión era, sin dudarlo, junto a mi Smartphone, lo más moderno de la habitación.

Armario


Papelera y mueble del televisor


Bares y Restaurantes
Dado que en mi corta estancia en Santiago de Compostela iba acompañado de mi queridísimo e inquieto niño, sólo nos tomamos un piscolavis en el bar del hotel. Cómodo, con muy buen servicio de camareros. Cuando hace buen tiempo y no llueve, algo excepcional en la capital gallega, aprovechan para montar unas mesas en un claustro para poder fumar tranquilamente y tomarse algo al aire libre. No probé, por tanto, el famoso restaurante Dos Reis ni el más informal Enxebre. Sí que desayuné en el hotel en toda mi estancia. Es una de las cosas que más me gustan de Paradores, sus desayunos. Para los asaltabufets que se ponen hasta arriba porque "es gratis", tienen en este Parador un verdadero templo. Productos españoles de muy buena calidad, tanto dulces como salados a granel. Probé el zumo de naranja, muy natural por cierto. Casi no probé nada de salado, tan sólo un poco de buen jamón y algo de queso. La repostería es muy variada y muy sabrosa. Lo mejor, el pan. Lógicamente, estamos en Galicia. Tan sólo comentar que la sala de desayunos está en un lugar un poco incómodo, teniendo que subir varios escalones. Imagino que  no podrá ser de otra manera. Entiendo que habrá un ascensor para quien lo necesite pero no lo vi indicado.

Consideración final
El Hostal de los Reyes Católicos es, junto con el Hostal de San Marcos en León, los catalogados 5 estrellas GL de la cadena Paradores. Otro día haré la crítica del de León, pero no crean que difiere mucho de la de Santiago. Grandes obras arquitectónicas junto a grandes ideas para su conservación; esa es una de los logros de la empresa antes pública, Paradores. Pero, desde su nacimiento en 1928 hasta nuestros días, se han quedado un poco anclados en el pasado. Aún así, tienen una clientela muy numerosa y fiel que le gusta lo que le dan.
En el caso del de Santiago, resaltar sobre todo su servicio y volver a clamar que no conozco otro enclave más maravilloso para un hotel como este, aún cuando en plena plaza del Obradoiro, los indignados habían acampado, cual feudales, desmereciendo, entre otros, el templo donde se encuentran los restos del Apóstol Santiago.

Check-out
Vuelvo a decir que el servicio del hotel es de primerísima calidad. Muy atento y presto un botones nos recogió el equipaje de la habitación. Mientras procedía a pagar, otro ya había situado el coche en la puerta. Nos disponíamos a pasar unos días de vacaciones en familia en Sanxenxo, lugar que frecuento ya desde hace muchos años, muy a mi pesar, del que pronto hablaré en una entrada especial.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Mirasierra Suites Hotel. Madrid








Web
De navegación dinámica y con amplia información de los servicios e instalaciones del hotel, la web del Mirasierra Suites Hotel, la podemos catalogar de correcta. Quizá, un tanto enrevesada a la hora de buscar ciertos contenidos concretos y muy asequible para proceder a la consulta de precio y disponibilidad de habitaciones o su reserva; todo a través de "ihotelier".
Buena galería de imágenes que se corresponden con la realidad.  Posee, también, una galería de videos bastante interesante y un sin fin de posibilidades de "packages" y adaptaciones de tarifa a circunstancias concretas.

El hotel pertenece a la central de reservas Preferred Hotels & Resorts, posiblemente la que le hace competencia pero un poco de lejos a The Leading Hotels of the World. Reservé esta vez telefónicamente, comunicándome directamente con el departamento de reservas del hotel.

Llegada al hotel y check-in
El Mirasierra Suites Hotel no es un hotel céntrico. Situado al norte de Madrid, puedes llegar tranquilamente en tu vehículo a un paso de la M-30. La zona es residencial y tranquila, apartada del bullicio del Barrio de Salamanca o el centro neurálgico de la capital. Tiene facilidad para poder detener el coche y hacer el desembarco de pasajeros y equipaje sin tener que estar pendiente de la doble fila o de las obstrucciones del tráfico. Rápidamente un botones nos recibió, nos ayudó con el equipaje y, amablemente, nos aparcó el coche en el garaje propio del hotel.

Fachada del hotel


La entrada al hotel es sorprendente. De una arquitectura moderna, planta semicircular, destaca la amplitud de espacio que confiere. Da la sensación de no tener techo y el cristal -muy utilizado- aporta luminosidad y claridad a toda la estancia.

Entrada del hotel. Ese no es mi vehículo pero creo que está a disposición de los clientes


La recepción y el concierge se encuentran situados a la izquierda, una vez pasada la puerta giratoria electrónica, muy bien regulada.
El check-in fue rápido y eficaz. Tengo que afirmar que uno de los mejores sabores de boca que me dejó el hotel fue la eficacia y amabilidad de su equipo de recepción.

Lobby del hotel


Lobby del hotel. Otra toma


Una vez que nos proporcionaron las llaves (las tipo tarjeta), mi acompañante y yo subimos al sexto piso por el ascensor acristalado donde percibes, de manera clara, la amplitud de espacios de la que hablaba al principio.
Si tuviéramos que quedarnos con una característica de la habitación "classic suite" -esta era la nuestra- del Mirasierra Suites, sería su amplitud. Es verdaderamente una suite. Hay que observar que en este hotel, todas las habitaciones son tipo suites, como su nombre indica. De hecho, la "classic suite" es la más básica de la gama de habitaciones del hotel.

Zona de cocina. Sólo yo he podido hacer esta foto. Lo siento
 
A la derecha de la puerta de entrada se disponía un mueble alto con fregadera, microondas y almacenaje para menaje de cocina. En la parte baja se encontraba el minibar, bien dotado y con posibilidad de fabricar hielo.
Una mesa amplia con cuatro sillas a modo de salón comedor, estaban situadas a continuación y, en el otro extremo un sofá y una mesita de apoyo.

Zona de estar

Separado por puerta corredera, se encontraba el dormitorio con una cama amplia, tamaño king, de comodidad relativa. Un mueble giratorio albergaba el televisor. El mobiliario, siendo eficiente, no destacaba por su diseño ni material.

Dormitorio


El baño, muy amplio estaba formado por una primera estancia donde estaban los lavabos y justo detrás un mueble vestidor muy bien compartimentado. Separado por puerta, abocábamos a la estancia de la bañera y, en dos apartados diferentes se encontraban el inodoro y el bidé, en uno; la ducha en otro. Con todo, el baño, tenía dos entradas posibles, o bien desde la misma sala de estar, o bien desde el dormitorio. Las toiletries eran bastante baratas, todas con el emblema del hotel. La presión de la ducha era muy buena, las toallas y ropa de baño me gustaron. La bañera, muy amplia y de fácil acceso.

Amplio baño

Toiletries


Excepto el del baño, el suelo era de engorrosa moqueta. Las vistas de la habitación eran a la calle, cosa que agradezco, no soporto esas vistas interiores a tubos de hojalata y maquinaria oxidada por las cacas de los pájaros.

Vistas desde la habitación.


En fin, una buena habitación pero sin ningún detalle especial. El servicio de turn-down es simplemente aceptable. No reponen todas las toiletries; sí en cambio, las toallas.
El Mirasierra Suites Hotel es un establecimiento que de catalogarlo en un sector -no me gusta eso- lo pondríamos en el de hotel de negocios. Es un hotel urbanita, atrapa-japoneses, cómodo y confortable. Pero si usted busca el lujo por el lujo, el servicio absolutamente exquisito, no es su tipo. Es más, en Madrid, si usted busca eso, como no visite el Villa Magna o el Ritz, no crea que hay mucha más oferta. No obstante, la relación calidad-precio me parece muy buena.

Instalaciones del hotel
Madrid siempre ha sido y será para mí, la ciudad paradójica. No puedo vivir sin ella pero en ella tampoco. La capital de España es, sin duda y, científicamente comprobado, la ciudad más calurosa del país. Por ello, las terrazas de verano que tanta fama tienen, me inspiran terror y nervios que, sólo de pensarlo, me incitan al sudor de axilas y al agobio existencial. Da igual que sea de día o de noche. Esos chorros de agua difuminada de algunas terrazas que lo único que consiguen es intoxicar mi aperitivo, enfrían menos que el culo de una momia. Cuando se está a 45 grados, o lo mitigas con un aire acondicionado potente, o te metes, de entero, en el agua fría. Lo demás son chuminadas. Si a las once de la noche, estás a 35 grados, no estoy exagerando ni un pelo, no hay gin-tonic que siente bien. En fin, perdón por el lapsus. El Mirarierra Suites posee una terraza amplia y cómoda para poder tomarte un buen cóctel antes o después de cenar, a la par que te echas un pitillo. Amplia variedad de licores y buen surtido de cócteles a precios razonables. Dicha terraza, conecta con la piscina del hotel en la que me quiero detener.

Biguine Lounge

Es de planta circular. A simple vista, muy coqueta pero muy traicionera cuando la usas. De dimensiones bastante grandes, para ser un hotel urbano, no haces pie en ningún momento -salvo que seas Tachenco-. Por tanto, tiene un "efecto pozo" que como no nades como Johnny Weissmuller, mejor que no te separes del borde.

Piscina

Aunque ya saben mis lectores que no me gusta entrar en las decisiones internas de la dirección del hotel, nunca, en mi vida, he visto una piscina tan mal gestionada. En primer lugar, ahí se bañaba hasta Perico el de los palotes o mi tía Rufa de Cuenca. Eso de dejar entrar a cualquiera que no sea huésped del hotel, me parece una desfachatez. Pero ya les digo, usted seguro que pasa por delante del hotel, lleva bañador; se mete dentro y, ¡ala, a nadar! Además, las tumbonas eran absolutamente insuficientes para la cantidad ingente de personas que intentábamos sobrevivir a 55 grados un día de agosto en Madrid. Sí, ya lo sé, soy un estúpido. Qué pintaba yo en el mes de agosto en Madrid. Pues que les voy a decir, tuve que ir por asuntos familiares.
Continuando con la piscina, un socorrista -por llamarlo de alguna manera- estaba en todo momento sentado a la sombra de una sombrilla con un bañador "tipo nadador", apretado. No paraba de observarme detenidamente -y fíjense que éramos millares- y continuamente bebía para hidratarse. Una especie de Fernando Esteso pero en guapo.
La zona de la piscina tiene un bar con un servicio aún peor que la piscina. En mi vida he visto a unos camareros tan groseros. Alguno hasta echaba piropos a una chica, otro criticaba a un cliente italiano (bueno eso de cliente no se si de hotel o sólo de piscina), otro miraba de arriba a abajo a unas chicas que tomaban el sol. Bueno, un auténtico desastre. La zona de la piscina del Mirasierra Suites Hotel necesita mejorar. Sin duda, lo peor de mi estancia de tres noches en el hotel.

El Spa, a la misma altura que la piscina exterior, está en un recinto anexo a la misma. Su piscina de tratamiento es bastante amplia y la carta de tratamientos, sin probar ninguno, no me pareció mala. 

Spa Wellness


Bares y Restaurantes
Sólo un soplapollas, y que me perdone la dirección del hotel, probaría el restaurante del hotel estando tranquilamente en Madrid, si no es por necesidad. Por ello, no puedo decir nada del restaurante del hotel "El Verdil". Me sorprendió positivamente la carta de sushi.
Sí que alabo cómo gestionan los desayunos. Buenos productos, variados y mesas y sillas muy cómodas. Existe la posibilidad de poder desayunar en la terraza, algo muy de agradecer para los fumadores. El zumo de naranja era fresco y natural, diversa variedad de panes y quesos; todo bien servido y con agradable personal, sobre todo el femenino.

Foto de "El Verdil". En él también se sirven los desayunos


Sí que utilicé numerosas ocasiones la maravillosa terraza del hotel, la "Biguine Lounge", del hotel. Muy bien servida, con sillones y sofás comodísimos, con fuentes de agua que dan serenidad al ambiente. Los combinados están bien hechos y a unos precios muy atractivos.

Check-out
Vuelvo a repetir que el mejor sabor de boca del hotel me lo llevé del equipo de recepcionistas. Muy rápida y eficaz la salida, todo correcto en la factura y trato amable y agradable. El coche ya nos estaba esperando con el equipaje dentro.

Como nota final, comentar que el Mirasierra Suites Hotel es un buen hotel, si bien está enfocado a negocios por su ubicación y amplitud y número de salas de reuniones. Cerca hay una parada de metro y justo enfrente del hotel pasan dos líneas de autobús urbano. Con todo, no es el hotel perfecto para visitar Madrid pero sí lo es si se pretende conseguir los servicios y las instalaciones de un buen hotel a un precio no pecaminoso. No se puede tener todo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Qué es el late check-out



El "late check-out" es la dejada tarde de la habitación el día de nuestra partida del hotel, entendiendo por tarde un horario superior al previsto por el mismo para abandonar dicha habitación. En Europa, el horario de salida ronda las 12:00 horas. Salvo que la tarifa de reserva del hotel nos lo especifique, suele ser un "extra" que hay que solicitarlo y nos lo tienen que conceder.

Sólo los hoteles ruines y mezquinos -y puedo dar el nombre de varios- te cobran por un "late check-out". Una vez solicitado por el huésped en recepción del hotel, aunque es preferible que se avise de tal salida tarde en la misma reserva de la habitación, el hotel comunicará si es posible dilatar en el tiempo dicha salida y hasta qué hora; y hará todo lo posible por concederla. Si la deniegan debe ser por un motivo de peso, es decir, que otro cliente está esperando para hacer el check-in que en Europa suele ser entre las 14:00 y las 15:00 horas. Lógicamente debe haber un espacio de tiempo suficiente para que el equipo de limpieza de habitaciones la deje lista para el siguiente huésped.

El motivo para que un huésped solicite un "late check-out" también debe ser de peso. No es un motivo el "aprovechar al máximo lo que hemos pagado" o lo que es peor " a mí, que me echen", o cualquier otra estupidez maleducada. Son motivos a tener en cuenta la salida del vuelo de vuelta, o un retraso del mismo, o una boda la noche anterior. Los huéspedes que indiscriminadamente piden este servicio sin ton ni son,  son unos groseros sin nada de clase que mejor estarían en su casa.

Si se solicita y el hotel haciendo todo lo posible,  no puede conceder dicha petición, no pasa nada. Se acepta la situación y se pide que las maletas queden en consigna hasta nuestra partida; eso no nos lo negará ni un hotel de tercera.

Si se solicita a última hora, lo lógico será que nos manden a freir espárragos. Hay que prever dicha situación.

Puede suceder que nos lo concedan pero hasta una hora determinada, por ejemplo, las dos o tres de la tarde. Si ello sucediera, con antelación y sin llegar a ser tan zafios de apurar hasta el último segundo, respetaremos absolutamente la indicación proporcionada en recepción. De tal forma que un cuarto de hora o media hora antes de lo indicado, ya estaremos en el mostrador finiquitando nuestra estancia. Sólo un auténtico grosero haría oídos sordos a esta directriz. En mi opinión, no hay momento más embarazoso para un huésped de hotel que te tengan que llamar a la habitación para decirte que te vayas; eso es de chabacanos.

Por último, si nos conceden un "late check-out" -no nos engañemos, en los buenos hoteles a los buenos clientes será lo habitual-, deberemos agradecerlo en recepción de una manera expresa y si colgamos nuestra náusea existencial como hago yo en este blog o en otros, es muy recomendable reflejar dicha ampliación.

Para completar información, si lo desean, pueden leer la entrada ¿Qué es el "early check-in"?